jueves, 21 de abril de 2011

Cornelio: Nicaragua – Último paraíso para el capitalismo salvaje

Desde los inicios de estados territoriales, ha habido políticas económicas incidiendo en particular en el uso que se le daba a la plusvalía o a la capacidad productiva mas allá de la pura sobrevivencia y reproducción. Ya la biblia nos habla de las políticas económicas de José para enfrentar los 7 años de vacas flacas. A lo largo de la historia quedó más que una vez comprobado que el desarrollo y bienestar de un territorio definido y de la población en sus confines lo condicionan fuertemente, aunque no lo determinan, las políticas económicas, entendiéndose como políticas económicas no solo un programa ejecutado por un gobierno, sino la concertación mas amplia entre los diversos actores económicos alrededor de ese programa. 

Partiendo ideológicamente de las ideas de Adam Smith y David Ricardo sobre la Libre Empresa y el Libre Mercado, se superó la fase anterior, en la cual los gobiernos incidieron directamente en la producción. No obstante sin las garantías publicas por Bancos Centrales, la legislación apropiada y la intervención oportuna de gobiernos jamás se hubiese establecido el sistema capitalista de producción, que movilizando capital ajeno permitió obras como los sistemas de ferrocarril, de agua, alcantarillado y energía y por ende el crecimiento de corporaciones industriales mucho más allá de su limitada capacidad propia de acumular y re-invertir ganancias.

De ejemplo más cercano, sin los empréstitos forzados, impuestos por gobiernos conservadores a los grandes terratenientes de occidente, no se hubiera dado nunca el inicio del ferrocarril en Nicaragua. Sin las políticas económicas consensuadas entre el Banco Central de Laínez, el estatal Banco Nacional de Desarrollo, y el INFONAC tampoco se hubiera dado el desarrollo agrario y en particular agro-industrial de los años 50 a 70 del siglo pasado. Cabe señalar que sin la nacionalización del sector financiero por José Figueres, mantenida en su esencia hasta hoy día, tampoco se hubiera dado el desarrollo tan exitoso en comparación de Costa Rica.

Desde sus inicios, el capitalismo se enfrenta a un problema así no previsto: Ni a los miles y miles de ahorrantes pequeños, medianos y grandes ni tampoco por tanto a las entidades financieras –bancos, fondos de inversión, seguros- les interesa ni un pito la innovación productiva ni la competencia por calidad y precio de productos en el mercado, pues no son empresarios, sino solo rentistas, personas interesadas en la máxima renta de su capital manteniendo al mismo tiempo la mayor disponibilidad y seguridad para el mismo sea como fuera.

El problema no son unas tantas cuantas empresas, que por falta de competitividad salgan de la economía, muchas veces pasando sus activos y mercados a otros competidores mas competentes, sino las olas especulativas de capital, que caigan todas sobre el mismo sector de la economía en esperanza de ganancias rápidas sin esfuerzo propio, descuidando a la vez la inversión verdaderamente productiva.   Los primeros 100 años del capitalismo hasta la Gran Depresión del 1929 se presentan por tanto como una cadena de burbujas colapsadas de inversión especulativa, bancarrotas de entidades financieras y crisis bursátiles, siempre terminando con la intervención de gobiernos y sus bancos centrales como última salvación.

Comenzando con las políticas del New Deal en los EE.UU. y políticas similares en muchos países industrializados, los estados y gobiernos retoman un papel más activo en la economía, no solo en regular y supervisar mas estrictamente las entidades financieras, sino también orientando las inversiones productivas, sea por medio de programas de obras públicas, sea por programas de investigación y desarrollo tecnológico a cuenta pública, sea al final canalizando inversiones privadas incentivando unas y desincentivando otras.

Insatisfechos los rentistas -los pequeños hasta los grandes incluyendo las entidades financieras- con las tasas de retorno del capitalismo domesticado, se inicia con los gobiernos de Thatcher y Reagan, pero continuada por los gobiernos de los Bush, de Clinton, Blair y Schröder, una nueva ola de desregularización financiera, políticamente sostenida por una clase media alta con capacidad de ahorro pero sin vocación empresarial propia, incluyendo a los altos ejecutivos y los empleados superiores de las entidades financieras, sin dejar afuera a los propios políticos.  Para favorecer a los rentistas, se reduce la tasa del impuesto sobre la renta de capitales, eliminando de paso el sistema de tasas progresivas para este tipo de ingresos. A la par en los Estados Unidos y Gran Bretaña se elimina los programas de inversión pública así como –bajo el supuesto de la neutralidad fiscal- los incentivos y desincentivos para los diferentes tipos de inversión, salvo para sectores muy selectos.

La crisis financiera global del 2008/09 presenta la factura: un meltdown del sistema financiero mundial sin precedentes en la historia económica,  cuyo media salvación a último momento les ha costado millones de millones en dólares, euros y libras al erario de estados en todo el mundo desarrollado. No solo eso, favoreciendo al rentista sobre el empleado o trabajador, el programa del capitalismo salvaje ha empeorado la situación para la clase media y ha profundizado la desigualdad en ingresos y participación en la riqueza nacional a niveles peores –como consta Stiglitz- que a finales del siglo XIX. De paso se desmanteló en los EE.UU. y Gran Bretaña la producción propia de bienes y servicios transables, sustituyéndola por servicios personales y el comercio al detalle, con consecuencias severas para los balances externos de comercio y de pagos.

Las políticas económicas de Nicaragua desde el primer programa de ajuste estructural a la mitad del gobierno de Doña Violeta hasta la fecha siguen el patrón de esas políticas neo-monetaristas, es decir favoreciendo el deposito rentista en el banco por encima de cualquier otro tipo de inversión productiva. Como primera factura, el estado rescató a los rentistas del colapso bancario en el 2001, gastando del erario el equivalente a 3 años del presupuesto de educación pública. La política de favorecer la renta sobre la inversión productiva produce después una asignación de créditos con preferencias claras para créditos de consumo, de comercio y tarjetas de créditos, complementado por hipotecas para casas particulares, o sea imitando hasta en los detalles al modelo elegido. Igual como en el modelo, florecen las MIPYMES de servicios y comercio, clientes predilectos para los micro-financieras, mientras al mismo tiempo el agro involucionó a indicadores de tecnificación similar a los años 40 del siglo pasado y la industria manufacturera nacional desapareció casi por completo. Expresado en productividad por persona laborando, el indicador de productividad-país hoy está más bajo que en 1990.

Si alguien ha tenido aún dudas sobre la orientación rentista –o de clase-  del gobierno actual, basta tomar nota de la ultima reforma tributaria promovida por este gobierno, aclamada por su bancada y aprobada por abrumador mayoría a finales de 2009, la que estableció una preferencia para las rentas de capital mejor que cualquier legislación neoliberal desde Ronald Reagan hasta George W. Bush: sin consideración del ingreso personal total, se aplica solamente un 10% de IR definitivo, exonerando además completamente a las instituciones financieras de ese impuesto. Se aplica igual tasa a lo desigual: depósitos a plazo pagan lo mismo como acciones u otras formas de capital de riesgo. Se salvan solo las inversiones en turismo por el amplio programa de exoneraciones.

En esas circunstancias, solo locos, santos o exterritoriales bajo regímenes especiales invertirán en la infraestructura productiva del país, sea en el campo sea en la ciudad. El desempleo y la miseria del país han sido los resultados previsibles. No son efectos colaterales, sino inevitables por favorecer a los viejos y los nuevos rentistas. Sin un cambio de fondo eliminando el sesgo pro-rentista,  no habrá nunca desarrollo económico-productivo ni tasas de un crecimiento mejor que vegetativo. 

viernes, 1 de abril de 2011

Cornelio: Pitfalls for National ICT Strategies Aiming at the “Information Society for All”

a summary after 30 years of experience between Germany and Nicaragua

Cornelius Hopmann in “The UNESCO between Two Phases of the World Summit on Information Society, 2005 St. Petersburg” ISBN 5-901907-14-0

Abstract

When talking about ICT for Poverty Reduction or analyzing its potential or real effects, most texts concentrate on Communication and Information as the central aspect, thus concealing the fact that Communication and Information, if not serving a purpose specifically within organizations, produces only noise. Moreover, there is a close correspondence between useful communication and organizational models which condition each other in a way that information useless in one organizational setting might be crucial in another. To get benefits out of specific types of information, prior or at least accompanying substantial changes of organizational patterns are required.

 

Introduction

I don’t pretend to add another round to the ongoing debate whether the term “Information Society for All” as such is a misnomer or has implicitly very specific and limited objectives in mind and hence should be replaced by another, more appropriate. Mostly likely, it should.

My key issues are the possible and probable pitfalls in devising National ICT Strategies in and for so called developing countries if done without recognizing the deep and fundamental differences in underlying society and economy, compared to those of industrialized countries.

First hypothesis: information-flows in any society correspond to existing interaction- and organization-patterns of that society, may be reinforcing them, may be changing them, but as such they don’t create completely new patterns.

“Virtualizing” does not change the underlying pattern as such: a Seller-Buyer relation remains a Seller-Buyer relation whether they meet physically at Market place or virtually at eBay.com. A discussion between social scientist remains the same, whether carried out at seminar in Harvard or using some eForum with participation from different places around world and postings at any hour on the world clock. Teaching and learning remains teaching and learning, within a classroom or using some dot-learning website. Or more specific, a form of government does not become “of the people, by the people, for the people” just by implementing some forms of eGovernment. If it wasn’t conceptually of that type before going Internet, it will not be after.

Second hypothesis: there is not only a widening gap between both sides of the so called Digital Divide – those who have and those who have not access to modern ICT – but the true risk in fragmented societies or economies that ICT may drive further apart the already “discommunicated” fragments even if all have access to new ICT.

From the very beginning, ICT aims at increasing effectiveness and efficiency of actions and transactions in highly interdependent economies, strengthening their inner stability, rushes and busts notwithstanding. The high degree of interdependence favors positive “multiplier” effects between sectors and segments. But ICT spreads as a technical response to the requirements of societies with very specific characteristics, namely a high level of crafted complexity, where complexity refers to multi-step production- and consumption-chains, a high degree of labor division with specialized workforces and specialized services. “Crafted” refers to a complexity as an intended result of inner political and social processes, which shape and organize the complexity by means of institutions and defined procedures. A fragmented economy or a fragmented society will not gain inner coherence or stability just by connecting all and everyone to Internet: those who did not or would not interchange before will continue without interchange and collaboration, if “e-connectedness” is the only changed parameter.

Third hypothesis: if the process of defining a “National ICT Strategy” by itself – i.e. the ways and means, by which it’s implemented – does not create greater inner societal and economic coherence, the resulting strategy as for a country will fail. The most important outcome of the process is not the final strategic plan as a document, but the hopefully new and different dynamics established among stakeholders themselves during the process of making the “National ICT Strategy”.

Communication Technologies spread worldwide in the XIX-century along the routes of international trade at those times, the ITU being established in 1865 as International Telegraph Union. The worldwide expansion was dictated by the unilateral expansion of trade, as were the construction abroad of railroads and ports for steamer lines. As mostly defined by external interest, they did not increase the inner coherence of the receiving countries, on the contrary most present inner breaches in developing countries are the direct consequences of “being torn apart” more but a century ago. Misconceived ICT-strategies might become just another twist.

 

Communication & Information ≠ Organization: A missing Dimension. Some Thoughts about ICT and Poverty Reduction

The early hype about using MIS in business-management and public-administration in the late 70’s and early 80’s in OECD countries and its breakdown should have taught in that respect a lesson. If generalized poverty in developing countries is to be understood not simply as individual fate but as a complex socio-economic and cultural syndrome, omitting the organizational aspect –both on a micro- and a macro-level- in ICT usage for Poverty-reduction heads for failure.

This essay tries to spotlight some of the pitfalls, arising mostly because proponents were not conscious enough of the quite different conditions and historical background in the development of organizational cultures.

 

Illiterate Societies, Internet and Education

Internet has as a background not only individual literacy but a literate society, a society in which – possibly due to a very low rate of functionally illiteracy - social organization can be based on written, formal rules and communication. Individual functional illiteracy, meaning the inability to understand and execute simple written instructions or to write a simple story about a daily life event, however, scores high in many developing countries. Therefore, even if there are literate segments, the organization of society as a whole can not be based on literacy. Where written information is not ‘real’, one needs other means to guarantee societal coherence, namely direct personal relations, for small groups to organize themselves and which evolve into chains of intermediates linked by personal loyalty. Most parachuters from the north initially misunderstand these necessities in the south as nepotism, clientelism and so forth.

Under these conditions formal written rules and institutions play secondary roles. Where and when the transition between oral and written is needed, professions like scribes still exist. In legal matters, a functionally illiterate person never will interact directly with public administrators but will always contract the services of a legal agent. Likewise, simple commercial transactions like buying a car need the intervention of a lawyer to find the adequate formal expression. Even at the executive level, the processes of decision making rarely involve facts and fact-finding. They are mostly based on hearsay, other people verbally transmitted experiences and recommendations.

The Millennium Goals and subsequently the new World Bank Program – Education for All – set 2015 as target for eradicating functional illiteracy as one outcome of the complete Cycle of Basic Education for All. Yet the literate society is a rather recent achievement of the north and goes far beyond individual literacy. It appears as if at least 2 generations of individual literacy were needed before a complete transition took place. In most industrialized countries, the transition was completed only in the first half of the 20th century, long before the computer arrived. Countries like Costa Rica are just entering into the process with two generations of individual literacy completed right now. Countries like Nicaragua and many, many others have yet to achieve their first generation, which means that a complete transition will not be possible until, at best, 40 years from now.

These factors should have serious consequences for the design of ICT-usage in developing countries: as the literacy divide will stay with us for at least 40 years, the internal literate to illiterate frontier has to be an explicit part of the development design. For instance eGovernment-projects or eCity projects aimed to implement direct self-service for citizens, either with respect only to information or to access public services, will benefit only small minorities unless bridging agents and their function is an explicit part of the project.

Combinations with local Radio or local TV are not just less costly alternatives; they are ideal elements to bridge both worlds. Similarly there are others – like local technicians, local health- and education-personal, lawyers or law-agents and more advanced merchants, who may act – as they do already in the pre-internet world – as bridging agents. Secondary students, properly trained and supported, may also act on behalf of whole families.

In that respect it’s not sufficient just to equip potential bridging agents with access to computing facilities and to train them in computer-usage, mostly limited to the keystrokes of standard packages. Rather they and their respective communities need active training in how to act as bridging agents using among other tools, ICT. It is valuable to look at funding ratios in ICT-projects between investment in Hardware, Software and Connectivity on the one hand, and Human Factors, like user education and customer training on the other. In the north, ratios of 1:10 and even higher are standard. In developing countries, taking into account lower wages, a ratio of 1:4 should be a minimum, yet in many projects I’ve seen, the relation is more likely 2:1.

This type of agent training should also be included in so-called computer-literacy efforts in primary and secondary education, yet a revision of several programs of the Interamerican Development Bank (IADB) for Central America shows it isn’t. They shouldn’t be, as they are mostly now, simple copies of ‘Internet for Every School’ programs from the north or yet another edition of ‘The Teaching Machine’ as a cheaper substitute for teachers, a concept that had failed already as ‘Programmed Learning’ in the late 60’s and that from an economics perspective turns out to be simply wrong: in most developing countries a lecture-hour brought by an ordinary teacher to a whole class-group is far less expensive than a lab-hour at the computing-lab for the same amount of students.

 

eBusiness and eGovernment

When the Internet made its entrance into the business-world of the 90’s, this world had already a tradition of almost one generation of using computers. And this usage of computers was based already on earlier traditions of using bookkeeping machines and punched cards as standard devices both in private and public administration going back another 40 years or so. Systematic Commercial Book-keeping for accounts and inventories as such dates back to the 16th century. Based on this long tradition, one might presume that data-driven management of businesses has a long tradition anywhere. Yet using data – depending on accounts and inventory records instead of physical evidence – items in stock and money in the cashier – requires at least a certain degree of functional literacy. It’s said the Venice Merchants invented double-entry accounting and elementary balances in first place to detect mathematical errors of their barely literate personnel. The benefits of account analysis were detected later on. Fact is that Business Administration separated from Economics after the end of the 19th century. Harvard University has existed for 350 years, yet the now famous School of Business was established in 1908. Taylor’s theories had to wait until 1923, before being systematically applied and it was not until the massive logistic problems of WWII, that J. v. Neumann started to investigate systematically supply- and distribution-chains. And the systematic application of Management Theories to Government still had to wait until the mid 60’s of the last century.

The point is not to review the rather recent history of systematic management of private and public administration, but to show that the Internet was the very last step in a chain of events and steps, that are very specific for the industrialized western societies and the forced early adaptor Japan. Concepts like just-in-time production were already in place, before the Internet arrived; their fundamentals investigated and defined before the first computer had been constructed, yet its construction was already related to deal with this class of problems.

Even under these favorable conditions, first attempts at a wholly computer-based administration many times ended up in costly failures – and many still do, ask SAP – and in the 80’s appeared the idea that only by applying systematic re-engineering to complete business-processes with the computer in mind right from the beginning, could substantial gains in efficiency be obtained. Yet even these gains, namely improved client-, supply- and distribution-management had only marginal effects on Total Productivity, as the paper by Charles Kenny shows. (The Internet and Economic Growth in Least Developed Countries). The Internet as such therefore has had even smaller effects. For example the world’s largest eSeller Amazon had its first operational surplus in 2002, after almost 4 years in operation. And at Dell Computers, the online-sales are just the outside window to a complex internal just-in-time production process, where ICT plays a role but the process as a whole is by far more than only a simple ICT-application.

If you are illiterate than in most cases time measured in hours or even days is not an intellectually accessible resource, means it does not enter in reasoning or planning. If you live more over in rural areas, still sun-rise and sun-set plus crop-seasons are your framework of thinking.

As with ordinary illiteracy, if the majority in the societal environment has no notion of time as resource, society as such can not and will not operate timeliness. The most simple symptom for this global failure is easy to find: almost never meetings start as schedule, regardless of the social or educational level of the participants. However ICT is mostly about time and gains in efficiency by using time more efficient.

Who ever stated – looking at this context and historical background – that ICT would enable handicraftsmen or small farmers to continue producing with medieval organization-concepts but to leapfrog into XXI century profits, was wrong from the very beginning. To state it clearly: it is possible to export whole and complete production-processes to 3rd World countries. Even then as the early mega-projects of the 70’s – like steel-mills etc. – show, the adaptation process needed a whole decade. It’s possible to transplant industries with a low level of hardwired organization, similar to manufacturing at the end of the 18th century, and start almost right away as the sweatshop-industry or maquila-industry shows. And finally there is no doubt that exporting industries and agriculture in developing countries at least at gateway-level, that is where they receive and dispatch merchandise to the outer world, have to upgrade to XXI century use of ICT or else they will simply go out of business.

Put this again grim picture, one might ask then what might be a realistic role for ICT for the Poor. As it appears – nobody has yet proposed a serious alternative – there is no alternative than to move from naturally grown production organizations to at least crafted if not designed processes, if one would like to see factor-efficiency approach that of industrialized countries. This remains true even if other elements, not only factor-efficiency, count. This implies that one way or the other, management based only on physical evidence has to be replaced by management based on data; another topic that needs urgently to be included in educational programs of at least secondary education. And finally small producers have to be encouraged to form larger productions units either themselves as cooperatives or as part of a cluster, at least with respect to purchases and sales, where the latter implies shared product- and quality-standards.

ICT – either standalone or as part of networks – that aims to support this transformation process, may be useful, only if ICT remains a means, a fraction of that larger process – as it had been previously in industrialized countries.

 

The Poor, ICT and Power

Information itself is not power: you may have the knowledge of Noble-price winner, yet you don’t have any power, unless an organization puts your knowledge to use. You may have the talent of a Demosthenes to communicate, but be without any power, unless there are people to hear you and act accordingly. Without true elections, your informed opinion as taken by polls would have no impact at all.

Therefore if the extended possibilities to inform and to be informed by using ICT have any relation with true empowerment of the poor, then it will be only insofar as they enable the poor to organize themselves and act more powerfully by all civic means at their disposition, from organized claims to organized lawsuits, from lobbying to public demonstrations. Periodical elections are only one instrument, some say the least important, in western-like democracies. Far more important are the different types of interest or pressure groups, from the oil-industry to the consumer-associations that influence legislation and administration in all its details.

Trying to avoid getting trapped into the civic battle-fields of society, some projects claim that their restricted approach of providing information only but not organizational support, helps as it enlightens the ignorant poor not to be fooled as easily. Many use the famous middleman as standard example for price fooling, where suddenly ICT turns the situation. Yet even in the most remote zones of Nicaragua the small coffee-farmers have a very clear idea of what a consumer in Washington/DC pays for a cup of coffee at Starbucks. Obviously they know what they are paid themselves. Yet this knowledge alone does not help them to obtain a single cent extra for their high quality, hand selected coffee beans. Therefore the above is a willful misconception, as it first assumes that the poor are indeed mostly ignorant, that’s they don’t know what would be better for them, and second it ignores the fact that fooling is mostly promoted by others interests, and still needs joined action to obtain different results, either circumventing those interests or getting different shares of return. Similar considerations apply with respect to law, as even in a country like the US or Germany consumers or citizens have to join and organize first before they have a slim chance to win their case at court, if powerful vested interest is involved. Why then it should be different in developing countries?

 

Conclusions

We started in the abstract saying that Information and Communication make sense only if viewed as a means within an organizational framework or context. We then exposed, why this context is so different in many developing countries, fragmented among others by the literacy breach. We looked at the organizational concepts underlying ICT usage in private and public administration in industrialized countries, contrasting it with its counterpart in many developing countries. Though we looked only at Private Business Management, it would have been easy to present similar examples for public administration. And finally we touched the new buzzword of Empowerment of the Poor.

We found that without adapting ICT to existing and persisting fragmentations by strengthening bridges, without changing underlying models of at least purchase and sales management by promoting collaboration, and finally without enabling the self-organization of the poor to make their interest felt and not only heard, all the perspective potentials of ICT remain up in the skies. We – the ICT4D experts – among others have to mainstream ICT down to earth, where true poverty reduction will or will not take place.

jueves, 31 de marzo de 2011

Cornelio: Ley de Transparencia económica para Personas Jurídicas

Reza el Arto. 248 del Código Comercial vigente de Nicaragua del 1914 en su reforma del 1941 “Las compañías anónimas deberán publicar anualmente en el Diario Oficial, un balance que contenga con toda claridad su activo y pasivo y las mismas compañías que se constituyan por suscripción pública tienen obligación de publicar cada seis meses en el Diario Oficial "La Gaceta", el balance detallado de sus operaciones, con expresión del valor en que calculen sus existencias y de toda clase de efectos realizables.”

Este artículo proviene de disposiciones aún mucho más viejas en otras legislaciones, en particular la holandesa, la inglesa, la francesa, la alemana y la estadounidense, las que siempre combinan el estatus de persona jurídica o “incorporada” con la obligación de informar periódicamente al público interesado en forma veraz sobre la situación económica del ente con ese privilegio. La simple razón: una Persona Jurídica responde por obligaciones en primer instancia o -en caso de las sociedades limitadas o anónimas- solamente con sus propios activos, pero no con los de sus socios ni de sus directores. Dicho más corto, ni los socios ni los ejecutivos, aunque pongan su firma, sino solamente el artificio Persona Jurídica adquiere obligaciones. Por tanto el público tiene un legítimo interés en conocer su capacidad para obligarse económicamente antes entrar en relaciones contractuales con esas sociedades.

En actualidad en Nicaragua hay dos formas importantes más de establecer Personas Jurídicas con el mismo efecto protector para sus miembros: las Personas Jurídicas civiles y religiosas sin fines de lucro en base de la Ley 147 y las Cooperativas en base de la Ley 499. En ambos casos existe la obligación a reportar la situación económica anualmente al Ministerio de Gobernación respectivamente al Ministerio de Trabajo.

Si se hubiese dado fiel cumplimiento a las intenciones del Art. 248, Nicaragua se hubiera ahorrado toda una avalancha de especulaciones y suspicacias en todos los 21 años pasados desde que Nicaragua volvió a un sistema económico de libre mercado y en particular de libre contratación.

He aquí por tanto en resumen una propuesta para una Ley de Transparencia económica para Personas Jurídicas. El primer articulo establecerá el ámbito de la ley, eso es enumera las formas de Personas Jurídicas sujetas a esa ley, exceptuando por supuesto aquellas regidas por el derecho público.

El segundo articulo establecerá el contenido general de la información a publicarse en el marco de las intenciones del anterior articulo 248, es decir como mínimo los balances de capital y de ingresos y egresos, sin prejuicio de las reglamentaciones más particulares en las leyes mas especializadas. Se deja el formato y detalle según tipo de Persona Jurídica a la reglamentación de la ley.

El tercer artículo establece la periodicidad, donde un periodo mínimo de cada 3 meses para sociedades con fines mercantiles y un máximo de cada 6 meses para para asociaciones sin fines de lucro y cooperativas parecen razonable, en vista que hoy por hoy se lleva la contabilidad en la computadora y esa produce los respectivos reportes por un simple clic. Cada sociedad, asociación y cooperativa queda libre en definir una vez al año su calendario para sus informes al público.

El cuarto artículo difiere de la practica actual, aquella que promovió el incumplimiento, estableciendo sanciones por el incumplimiento sin causa en fuerza mayor. Al primer incumplimiento en forma o fecha se suspende temporalmente la personería jurídica hasta que se haya subsanada la falta, se informa al sistema bancario que mientras cualquier crédito a esa entidad deba aprovisionarse al 100% y se informa al público en lo general de la incapacidad de la entidad a contraer nuevas obligaciones mientras persista la falta. Subsanada la falta, se levanta las sanciones.

Al presentarse la tercera falta en forma consecutiva, se disuelve y liquida la sociedad, asociación o cooperativa “de oficio” tal como previsto en su respectiva ley. Cabe aquí la observación que conocedores de la materia asumen que entre el 30% al 40% de las sociedades, asociaciones y cooperativas inscritas en los respectivos registros son Zombis, es decir en realidad ya no operan ni existen, pero en carencia de un mecanismo de limpieza automática siguen registradas como activas.

El quinto articulo establece, como ya en 1914, La Gaceta como institución a cargo de la publicación, salvo que se usará un sistema automatizado por medio de WEB e Internet. Los obligados registran directamente sus datos relevantes a más tardar en la fecha calendarizada, usando la firma electrónica como instrumento para autentificar la información grabada. Igual se registra el calendario programado. El mismo sistema produce además automáticamente las notificaciones mencionadas en el articulo cuarto, incluyendo el registro del pedido de prorroga por fuerza mayor y el levantamiento de las sanciones una vez subsanada la falta.

El sexto artículo en su primera parte establece los artículos suprimidos de las respectivas leyes anteriores, y en la segunda parte un periodo de transición de 12 meses después de la promulgación para reglamentar la ley en cuanto al segundo y quinto artículo, echar andar el sistema automático en La Gaceta y pre-cargarlo con las personerías jurídicas ya registradas y para que las sociedades, asociaciones y cooperativas puedan prepararse adecuadamente y registrar cada quien su primer calendario.

Me parece una ley simple, que aún con toda la carpintería legal aun faltante no sobrepasa las 5 páginas. No incide en nada en el quehacer de las sociedades, asociaciones y cooperativas, salvo a obligarlas a cumplir con su contraparte por el privilegio de actuar bajo la sombra de la personería jurídica, eso es con el legítimo, hasta necesario requerimiento de una transparencia económica mínima. No introduce por su automatismo discrecionalidad alguna para el ejecutivo. Por tanto no deba haber mucha controversia ni dentro ni fuera de la Asamblea Nacional.

Por fin  la computadora y la Internet permiten hoy un cumplimiento más fácil con las intenciones del código del 1914, es decir con menos esfuerzo para el personal involucrado, menos costos mas sin embargo mucho más efectivo y eficiente. Los costos para implementar el sistema no llegan a los 500,000 US$, además no hay duda que instituciones como el Banco Mundial o el BID gustosamente aportarían los fondos. Los beneficios para el país a lo interno y en la competencia por la inversión extranjera por el otro lado son incalculables.

¿factible aún en un año de elecciones? ¿porqué no? ¿qué dicen los Padres y Madres de la Patria?

lunes, 28 de marzo de 2011

Cornelio: ¿Locke y Smith contra Marx? Parte I

Durante unos 30 años, comenzando con el área Thatcher/Reagan- pero reforzado después del colapso del modelo económico soviético, se nos ha venido presentado un cuento oponiendo a John Locke y Adam Smith como supuestos padres del liberalismo político y económico contra Carlos Marx como supuesto padre del socialismo totalitario.

Digo cuento, pues si uno se mete a estudiar a los 3, entonces se detecta que el Marx concreto -tal como se manifiesta en sus textos- lejos de mandar sus antecesores al traste mas bien se pregunta como llegar en concreto a un sistema político-social en lo cual, cito, "La libertad de cada quien es la condición para la posibilidad de la libertad de todos".

Pero ese cuento se nos presentó sino con la intención de desviar la atención del programa real, que se estaba empujando, lo cual lejos de ser un programa de más "libertad para todos" resultó en un programa de "omnipotencia para unos pocos" -aquellos que manejan los flujos grandes de capital-, culminando en una Crisis económica mundial sin precedentes desde de la Gran Depresión, una crisis aún no superada.

Locke y Smith parten de la contraposición de "estado" por un lado y "ser humano abstracto" por el otro, oponiéndose a una sociedad organizada por estratos, donde el grado de la libertad concreta -tanto política como económica- dependía de la pertenencia por nacimiento a uno de los estratos. En esas circunstancias Locke postula en forma axiomática la igualdad de todos los seres humanos, convirtiéndose ese postulado en las frases célebres introductorias de la Declaración de Independencia:
Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.

Dije postulado axiomático, pues en realidad y de prima vista los seres humanos concretos no son iguales, cada quién es diferente al otro, nace en circunstancias diferentes que le proporcionan oportunidades diferentes tal que al final vivan en condiciones muy diferentes. Cabe una segundo observación. En tiempos aún de Smith, Inglaterra conocía tres formas de propiedad: la propiedad de la corona o del estado, la propiedad feudal por herencia de tierras y derechos, y la limitada propiedad individual personal, donde el ejercicio y usufructo de la última estaba siempre limitada por las superáditas otras dos. No existía libertad en el ejercicio de profesiones, oficios y labores ni libertad de contratación o del comercio.  Pero tampoco existía aún el artificio de la Personería Jurídica ni hubo aún la inversión masiva del estado en educación, ciencia e infraestructura, cuyo inicio sistemático en Europa caracteriza el inicio del siglo XIX.

Al final, en vista que el orden existente contra lo cual van ambos, se justificó recurriendo a supuestos principios éticos transcendentales, ambos argumentan desde una posición terrenal. Locke es ateo decido y beligerante, reemplazando la ley divina por lo convenido libremente entre iguales. Smith seculariza la providencia divina, procuradora del bienestar, por la mano invisible pero igualmente efectiva del mercado con su intercambio libre de bienes y servicios.

Adam Smith publica su obra principal The Wealth of Nations en 1776,  dirigiéndose contra las limitaciones impuestas a la propiedad privada personal por las formas de propiedad hereditarias y contra el control de las actividades económicas por el estado con el fin de favorecer al orden viejo. Los revolucionarios de Filadelfia ese mismo año comienzan a rechazar a mano armada el intento del viejo orden de dar machar atrás en cuanto a las libertades políticas y económicas, las que ellos gozaron desde  mucho antes que Gran Bretaña, puesto que a diferencia del mundo hispánico nunca se traspasó el modelo feudal de la propiedad a las 13 colonial, sin olvidar que la propiedad feudal de la iglesia ya había desparecido en Gran Bretaña bajo Enrique VIII,  siglos antes de su desaparición completa en Europa Continental y en América Latina.

No obstante ni Locke ni Smith sirven como un simple guión para definir las nuevas relaciones entre la nueva forma de gobierno y la economía de los EE.UU.. Comenzando con los debates sobre la conveniencia de un Banco Central y una política comercial interna y externa unificada hasta llegar a la Guerra de Secesión, los EE.UU. tardan casi 90 años para imponer su interpretación de los conceptos de Adam Smith en toda la Unión. Como parte del conflicto que llevó a la Guerra de Secesión, los estados norteños estaban en favor de un rígida política de protección de su industria incipiente contra la ya más desarrollada industria inglesa, mientras los sureños eran defensores feroces del libre comercio con Gran Bretaña, intercambiando su materia prima principal, el algodón, contra productos de manufactura británica.

Mientras Gran Bretaña fracasó en sostener el modelo “país manufacturero” por un lado contra “país proveedor de materias primas” por el otro en cuanto a su relación con las 13 colonias y después los Estados Unidos, fue muy exitoso en promover ese modelo como base de las relaciones económicas entre Gran Bretaña y América Latina. Apoyó el proceso independista con plata y armas en aras de liberar el comercio del jugo de España, encontrando al otro lado una alianza contraparte entre comerciantes y latifundistas. Al final el libre comercio y el libre flujo de capital entre Gran Bretaña y América Latina –la parte externa de las ideas de Adam Smith- impidió la transformación interna o industrialización –la otra parte de las ideas de Adam Smith. Tal como cualquier otra mercancía importada pero nunca producida localmente, se importó conceptos de forma republicanos, pero llenándolos con las practicas feudalistas heredadas. Para decirlo así, en ninguna parte de América Latina hubo un Abraham Lincoln para imponer el modelo capitalista-industrial ni un clase burgués-industrial nacional para apoyarlo.

viernes, 25 de marzo de 2011

Cornelio: ¿Réquiem para Bosawas?

Este Viernes 25 de Marzo asistí a un desayuno-conversatorio sobre la inminente destrucción de lo que quedó de la Reserva de Biosfera Bosawas. Como familia recibimos dos invitaciones por la Comisión Nacional de la UNESCO, una dirigida a mi hijo Nolan, Ingeniero en Sistemas de Agro-producción, quien internándose por casi un mes en Bosawas elaboró un estudio resumen para la UNESCO, enfocado en  los actores relevantes para prevenir el colapso de la Reserva, la otra yo como colaborador externo de la Comisión desde años. Mi hijo declinó la invitación, diciendo que no quería asistir a un entierro, en el entendido que según su opinión se conoce hasta al detalle los orígenes y causas de la destrucción inminente del núcleo de la reserva, sin embargo mas allá de discursos, estudios y sermones, nadie estaría dispuesto a atacar esos orígenes. Y qué precisamente eso iba a manifestarse una vez más en el conversatorio. Tengo que aceptar, después de mi participación, que el hijo tenía toda la razón.

La parte central del evento la ocupó una cátedra verdaderamente magistral del Dr. Edward Müller, Rector de la Universidad para la Cooperación Internacional y Vicepresidente para México, Centroamérica y Caribe Hispano de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas. Se presentó en forma extensa y profunda las causas y consecuencias del Cambio Climático, vinculando sus aspectos globales y manifestaciones locales, y dentro de ese panorama el papel destacado de las Reservas de Biosferas como vitrinas de otro desarrollo posible, que conjugue la conservación del medio ambiente y el bienestar humano. El Dr. Müller vinculó en particular  la cultura de avaricia y del consumismo individual con la destrucción del hábitat para todos, la Tierra. Hasta logró contraponer en cifras el aporte posible de esas reservas al bien común versus las, en comparación, pobres ganancias al destruirlas en aras del lucro privatizado. 

Al fin se mencionó los compromisos que Nicaragua adquirió a nivel institucional al registrar Bosawas y otras 2 áreas como parte de la Red mundial de Reservas de Biósfera del la UNESCO, compromisos por cierto incumplidos por Nicaragua. Sin embargo, en la parte operativa, práctica y política, la cátedra se quedó corta, limitándose a una apelación dramática de tomar más conciencia primero, promover la educación, formación profesional e investigación ambiental con un enfoque holístico por segundo y crear por tercero las instancias de concertación multisectorial previstas en el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB por su acrónimo en inglés) de la UNESCO, iniciativa reforzada por el Convenio sobre la Diversidad Biológica aprobado en Nagoya, Japón, en Octubre del 2011.

En el caso concreto de Bosawas, la base material de su destrucción no es la invocada cultura de avaricia y del consumismo individual, sino el deseo tanto de los habitantes mismos de la reserva, los Miskitu, los Mayagna, como de los colonos mestizos invasores; los dos pueblos por ganarse una vida simple, quizás mejorada un poco en sus condiciones desde la alimentación, las chozas, las vestimentas hasta la expectativa de vida, es decir no morir antes de cumplir los 50 años ni perder 1 de cada 4 infantes antes de cumplir los 5 años. Tan poco, pero muy, muy lejano.

Obviamente hay sus aprovechadores de esa situación, desde madereros ilegales, quienes pagan miseria por cada tronco, pasando por ganaderos ricos y no tan ricos, que mandan su ganado a pastorear en el periodo seco desde Boaco, Chontales y hasta Honduras, al fin abogados inescrupulosos, funcionarios públicos coludidos y políticos detrás de votos, quienes todos sacan su tanda, y tanda mayor que los mismos afectados, sin olvidar que los narcos también ya detectaron al área como terreno de aterrizaje, transito y reabastecimiento.

Ante esa situación, me atrevo a postular que ni el discurso ético ni la invocación de la espiritualidad aún existente de los Mayagna contribuirán mucho a evitar la defunción de Bosawas, mas bien son como los sermones anticipados a presentarse en el entierro cuando se lamenta la perdida definitiva de algo tan valioso. Tampoco sirve mucho redactar mas leyes, para que no se cumplan, reactivar gremios nacionales que nunca pasan del palabrerío a la acción, ni mucho menos más investigaciones o diagnósticos. Ya conocemos la enfermedad, entonces si se quiere evitar el deceso, hay que combatirla, mas si las raíces son económicas, entonces hay que atacar el problema económico de fondo.

En cuanto a los Mayagna, quienes durante siglos han conservado esas riquezas, hay que pasar de la apreciación ideal a la apreciación real, facilitándoles condiciones de vida más dignas y menos penosas, y cuando corresponda también a los Miskitu. En concreto la Nación, Nicaragua, debe garantizarle a cada Mayagna un ingreso y acceso a bienes, materiales y servicios equivalente al promedio nacional. Suponiendo unos 28,000 habitantes Mayagna resultan al inicio unos 28 millones de dólares al año, más o menos el equivalente al subsidio del transporte en la Capital, Managua, o un cuarto de lo que se gasta anualmente en las Universidades del CNU.

En la mecánica de implementación se define ese “pago por servicios ambientales” en consenso con cada comunidad del territorio, descomponiéndolo en aportes en forma de bienes, materiales y servicios más el pago del equivalente al salario mínimo rural para las personas en edad a trabajar.  En cambio las comunidades se comprometerían a cuidar lo que aún queda y reforestar lo que ya fue destruido. A parte del presupuesto nacional, programas internacionales como REDD podrían aportar los fondos requeridos.

En cuanto a los invasores y colonos, consta que a los ganaderos grandes y los comerciantes de carne bovina  actualmente les resulta económicamente mas beneficioso destruir el medio ambiente y sus riquezas –no les cuesta nada- que invertir en sistemas de cultivo de forraje. Cobrarles por los daños causados, re-establecerá un equilibrio económico más sano. Para no castigar a unos y en su lugar beneficiar a otros en el mismo ramo, se establecería un gravamen nacional de recompensa por daños ambientales a la exportación de ganado en pie y al procesamiento de la carne, impuesto que se reduzca hasta que se exima por completo, cuando se pueda demostrar que el producto proviene de una ganadería sostenible. Se cobra al final de la cadena, tal que exportadores y mataderos tengan un incentivo para presionar a sus ganaderos-proveedores.

Se controlaría a la proveniencia del ganado por medio del Sistema Nacional de Trazado del Ganado, cuyo costo de implementación -unos 7 dólares por animal o 35 millones en total al máximo- es irrisorio, comparado con los beneficios mencionados y tomando en cuenta los ingresos por exportación ganadera anual, según los ganaderos ya más que 400 millones. Además es un sistema, cuyos certificados desde ya exige la Unión Europea y también los Estados Unidos están por exigirlos. Los ingresos servirán para iniciar un programa masivo de reforestación y de manejo silvopastoril sostenible, dándoles así una alternativa real a los invasores del núcleo y a los colonos en la zona de amortiguamiento. Igual como antes, los ingresos en concepto del gravamen podrán complementarse por programas internacionales de preservación y restablecimiento de bosques tropicales.

Como mostrado con esas dos propuestas concretas –y por cierto habrá más- hay alternativas viables a la destrucción de Bosawas.  ¿qué nos impide pasar como país de un réquiem anticipado, como lo fue ese evento, a una misa de alegría por la resurrección de Bosawas?

jueves, 17 de marzo de 2011

Cornelio: Propuesta mínima para recuperar la soberanía económica nacional lesionada por ALBANISA

El Gobierno Ortega-Murillo le cedió a un gobierno extranjero –Venezuela- una incidencia sin control alguno tan grande en la economía de Nicaragua, que ésta puede poner en jaque la estabilidad macro-económica. Esa incidencia determinante no resulta solo ni en primer lugar del casi-monopolio de ALBANISA en la importaciones del petróleo y sus derivados, sino del uso que se está dando de los fondos líquidos disponibles por medio de esa transacción.

Al amparo del Gobierno Nacional, la Transnacional PdVSA se ha convertido en el oferente más importante de energía eléctrica ya solo por la generación térmica de 300 MW y sin tomar en cuenta los proyectos y respectivamente licencias en curso para la generación en base de biomasa, eólica y geotérmica. La misma Transnacional tiene el monopolio de la exportación a Venezuela, alcanzando la misma ya más que el 12% del total de las exportaciones con tendencia creciente, ubicándose así Venezuela, en los primeros 3 lugares de exportación.

Al fin, en un volumen sin control y supervisión que hasta le preocupa al FMI, el conglomerado ALBANISA/ALBA-Caruna maneja más que 500 millones de dólares en fondos líquidos, cuyo depósito parcial en cuentas corrientes de Bancentro y Banpro le da una influencia determinante en esos dos bancos, colocando ALBA-CARUNA dentro de las 4 instituciones financieras mas grandes del país pero no es supervisada por la SIBOF.

En suma, el Gobierno Ortega-Murillo entregó una parte determinante de la soberanía económica nacional a una potencia extranjera, en sus dimensiones lesivas solamente comparable con la “Venta de la Patria” por Adolfo Díaz y sus allegados al inicio del siglo XX, cuando contra créditos raquíticos se entregó el aquel entonces sistema nacional de transporte –el ferrocarril- a una transnacional gringa y empeñó los ingresos del estado –aduana, rentas- para garantizar la cancelación del crédito, crédito que además en su parte entregada sirvió solamente para la recuperación de la vieja oligarquía y el mejor despegue de la nueva oligarquía, que se había estableció al amparo de Zelaya.

Ante esa lesión de la soberanía económica nacional, he aquí una propuesta mínima para recuperar la misma.

I.  ALBANISA – establecer al socio Nicaragua-PETRONIC como socio mayoritario de ALBANISA

  1. Traspaso del 2% de las acciones de PdVSA en ALBANISA a Petronic, convirtiendo Petronic con el 51% de las acciones en socio mayoritario.  
  2. Elección de una nueva Junta Directiva en base de (1)
  3. Auditoria extensiva, incluyendo empresas adscritas, a ejecutarse por la CGR y una Empresa Internacional de Auditoria con experiencia en el ramo
  4. Publicación de los resultados (3)
  5. Publicación de informes trimestrales y extraordinarios cuando sea necesario, aplicando las reglas para empresas registradas con la Bolsa de Nueva York,  bajo apercibimiento penal para la Junta Directiva y los Directores ejecutivos por reportes que no correspondan a la verdad (la misma responsabilidad penal automática como recientemente se introdujo en los EE.UU)

II. ALBA-Caruna – convertir el Banco “Produzcamos” en un Banco Nacional de Desarrollo para MIPYMES del campo y de la ciudad.

  1. Auditoria extensiva de ALBA-Caruna a ejecutarse por la SIBOF y una Empresa Internacional de Auditoria con experiencia en el ramo
  2. Publicación de los resultados (1)
  3. Traspaso de los activos y pasivos de ALBA-CARUNA al Banco Produzcamos
  4. Supervisión por la SIBOF y publicación de los informes mensuales según los estándares de la SIBOF
  5. Operación del Banco “Produzcamos” como financiera de las PYMES, en particular de asociaciones, cámaras y cooperativas de PYMES tanto agrarias como industrial/artesanales (eso es el negocio principal de los bancos públicos por ejemplo: BancoEstado/Chile y BROU/Uruguay)

Son pasos solamente mínimos, puesto que ni si quiera requieren de un cambio del “Acuerdo de Cooperación Energética PETROCARIBE, entre el Gobierno de la República de Nicaragua y el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela”, suscrito por ambos gobiernos y ratificado por los cuerpos legislativos de ambos países. Bastan acciones a nivel de decreto o ley por el Gobierno o la Asamblea Nacional para al menos parcialmente recuperar la soberanía económica nacional lesionada y como extra, satisfacer las exigencias del FMI en cuanto a transparencia y supervisión de los fondos venezolanos en Nicaragua.

Tienen la palabra los patriotas nicaragüenses en la Asamblea Nacional y en el Gobierno, si aún los hay.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cornelio: ALBANISA o T’ai-chi-ch’üan a la nicaragüense

T’ai-chi-ch’üan es un deporte chino con orígenes en las artes marciales, solo que se sustituyó al combate real por el boxeo con adversarios imaginarios o de sombras, donde los contrincantes nunca se tocan de verdad. Precisamente así valoro el debate en público sobre el origen, role y funcionamiento del conglomerado ALBANISA, donde el gobierno lo defiende y la oposición lo ataca por lo que no es ni puede ser, evadiendo ambos lados cautelosamente a tocar los antecedentes, el trasfondo y el contexto de la controversia ni mucho menos quienes son los competidores y actores reales.

Al inicio está el fracaso del dogma político que las fuerzas del mercado por si solas empujen el desarrollo económico, en particular la productividad a escala de países, es decir el aprovechamiento cada día mejor de los diversos recursos de un territorio delimitado, en particular sus recursos naturales y humanos. Aunque ciertamente el mercado pueda empujar la productividad por emprendimiento de bienes y servicios, no mejora así el engranaje entre las empresas, puesto que se requiere de coordinación y colaboración mas que de competencia entre los actores.

“El mercado” no construye por si solo infraestructuras físico-territoriales para agua, energía, ciudades, comunicaciones y transporte tal que estas faciliten el desarrollo productivo de otras actividades, no obstante que una vez establecidas se las pueda administrar o ampliar por el esquema de empresas corrientes. Desde los inicios de economías territoriales en China, Egipto, India, Mesopotamia y los imperios de Aztecas, Incas y Mayas hasta nuestros días ahí estaba siempre la intervención decisiva de algún tipo de poder público.

No hay tampoco ni uno solo ejemplo en la historia económica mundial, donde “el mercado” haya articulado elementos de producción antes dispersos, mucho menos elementos tan cruciales como la educación y la formación laboral por un lado y su aprovechamiento, su empleo por el otro. Al contrario, precisamente en países desarticulados como Nicaragua, donde se exporta materias primas y se importa no solamente productos de consumo manufacturados sino todos insumos, herramientas hasta tecnologías para la producción primaria, “el mercado” siempre ha favorecido la desarticulación local.

El neo-liberalismo, mejor dicho neo-monetarismo, empujó las cosas del mal al peor, bajo la premisa que solo ya el libre mercado de capitales, es decir la colocación de capitales según el mejor rendimiento a corto plazo, iba a garantizar el funcionamiento óptimo de los mercados reales de bienes y servicios y por tanto el óptimo desarrollo productivo real. La crisis mundial reciente aún no superada una vez más falsificó esa creencia, cuando Carlos Marx ya en el siglo XIX la había desnudada como falacia.

En el caso de Nicaragua, se le impuso un neo-liberalismo a la ultranza en el marco del Consenso de Washington, elaborado por los sabios del BID, del Banco Mundial y del FMI, pero aplaudido y respaldado por todas las agencias oficiales de cooperación. En ese marco el Gobierno de Nicaragua renunció a cualquier política verdaderamente estructural y se desmanteló sus instrumentos incluyendo el Banco Nacional de Desarrollo y las empresas nacionales de energía y comunicaciones, elementos claves para el desarrollo económico de los años 50, 60 y 70. Solo el agua y las hidroeléctricas pudieron medio salvarse. Durante más que una década BID y BM, en aras de no ejercer influencia indebida sobre las fuerzas del mercado, impidieron activamente el desarrollo de las comunicaciones, la recomposición de la matriz energética y el financiamiento a tasas de interés reducido de actividades productivas, incluyendo la construcción vertical.

Además en lugar de fortalecer capacidades colectivas de capacitación, concertación y colaboración -desde cámaras empresariales hasta asociaciones y cooperativas todas sin capacidades técnicas y logísticas propias- se creó la ficción del solitario emprendedor genial heroico por un lado y un enjambre de servicios empresariales -desde ONG y micro-financieras hasta una plétora de micro-empresas de consultoría y capacitación- de nuevo agravando y no superando la desarticulación. Hoy los oligopolios privados existentes en comercio exterior, crédito, comunicaciones y energía por un lado y la atomización por el otro de la economía nacional en decenas de miles de micro-emprendimientos desarticulados son la pre-anunciada consecuencia ineludible de esas políticas.

Ahora bien, los datos sobre el desarrollo de la productividad en América Latina del año 2010 muestran, que precisamente aquellos países que NO le siguieron a esta recta, que no desmantelaron sus mecanismos financieros públicos, que no privatizaron por completo las telecomunicaciones ni renunciaron a políticas energéticas nacionales, ni tampoco privatizaron por completo sus empresas primarias claves -Brasil, Chile, Costa Rica, Uruguay- tienen las tasas de crecimiento económico y de productividad más altas de América Latina, mientras los dos países, donde se aplicó las medidas al pie de la letra y que como países HIPC no tenían alternativa salvo someterse -Nicaragua y Bolivia-, tienen las tasas más bajas. Ante esos hechos indudables convendría que un ex-funcionario importante del BID como Edmundo Jarquin, como tal corresponsable de las políticas fracasadas del BID, pronunciara primero un mea-culpa, mea-máxima-culpa -como lo hizo en su momento Stiglitz- antes de echarle la culpa exclusiva al gobierno actual de solo 4 años.

Consta positivamente que ese gobierno actual al fin, con casi 30 años de retraso, inició el cambio de la matriz energética, mas sin embargo no sin meternos antes el gol de las plantas Chávez, las que por sus contratos obligan a Nicaragua a usar por 25 años más energía cada día más costosa en base de petróleo, y con precios igualmente contratados a largo plazo para energía de fuentes renovables -biomasa, eólica, geotérmica, hídrica- del 30 al 100% encima del precio por kilovatio-hora de países industrializados o semi-industrializados como Brasil, India, Rusia y China tal que se eliminó de antemano y a largo plazo cualquier posibilidad de competir con productos manufacturados de esos países.

El gobierno actual mercadea a ALBANISA como otro elemento de una respuesta definitiva a las políticas neo-monetaristas. Sin embargo ALBANISA no es una empresa pública nacional como las hay en los países más exitosos, sino una empresa mixta con una participación del 51% de la transnacional Petróleos de Venezuela SA y solo 49% de la nacional PETRONIC, tal que la última palabra en sus quehaceres la tiene Caracas y no Managua.

ALBA-Caruna no es un Banco público de Desarrollo, como el BancoEstado de Chile o el BROU de Uruguay, las fuentes principales de financiamiento para PYMES en sus países, sino un colocador de capital excedente de PdVSA por medio de los mismos mecanismos novicios ya conocidos de desarticulación llamados micro-financieras y obteniendo con las avisadas tasas de interés del 16% ya para las micro-financieras una renta a corto plazo inalcanzable en cualquier otra forma de inversión de capital más tradicional. Además con unos 400 millones de dólares en cuentas corrientes de BANCENTRO y BANPRO más unos 75 millones en flujo de caja mensual, Caracas tiene de facto una influencia determinante en estos dos bancos.

Al final el grupo Ortega-Murillo y sus allegados han preferido concertarse con los pesos pesados de la economía nacional y las cúpulas empresariales para establecer ALBANISA como otro jugador nuevo a-la-par de esos grupos.   ALBANISA será con 300 MW instalados el productor más grande de energía eléctrica del país, y ya controla, por medio del monopolio de exportación a Venezuela, más que el 10% del total de las exportaciones. Se repita así el esquema tradicional de repartir el país en feudos, cada quién con su área y su clientela, incluyendo que los magnos locales son solamente fichas para intereses extra-territoriales mucho más poderosos. No hay, salvo quizás en borradores por ahí o allá, un plan nacional de desarrollo económico-estructural del país, mucho menos acciones concretas para superar la dicotomía entre pocos oligopolios por un lado y la atomización desarticulada por el otro.

Mientras entonces el gobierno nos quiere vender gato por liebre, la oposición, incluyendo gran parte de la opinión publicada, se encuentra incapacitada a criticar a fondo el modelo económico-estructural del gobierno; más bien pasa de elogio a elogio de los supuestos éxitos de la correcta política macro-económica. Tal crítica tendría que comenzar con un mea-culpa como ya mencionado para extenderse después a un análisis critico del papel de los oligopolios privados en el desarrollo del país, nada aconsejable si se requiere de precisamente estos como anunciantes respectivamente contribuyentes en la campaña electoral, que se avecina. Por la misma razón -la incapacidad de reconocer responsabilidades anteriores propias- hay solamente observaciones bien cautelosas de los actores BID, BM y FMI en cuanto al fenómeno ALBANISA y su impacto en las políticas públicas nacionales.

El T’ai-chi-ch’üan se ha vuelto así parte del deporte político nacional.