jueves, 17 de marzo de 2011

Cornelio: Propuesta mínima para recuperar la soberanía económica nacional lesionada por ALBANISA

El Gobierno Ortega-Murillo le cedió a un gobierno extranjero –Venezuela- una incidencia sin control alguno tan grande en la economía de Nicaragua, que ésta puede poner en jaque la estabilidad macro-económica. Esa incidencia determinante no resulta solo ni en primer lugar del casi-monopolio de ALBANISA en la importaciones del petróleo y sus derivados, sino del uso que se está dando de los fondos líquidos disponibles por medio de esa transacción.

Al amparo del Gobierno Nacional, la Transnacional PdVSA se ha convertido en el oferente más importante de energía eléctrica ya solo por la generación térmica de 300 MW y sin tomar en cuenta los proyectos y respectivamente licencias en curso para la generación en base de biomasa, eólica y geotérmica. La misma Transnacional tiene el monopolio de la exportación a Venezuela, alcanzando la misma ya más que el 12% del total de las exportaciones con tendencia creciente, ubicándose así Venezuela, en los primeros 3 lugares de exportación.

Al fin, en un volumen sin control y supervisión que hasta le preocupa al FMI, el conglomerado ALBANISA/ALBA-Caruna maneja más que 500 millones de dólares en fondos líquidos, cuyo depósito parcial en cuentas corrientes de Bancentro y Banpro le da una influencia determinante en esos dos bancos, colocando ALBA-CARUNA dentro de las 4 instituciones financieras mas grandes del país pero no es supervisada por la SIBOF.

En suma, el Gobierno Ortega-Murillo entregó una parte determinante de la soberanía económica nacional a una potencia extranjera, en sus dimensiones lesivas solamente comparable con la “Venta de la Patria” por Adolfo Díaz y sus allegados al inicio del siglo XX, cuando contra créditos raquíticos se entregó el aquel entonces sistema nacional de transporte –el ferrocarril- a una transnacional gringa y empeñó los ingresos del estado –aduana, rentas- para garantizar la cancelación del crédito, crédito que además en su parte entregada sirvió solamente para la recuperación de la vieja oligarquía y el mejor despegue de la nueva oligarquía, que se había estableció al amparo de Zelaya.

Ante esa lesión de la soberanía económica nacional, he aquí una propuesta mínima para recuperar la misma.

I.  ALBANISA – establecer al socio Nicaragua-PETRONIC como socio mayoritario de ALBANISA

  1. Traspaso del 2% de las acciones de PdVSA en ALBANISA a Petronic, convirtiendo Petronic con el 51% de las acciones en socio mayoritario.  
  2. Elección de una nueva Junta Directiva en base de (1)
  3. Auditoria extensiva, incluyendo empresas adscritas, a ejecutarse por la CGR y una Empresa Internacional de Auditoria con experiencia en el ramo
  4. Publicación de los resultados (3)
  5. Publicación de informes trimestrales y extraordinarios cuando sea necesario, aplicando las reglas para empresas registradas con la Bolsa de Nueva York,  bajo apercibimiento penal para la Junta Directiva y los Directores ejecutivos por reportes que no correspondan a la verdad (la misma responsabilidad penal automática como recientemente se introdujo en los EE.UU)

II. ALBA-Caruna – convertir el Banco “Produzcamos” en un Banco Nacional de Desarrollo para MIPYMES del campo y de la ciudad.

  1. Auditoria extensiva de ALBA-Caruna a ejecutarse por la SIBOF y una Empresa Internacional de Auditoria con experiencia en el ramo
  2. Publicación de los resultados (1)
  3. Traspaso de los activos y pasivos de ALBA-CARUNA al Banco Produzcamos
  4. Supervisión por la SIBOF y publicación de los informes mensuales según los estándares de la SIBOF
  5. Operación del Banco “Produzcamos” como financiera de las PYMES, en particular de asociaciones, cámaras y cooperativas de PYMES tanto agrarias como industrial/artesanales (eso es el negocio principal de los bancos públicos por ejemplo: BancoEstado/Chile y BROU/Uruguay)

Son pasos solamente mínimos, puesto que ni si quiera requieren de un cambio del “Acuerdo de Cooperación Energética PETROCARIBE, entre el Gobierno de la República de Nicaragua y el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela”, suscrito por ambos gobiernos y ratificado por los cuerpos legislativos de ambos países. Bastan acciones a nivel de decreto o ley por el Gobierno o la Asamblea Nacional para al menos parcialmente recuperar la soberanía económica nacional lesionada y como extra, satisfacer las exigencias del FMI en cuanto a transparencia y supervisión de los fondos venezolanos en Nicaragua.

Tienen la palabra los patriotas nicaragüenses en la Asamblea Nacional y en el Gobierno, si aún los hay.