sábado, 11 de septiembre de 2010

Cornelio: Patriotismo Constitucional

Al establecerse la República Federal de Alemania, hubo un dilema profundo: ¿en qué concepto de Patria establecerla? ¿cuál peso a darles a idioma y cultura, historia y tradición común? Ese dilema puede puntualizarse en unas preguntas particulares: ¿Los soldados del Wehrmacht habían actuados como patriotas, defendiendo a Alemania o actuado como criminales participando en guerras de agresión sin provocación? Al otro lado ¿Los que emigraron de Alemania, los que desertaron del Wehrmacht o se rehusaron a cumplir ordenes, actuaron como patriotas o traidores, o peor cuando se unieron a grupos de resistencia en los países ocupados, a los ejércitos de los aliados o traspasando secretos del III. Reich al enemigo?

En aquellos tiempos, y durante largos años, no hubo forma cómo resolver ese dilema en consenso, puesto entre otros más que el 50% de los hombres vivos había prestado servicio militar en el Wehrmacht y organizaciones asociadas a este. Los alemanes de la parte occidental se salieron de este dilema sin solución posible primero al reducir el concepto patria a lo provisional de Alemania Federal -por eso una ley fundamental, no una Constitución- y el puro apego a Constitución, Leyes e Instituciones, era como si hubiese dos cosas distintas, una República provisional y una vaga, desactivada Patria Alemana. Cabe mencionar que a mi como joven en los años sesenta del siglo pasado, poco me importaban las insignias patria y mencionar la grandeza de Alemania me causó escalofríos, en vista de la monstruosidad de los crímenes cometidos en nombre de esa Alemania.

Es hasta en una segunda etapa, casi 25 años más tarde, que el Patriotismo Constitucional se cristaliza como un concepto, quizás influenciado por el ejemplo de los EE.UU. En ese, lo que une a los Patriotas no es ni el territorio ni la tradición, sino un compromiso con el presente y el futuro en cuanto a valores compartidos de la convivencia cívica, entre ellos la convicción que las condiciones de vida para todos dependen de las condiciones para cada quién y a la inversa, y el respeto a la constitución -la Grundgesetz- y las instituciones establecidas por ella como expresión viva de ese compromiso. La historia entra a ese patriotismo como antecedente condicionante-sin la historia no hubiese lo que hay ahora- pero no como base; uno no se hace patriota siguiendo a los ancestros, sino comprometiéndose con los presentes y las futuras generaciones.

Pero hubo un segundo dilema sin solución hasta hace muy poco: ¿qué de esa “otra” Alemania? Durante casi 23 años, del 1949 hasta el 1973, Alemania Federal se contempló a si misma como la única representante legal y legítima de esa patria desactivada. La “otra Alemania” figuraba como la “Zona de ocupación Soviética”, o sea como una colonia de la URSS sin representación propia. La R.F.A. rompía relacionas diplomáticas con quien se atreviera a reconocerla, los códigos de lenguaje políticamente correctos exigieron a poner “R.D.A.” al menos siempre en comillas.

En el convenio base sobre las relaciones mutuas entre R.D.A. y R.F.A. del 1973 al fin ambas se reconocen mutuamente como partes de una Alemania, pero sin resolver el conflicto al establecerse entre ambos relaciones especiales de un carácter diferente a relaciones diplomáticas. Pero el conflicto inicial ¿quién es un patriota? persistía, aunque en una otra forma: ¿se pudo ser patriota trabajando en instituciones públicas, privadas o académicas del otro lado? ¿qué de los miembros de las fuerzas armadas? ¿qué de los que cruzaron la frontera en una u otra dirección -hubo ambos, aunque en cantidades diferentes? ¿qué de los que trabajaron con los servicios de inteligencia del otro lado? Visto desde Nicaragua, ese conflicto entre los que se criaron en una de las dos Alemanias, los Ossis y Wessis, persiste aún hoy, 20 años después de la unificación un 3 de octubre del 1990 bajo un solo marco constitucional e institucional; rebrotaron en la opinión publica alemana en el contexto de la elección del nuevo Presidente de Alemania el 20 de junio de este año 2010.

El Patriotismo Constitucional antes era la única forma de sobrellevar las heridas profundas, ahora se lo reconoce como quizás el logro más importante y duradero de toda la historia alemana. Es un patriotismo de prima a primera más frío y racional que emocionante. No descansa en insignias venerables ni próceres ilustres, sino que los usa como lo que son: símbolos de un compromiso con el presente y el futuro, y actores, quienes contribuyeron con algo importante en el camino.

Solo para los jóvenes, los que tenían 14 años o menos al momento de la unificación del 1990, esas heridas ya no existen, tal que con mucha alegría puedan celebrar a su Alemania, como lo mostró la alegría juvenil desbordante durante ambas Copas Mundiales del Futbol, apoyando la multitud a un equipo nacional alemán con jugadores por nacimiento de África, Alemania, Polonia y Turquía para mencionar solamente cuatro, vea Schland O Schland wir sind von Dir begeistert.

No estoy para recomendarles a los nicaragüenses el Patriotismo Constitucional a la alemana como ejemplo para una salida de sus dilemas internos. No obstante me consta que en las simples preguntas ¿La Contra y el EPS eran organizaciones patrióticas, sus miembros patriotas activos? no hay consenso entre los nicaragüenses, mucho menos en cuanto a los que en su momento se pasaron de un lado al otro o trabajaron clandestinamente para el otro. Me temo que no habrá consenso en las respuestas tampoco en un futuro cercano, mientras aún vivan centenares de miles de quienes participaron en uno de los lados.

Por tanto a mi humilde criterio y basándome en mi propia experiencia, como alemán, un concepto tradicional de patria para Nicaragua no será viable, cuando su validez, su veracidad dependa de la contestación a estas preguntas, es decir, que se clasifiquen acciones de hoy como patriótica o anti-patrióticas, tomando como referencia aquel entonces usando el mismo vocabulario, mucho menos si se exige criterios únicos en cuanto de aquel entonces. Se operaría con un concepto de patria donde de antemano se sabría que no hay ni habrá consenso posible en su aplicación. Ese concepto de Patria dividirá en lugar de unirlos a los nicaragüenses.