lunes, 11 de julio de 2011

Adolfo Acevedo: HACIA UN SISTEMA TRIBUTARIO CON MAYOR JUSTICIA Y EQUIDAD

SINTESIS DE LA PROPUESTA ¨HACIA UN SISTEMA TRIBUTARIO CON MAYOR JUSTICIA Y EQUIDAD¨.

Adolfo José Acevedo Vogl

Porque es necesario transformar el sistema tributario?

Nicaragua, y en general los países de América Latina, adolecen de una elevada desigualdad en la distribución del ingreso, la riqueza y las oportunidades. Esto a su vez se refleja en el hecho de que grandes segmentos de la población carece de acceso al capital humano y otros recursos y medios fundamentales para poder insertarse a la vida económica y social en condiciones que le permitan aspirar a una vida digna y desplegar lo más plenamente posible sus potencialidades.

El problema que surge a primera vista es el de la suficiencia de recursos. Esta constatación está relacionada con el principio de la suficiencia del sistema tributario. En síntesis, para que el Estado pueda desempeñar adecuadamente un papel redistributivo y de promotor de un desarrollo equitativo y sostenible necesita que el sistema tributario genere un volumen adecuado de recursos.

Así, la presión o carga tributaria, es decir, el monto que representa la recaudación impositiva como fracción del PIB, es un índice que permite ilustrar comparativamente la capacidad del Estado de sustentar una mayor inversión pública social.

Como se ha indicado en numerosos trabajos, el nivel que alcanza la inversión social en nuestros países se encuentra fuertemente limitado por una recaudación tributaria como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) que resulta ser muy baja, en términos comparativos internacionales. La recaudación tributaria resulta totalmente insuficiente para atender las necesidades. de desarrollo de los mismos ni para encarar mínimas políticas de distribución del ingreso.

La necesidad de una transformación del sistema tributario obedece por tanto, en primer lugar, al hecho que se requiere un volumen mucho mayor de recursos para implementar políticas públicas que promuevan el desarrollo con equidad demandado por los ciudadanos.

Por otra parte, para que el Estado cuente con el financiamiento necesario para sostener niveles adecuados de inversión en capital humano, infraestructura básica y protección social, y para que se logren los efectos distributivos esperados, es fundamental que la estructura de financiamiento de este gasto descanse con mayor fortaleza relativa sobre los estratos de mayores ingresos de la sociedad, en lugar de que lo haga sobre los estratos medios y bajos.

Es en este punto donde el diseño y la estructura del sistema tributario merecen especial atención como elementos de resguardo de la equidad, lo que es factible mediante el fortalecimiento de tributos cuya carga sea afrontada por los que más tienen, como los impuestos a la renta personal y al patrimonio.

De hecho, la insuficiencia comparativa de la carga tributaria de la región latinoamericana, y de Nicaragua, no se explica por las limitaciones en el nivel de recaudación que alcanzan todos los impuestos por igual. En realidad esta insuficiencia se encuentra concentrada, en lo fundamental, en el impuesto sobre la renta personal.

Pero el problema con el Impuesto sobre la Renta (IR) no estriba en aumentar las tasas. Las tasas del IR en Nicaragua y América Latina no están muy lejos de las de la OCDE, como se muestra en este trabajo. Pero en la OCDE redujeron o eliminaron exenciones, deducciones y exoneraciones, es decir, de manera que las tasas similares gravan porcentajes de la base gravable (la renta) mucho mayores.

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Por el contrario, en comparación a otras regiones del mundo, nuestros países tienen una dependencia muy fuerte de la recaudación de los impuestos indirectos. El elevado peso que tienen estos impuestos en la recaudación tributaria de los países de la región, determina la prevalencia de sistemas tributarios predominantemente regresivos, es decir que la presión tributaria recae con más fuerza relativa sobre los segmentos de menores ingresos de la población.

Parece evidente que cuando la carga tributaria relativa recae con especial fuerza sobre la mayoría de la población de menores ingresos, mientras que la carga relativa de los segmentos de mayores ingresos es mínima, el resultado necesario será una recaudación exigua.

En estas condiciones, la manera fundamental de expandir la base de recursos disponibles para aumentar la inversión pública social hasta los niveles requeridos, será efectuando reformas en el sistema tributario orientadas a lograr la progresividad del mismo

En el caso de Nicaragua, la transformación del sistema tributario resulta una necesidad cada vez más imperiosa. Por una parte las necesidades de inversión pública social son apreciables. Por ejemplo, Sánchez y  Vos (2009) estiman que se requeriría un aumento de la recaudación de alrededor del 4% del PIB para que el país pueda aspirar a alcanzar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio solo en el campo de la educación. Por otra parte, los lapsos de tiempo disponibles están cada vez más acotados.

En síntesis, el país se caracteriza por un Sector Publico que moviliza recursos tributarios muy escasos y de manera altamente inequitativa, y en consecuencia, tiene poca capacidad para invertir en infraestructura básica y capital humano, elementos que constituyen prerrequisitos y elementos fundamentales del proceso de desarrollo.

Por otra parte, la cooperación externa muestra una tendencia marcadamente declinante, como proporción del PIB. De manera que, si se desea incrementar de manera significativa el Gasto Público Social como porcentaje del PIB, la principal opción disponible reside en promover una transformación a fondo del sistema tributario que haga posible incrementar la recaudación fiscal como porcentaje del PIB, de manera más equitativa, y con mayor suficiencia.

Todo esto determina la necesidad de una transformación comprehensiva y profunda del sistema tributario.

Las debilidades centrales del actual sistema tributario

La actual estructura de la recaudación tributaria nicaragüense está cada vez más centrada en lo que Barreix y Roca (2007) han denominado los dos ¨pilares¨ principales de los sistemas tributarios contemporáneos, el Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto sobre la Renta, y en dos ¨impuestos complementarios¨ – el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y los aranceles a la importación.

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FUENTE: EN BASE A MHCP

Cualquier propuesta de transformación del sistema tributario debe partir del análisis de las debilidades básicas que pueden detectarse en el diseño y la aplicación de estos dos grandes pilares de nuestro sistema tributario, el Impuesto sobre la Renta (IR) y el Impuesto sobre el Valor Agregado (IVA) con el propósito de determinar las posibles modificaciones en su diseño que podrían contribuir a hacer nuestro sistema tributario más eficiente y equitativo.

Los otros dos impuestos ¨complementarios¨, el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) y los aranceles aduaneros, por su propia naturaleza y características, desempeñaran un papel cada vez menor en el sistema tributario.

En general, el impuesto sobre la renta personal tiene una estructura cedular (por oposición a global). Esto significa que los diferentes tipos de está sujetos a un régimen fiscal diferente, con distintas tasas y tratamientos. En particular, mientras las rentas salariales están sujetas a una escala de tasas progresivas, las rentas o rendimientos del capital (dividendos, intereses y rentas financieras, regalías e alquileres) son acreedoras de un tratamiento preferencial.

De esta manera, la carga tributaria relativa del impuesto sobre la renta personal recae con mayor fuerza en los trabajadores asalariados del sector formal. Este tratamiento discriminatorio en contra de las rentas salariales violenta la equidad vertical y horizontal y debilita la capacidad recaudatoria y redistributiva del impuesto.

Al mismo tiempo, la renta se define sobre una base territorial, de manera tal que los ingresos de los residentes generados fuera de las fronteras nacionales no pagan impuestos, de manera que no son gravados por la totalidad de su renta. Aunque los ingresos internacionales son difíciles de rastrear, aplicar el principio de renta mundial resulta cada vez más relevante en la medida en que podría cerrar vías actuales de evasión y permitir mayores instrumentos de control a las autoridades tributarias.

Por su parte, el impuesto sobre la renta de las sociedades también presenta una serie de exenciones discrecionales para sectores favorecidos o protegidos, como la agricultura, el turismo y las empresas instaladas en zonas francas. Estos regímenes representan una gran pérdida de ingresos fiscales y facilitan todo tipo de operaciones de evasión y elusión por parte de empresas relacionadas, integrantes de un mismo grupo económico. Como resultado de las generosas exenciones y exoneraciones, las deducciones permitidas y los elevados niveles de evasión, la tasa efectiva de ambos impuestos (impuesto sobre la renta personal y corporativa) es significativamente inferior a la tasa teórica o legal.

En cuanto a la modernización en el diseño del IR sobre las empresas, de manera general la legislación no ha incorporado normas que estén acordes con la apertura financiera y comercial operada durante la década pasada.

Así, se observa la ausencia de principios en materia de precios de transferencia entre empresas relacionadas, criterios para la deducción de intereses pagados o “capitalización débil”, transferencia de utilidades desde y hacia paraísos fiscales, y otros mecanismos comúnmente utilizados por las empresas transnacionales (y por empresas relacionadas que forman parte de grupos empresariales domésticos) para reducir su carga tributaria trasladando sus utilidades de un país a otro.

En cuanto al Impuesto al Valor Agregado (IVA), las excesivas exenciones (un listado extenso de bienes y servicios están exentos del IVA) y la prevalencia de regímenes generosos que extienden el tratamiento de tasa cero no solo a los exportadores directos sino también a sus proveedores han provocado una fuerte erosión de bases impositivas, distorsiones económicas, inequidades y complicaciones administrativas.

Como ocurre para el impuesto sobre la renta, aparte de las excepciones universales (objetivas) aplicables a todos, también hay exenciones particulares para categorías especiales de agentes (exenciones subjetivas), lo cual generalmente incluye a los mismos sectores que están exentos del impuesto sobre la renta.

Las propuestas o recomendaciones principales para transformar el sistema tributario:

Algunas propuestas o recomendaciones para promover una reforma significativa y comprehensiva del sistema tributario serian:

LA REFORMA DEL IMPUESTO SOBRE LA RENTA:

La reforma a la imposición sobre la renta se estructuraría en torno a tres grandes figuras: i) el impuesto sobre la renta de las personas físicas o naturales, que gravaría a las personas físicas residentes en Nicaragua; ii) el impuesto sobre la renta de las personas jurídicas, que gravaría a las sociedades y demás personas jurídicas residentes en Nicaragua; y iii) el impuesto sobre la renta de los no residentes, que gravaría la renta de fuente nicaragüense obtenida por personas físicas y jurídicas no residentes en Nicaragua.

La propuesta de reforma del IR se estructura en torno a dos grandes líneas maestras:

Primera, el tránsito hacia una forma de imposición sobre la renta de carácter global, en sustitución del actual sistema cedular.

El sistema global o sintético de imposición sobre la renta, el cual define como base gravable del impuesto la totalidad de las rentas netas de cada uno de los contribuyentes, con independencia de las fuentes de las mismas, es aquella que permite determinar la real capacidad económica de las personas, y por tanto, su verdadera capacidad contributiva.

Al gravar a los contribuyentes con una escala progresiva de tasas marginales, según su mayor o menor capacidad contributiva, cumple con el principio de equidad vertical. Al mismo tiempo, al gravar a aquellos contribuyentes con la misma cuantía de renta global a la misma tasa marginal, según el tramo que ocupen en la escala progresiva, satisface el criterio de equidad horizontal.

Sin embargo, a pesar de que la legislación nicaragüense define la renta de manera que permite determinar la verdadera capacidad económica total de todos los contribuyentes, de hecho, dado que debido a los bajos salarios prevalecientes en el país más del 80% de los asalariados del sector formal de la economía quedan fuera del alcance del gravamen, por encontrarse bajo el mínimo exento, el sistema de imposición progresiva sobre la renta ha quedado circunscrito, casi exclusivamente, a los técnicos y profesionales asalariados, es decir a las capas medias.

Por el contrario, los estratos sociales que conforman el segmento de mayores ingresos de la población, entre cuyas fuentes de ingreso suelen tener un alto peso relativo las rentas del capital – particularmente dividendos y rentas financieras -, han sido liberados del sistema de imposición progresiva sobre la renta, porque este tipo de rentas ha quedado sujeto a un sistema de imposición separado y preferencial, de carácter cedular, y sometido a retención definitiva con una tasa uniforme de apenas un 10%.

Este sistema de imposición cedular sobre las rentas pasivas del capital no solo significa romper con los principios básicos de equidad horizontal y vertical, sino que rinde montos de recaudación muy inferiores a los que se obtendrían bajo un sistema global.

De acuerdo con esta propuesta, para establecer la base gravable del impuesto

i) se sumarian en una sola base imponible todas las rentas de los contribuyentes sin distingo de su origen (rendimientos del trabajo, rendimientos del capital, otras fuentes), y con independencia del país de origen de dichas rentas, aplicando el criterio de renta mundial;

ii) a la suma total de la renta obtenida de esta manera se le aplicarían las deducciones de ley (mínimo exento, aporte al INSS, otras) para obtener la renta neta gravable y

iii) a esta base imponible neta se le aplicaría una única escala progresiva con tasas marginales entre el 10% al 30% para obtener la cuota líquida del impuesto.

iv) a la cuota líquida del impuesto se le aplican deducciones por doble imposición internacional y retenciones a cuenta o anticipos.

La reforma apunta por incluir al conjunto de las rentas del contribuyente residente en una sola base, deducir un mínimo exento y el aporte al INSS, y luego aplicarles, a nivel de las personas físicas, una escala progresiva (10%-30%). Ésta es la forma técnica de alcanzar la progresividad.

Segunda, la transición hacia una forma de imposición sobre la renta total del contribuyente residente, independientemente del lugar donde genere u obtenga dicha renta, aplicando el principio de renta mundial, a diferencia del actual modelo, basado en el principio territorial.

El criterio de residencia, o de renta mundial significa que los residentes tributan sobre la totalidad de su renta, sea que esta se obtenga por operaciones dentro del territorio, o en el exterior, es decir, que este criterio permite gravar la verdadera capacidad económica total de los contribuyentes.

La introducción del principio de la residencia o de renta mundial en los impuestos sobre la renta ha ido estrechamente vinculada con la adopción del principio de capacidad económica como criterio básico de justicia tributaria material. Si se considera que las personas deben pagar impuestos de acuerdo con su capacidad económica global, de modo que los de mayor capacidad económica paguen más por solidaridad con los de menor capacidad económica, habrá que decir que el criterio de residencia es el correcto.

Para poder reflejar la verdadera capacidad económica de los contribuyentes, esta debe reflejar no solo la renta de las personas residentes derivada de operaciones efectuadas dentro del país, sino también la derivada de operaciones efectuadas por estas en el exterior.

Bajo el actual esquema, basado en el principio territorial, a las personas residentes de mayor capacidad económica les basta con colocar sus fuentes de renta en el extranjero para justificar su no tributación en Nicaragua. Sin este criterio, el contribuyente de alta capacidad económica que quiera ubicar sus fuentes de riqueza fuera del país para no tributar lo puede hacer con apoyo de la Ley.

Quien no pueda ubicar sus fuentes fuera, como los trabajadores, serían los que pagan el impuesto. Basta además con que un gran empresario venda las acciones de sus empresas en el exterior, obteniendo ganancias de capital, para que no tenga que tributar por esta operación en Nicaragua, porque se efectuó fuera del territorio.

Por lo demás, debido a la aplicación del principio territorial o de fuente aplicado por el país, los estratos de mayores ingresos pueden colocar sus recursos en Estados Unidos, en donde son catalogados como ¨extranjeros no residentes¨ y disfrutan un estatus libre de impuestos, y los rendimientos de esa riqueza tampoco pueden ser gravados en Nicaragua, reforzando la tendencia del impuesto a recaer exclusivamente sobre los trabajadores asalariados.

La deducción por doble imposición internacional permitirá deducir el impuesto pagado en la jurisdicción de origen de la renta, hasta el límite que iguale al impuesto aplicable en Nicaragua, lo cual por un lado permite evitar que la misma renta sea gravada dos veces, y por otro, permite lograr la neutralidad de la imposición respecto a la exportación de capital para los inversionistas extranjeros sujetos al principio de renta mundial, mientras que incentiva la inversión en el país para los inversionistas nacionales.

Por otra parte, para minimizar las objeciones a la denominada ¨doble tributación¨ interna, es decir referidas al hecho de que los beneficios empresariales son gravados primero en cabeza de la persona jurídica, y luego cuando son distribuidos como dividendos – a pesar de que la justificación de la consideración de la sociedad como una persona aparte de las personas de los socios está suficientemente bien establecida - podrían establecerse determinadas formas de integración entre ambos impuestos.

Con el propósito de incentivar el ahorro y la inversión empresarial, una opción sería podría establecerse un esquema de integración entre ambos similar al que existe en Chile, estableciendo una tasa marginal máxima más elevada en el caso del impuesto sobre la renta sobre las personas naturales, que la tasa prevaleciente para las personas jurídicas, de manera que si los dividendos se retienen, incrementando el ahorro empresarial, serian gravados a una tasa más reducida, y si se distribuyen como renta personal, serian gravados a una tasa más elevada.

Otra opción sería gravar en la renta personal de los accionistas sólo un determinado porcentaje de los dividendos que reciban, de manera tal que el impuesto total, societario y personal, no exceda de un determinado porcentaje. A manera de ejemplo: Austria y Alemania, solo incorporan el 50% de los dividendos recibidos, en la renta gravable personal del accionista.

Dicho lo anterior, debe aclararse que la denominada doble tributación existe prácticamente en todo el mundo, independientemente del régimen de imposición sobre la renta que se escoja. El siguiente grafico muestra las tasas globales imperantes sobre los dividendos en los países de la OCDE.

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En el caso de la renta de no residentes, se emplearía el principio territorial o de fuente.

En este último caso, el tratamiento de las rentas de no residentes se correspondería con la tendencia internacional de utilizar el fundamento en el principio del beneficio para justificar la imposición en la fuente de los no residentes y el principio de capacidad contributiva el de la tributación en la residencia. Se trata de distribuir el poder tributario entre ambos principios, como subyace en el contexto de los Convenios para Evitar la Doble Imposición Internacional.

Debe aclararse que el criterio de renta mundial no afecta a la inversión extranjera directa que desarrolla actividades empresariales en Nicaragua, pues tales actividades son territoriales por definición.

En lo que respecta al impuesto sobre la renta de las personas jurídicas, el principal eje de transformación del mismo seria la ampliación de su base gravable, eliminando exenciones y exoneraciones, y limitando deducciones.

Nuestra propuesta, en este respecto, es retomar la propuesta de reforma tributaria gubernamental en el campo de las exenciones y exoneraciones, con las siguientes precisiones:

o La primera señal —fuerte y efectiva, que debe hacerse cumplir — respecto a los incentivos fiscales remanentes es aplicar efectivamente y con fuerza el gravamen sobre la distribución de dividendos realizada por las empresas que se mantienen exoneradas del IR. Estas nunca han estado eximidas de pagar el IR sobre los dividendos distribuidos ni antes ni ahora. El mensaje es claro: si el capital se mantiene dentro del círculo virtuoso inversión-reinversión, la exoneración se justifica; de lo contrario, cuando sale del círculo, y se distribuye como renta, debe ser gravado.

o El calendario de desgravación propuesto debe aplicarse de manera mucho más expedita, teniendo en consideración de que ya pasaron casi dos años desde que se formuló esta propuesta, y habrán pasado más de tres cuando exista posibilidad de implementarla de nuevo.

o Los beneficios pueden otorgarse hasta el límite de tiempo establecido que se determine sobre la tributación directa (renta) pero no se justifica incluir la indirecta (excepto la devolución del IVA a los exportadores). El límite para la existencia de beneficios para la imposición indirecta debe entrar en vigencia al mismo momento de entrar en vigencia la nueva reforma. Esto incluye las exoneraciones del impuesto municipal IBI.

o En el caso de las empresas de zonas francas, Nicaragua es de los pocos países en el mundo que podrá mantener este régimen hasta que su ingreso per cápita alcance los US$ 1,000 de 1999, en términos de paridad de poder adquisitivo. Este régimen podrá mantenerse hasta entonces. Con una sola excepción, tal y como lo propone MEDAL (2009): ¨aquellas empresas de las zonas francas, cuyas empresas matrices o sus accionistas, tributen bajo el sistema de renta mundial, sería oportuno que pagasen IR en Nicaragua. Como es sabido, el sistema de renta mundial implica que los impuestos que paguen en Nicaragua serían acreditados a los impuestos a pagar en el país sede de la empresa matriz o de los accionistas que perciban dividendos. Si no pagan IR en Nicaragua, resulta beneficiado el fisco de otro país y no la empresa de la zona franca o sus accionistas¨.

En el caso de la bolsa agropecuaria, coincidimos con el criterio de MEDAL en términos de que ¨no es justificable mantener un régimen especial según el canal de comercialización que se utilice. El argumento de la informalidad en el sector agropecuario es extensible a todos los sectores. Ello llevaría a la creación de bolsas comerciales, industriales, de servicios profesionales y de contratos laborales, lo que obviamente es absurdo. Lo que cabe es que la retención de la bolsa agropecuaria se conserve con las actuales tasas reducidas, pero que no tenga carácter de retención definitiva. Con ello el sector agropecuario se incorporaría en el sistema general del IR aplicable a las actividades económicas y a la renta del trabajo¨…¨La retención definitiva en la bolsa en realidad está diseñada para favorecer a grandes productores, los que por equidad deberán de quedar incorporados al sistema general del IR. Los medianos productores agropecuarios serian favorecidos por el establecimiento de tasas bajas de IR para las pequeñas unidades económicas, lo que facilitaría su incorporación a un sistema formal de IR¨.

El tratamiento especial a la bolsa agropecuaria tiene menos razón de ser en las actuales circunstancias, en las cuales, menos que nunca se justifica la escasa contribución del mismo a la recaudación, en particular en el caso de las grandes empresas y los rubros que están siendo altamente beneficiados por la bonanza de los precios internacionales.

Otra reforma importante de este impuesto apuntaría a limitar la deducción por concepto de intereses pagados por las empresas a un 50%

La deducción total de los intereses pagados por las empresas, y el gravamen en cabeza de empresa de las utilidades, características del diseño de la imposición a la renta presentes en la mayoría de los países de América Latina, determinan un sesgo a favor de los proyectos de inversión financiados con deuda.

Es decir, el costo de financiar un proyecto con fondos propios es superior al de hacerlo con endeudamiento. En efecto, en vez de financiar su inversión con recursos propios, cuyo rendimiento será gravado a una tasa del 30%, la empresa prefiere recurrir a endeudarse con un banco, ya que puede deducir del pago del IR los intereses pagados al banco.

Por esta razón, se considera adecuado limitar a un 50% de deducción sobre los intereses nominales que las empresas deben pagar.

También se estima conveniente Introducir normas sobre precios de transferencia y capitalización débil (thin capitalization) para operaciones entre partes relacionadas (externas e internas), y regulación de transacciones con paraísos fiscales.

Se considera que las disposiciones en este sentido contenidas en la propuesta de Ley de Concertación Tributaria proporcionan una base adecuada para la iniciar la discusión a fondo de estos temas. En el plano interno, se buscara reducir al mínimo las oportunidades de arbitraje que representa la existencia de regímenes de exenciones y exoneraciones para la realización de operaciones entre partes relacionadas dirigidas a evadir o minimizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.

LA REFORMA AL IMPUESTO AL VALOR AGREGADO:

En el caso de la reforma al Impuesto al Valor Agregado, esta debe comenzar por la revisión de las exenciones del IVA. La discusión sobre la reforma del IVA está centrada, de manera indiscutible, sobre el sistema de exenciones y especialmente aquellas que afectan a la canasta básica. En los 53 productos de esta canasta, existen productos que tienen una elevada ponderación en el consumo de la población de menores ingresos, y otros que tienen una mayor ponderación en el consumo de estratos de mayores ingresos. Al mismo tiempo, existen numerosos productos que gozan de exoneración, lo mismo que los insumos y bienes intermedios necesarios para su producción, lo cual equivale al régimen de tasa cero.

Las exenciones sobre estos productos representen el mayor costo fiscal, cuando se evalúa el sacrificio fiscal que representa el conjunto de exenciones y exoneraciones. Ya hemos visto que según Cardoza Izaguirre (2010) ha estimado que la recaudación que hubiese sido posible obtener en 2010 si se hubiesen derogado las disposiciones legales que dan origen al Gasto Tributario del IVA, hubiese ascendido a C$ 6,204.1 Millones, equivalente a alrededor del 4.5% del PIB. Esto equivale al 73% de la recaudación total del IR en 2010, y al 60% de la recaudación actual del propio IVA.

Al mismo tiempo, los microdatos de las Encuestas de Hogares muestran que los estratos de mayores ingresos concentran porcentajes elevadísimos del consumo total, de manera que las exenciones del IVA - las cuales equivalen a montos de recursos dejados de recaudar de una cuantía impresionante -, en términos relativos terminan beneficiando en una gran medida a los sectores de mayores ingresos, más que a los estratos de menores ingreso, cuyo consumo representa un porcentaje mucho menor del consumo global.

Por otra parte, los datos de las Encuestas de Hogares demuestran que el consumo de los hogares de menores ingresos está concentrado en menos de una docena de bienes, de manera que eximir un listado tan extenso de bienes no beneficia, necesariamente, a estos hogares.

Del mismo modo, el hecho de que una parte apreciable de la comercialización de estos bienes se produce a través de canales informales - sin estar sometidos de todas formas a este gravamen -, y que una parte significativa de la población de menores ingresos utiliza este tipo de canales para abastecerse de los mismos, hace que la exención del IVA resulte, en este caso, redundante.

Los análisis sobre la incidencia económica del IVA no toman en consideración este hecho, es decir el que una parte importante de los estratos de menores ingresos de todas maneras no paga el IVA, sencillamente porque adquiere en buena medida estos productos a través de canales de comercialización informales, de manera que la regresividad de este gravamen puede estar siendo sobre-estimada.

Sin embargo, de cualquier manera, resulta indiscutible que el IVA es un impuesto regresivo, y la simple eliminación de las exenciones sobre los productos de la canasta básica representarían un empeoramiento de la distribución del ingreso que, si bien a nivel global no parecería significativa (es decir el GINI post-impuestos no empeoraría de manera apreciable), para los hogares de menores ingresos que resultasen alcanzados por este impuesto, esto representaría un impacto sensible.

Por eso, es preciso avanzar con extrema precaución al analizar este tema. El propósito de una transformación del sistema tributario no puede ser empeorar más una distribución del ingreso que ya es deplorable. Sin embargo, tampoco se puede cerrar los ojos a los hechos mencionados. Por lo tanto, proponemos discutir, con la debida seriedad, y con la requerida sensibilidad, diversas opciones para enfrentar este tema.

Entre las múltiples opciones a considerar al revisar estas exenciones, encontramos las siguientes:

o Mantener la exención sobre aquellos bienes que tengan la mayor ponderación en el consumo de los hogares de menores ingresos – entendiendo por estos a los tres primeros Quintiles.

o Extender los puestos de ENABAS a los barrios y comarcas en donde reside la población de menores ingresos, utilizando para distribuir los benes de la canasta básica a precios sin IVA.

o Expandir de manera importante el Programa de Alimentación Escolar, en cobertura, cuantía y calidad de la alimentación[1], de manera que además se incentive de manera importante la asistencia escolar.

o Ampliar de manera importante el acceso a los libros de texto escolares

o Ampliar de manera importante el acceso a medicamentos gratuitos en hospitales, centros de salud y puestos de salud.

o Asignar más recursos para el mantenimiento de los caminos rurales

o Analizar la posibilidad de llegar a avanzar hacia el denominado ¨IVA personalizado¨ propuesto por Barreix (2010).

El resultado óptimo esperado seria que la distribución del ingreso no solo no empeore, sino que mejore con la adopción de estas medidas.

Mantener las devoluciones como resultado de la aplicación de la tasa cero solo a los exportadores directos, y a los beneficiarios directos de las exoneraciones. Revisar los regímenes que permiten la devolución del IVA a todos aquellos que no sean exportadores directos, o beneficiarios directos de exoneraciones.


[1] / De acuerdo al Ex Ministro de Educación Miguel de Castilla, el Ministerio de Educación (Mined) proporciona a casi un millón de niños una merienda rica en proteínas y carbohidratos, pero esta carece de vitaminas y minerales ya que no contiene frutas y vegetales. el Programa Integral de Nutrición Escolar (PINE) del Mined apenas ofrece al niño un promedio de 350 calorías al día, casi el 30 por ciento de lo que en realidad se necesita consumir al día. Según el Instituto de Nutrición para Centroamérica y Panamá (INCAP), un niño que ingresa al preescolar, cuya edad oscila entre los 3 y 6 años, necesita 1500 calorías y uno de primaria requiere 1750 calorías diarias a partir de los siete años. (vease http://www.laprensa.com.ni/2011/03/10/nacionales/54393).

viernes, 1 de julio de 2011

Cornelio: Al fin del camino – tomando una ruta mejor (2003)

Lo que sigue son dos textos míos del 2003, de los cuales solo el segundo fue publicado por La Prensa.

Algunas observaciones entrometidas sobre la PPND (Propuesta del Plan Nacional de Desarrollo)

Salió a la distribución un documento voluminoso llamado Propuesta para un Plan Nacional de Desarrollo. Resultó un documento muy heterogéneo, compuesto de muchos papeles y papelitos de diferentes origines y para diferentes propósitos, como la famosa Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza, que le sirve a la PPND como leche de Procrustes, o los diversos textos largos y cortos, que Ministerios, Proyectos y Proyectitos ya tenían en sus gavetas desde mucho antes y que al final en forma de “cortar y pegar” le fueron metido a la propuesta para supuestamente hacerla más concreta, completa y menos abstracta.

Por todos estos compromisos inevitables, me parece que se oscureció el mensaje clave de la propuesta: un camino no solo de una década o unas décadas ha llegado a su fin si no un proceso sostenido durante al menos 182 años, donde un paso más nos lleva al abismo del colapso como sociedad, como país hasta como territorio, un cataclismo comparable solamente con lo que pasó entre 1521 y 1552, de lo cual Nicaragua tardó 400 años para recuperarse a medias. Si será, será por el mismo concepto del desarrollo basado en colonización, expansión territorial, agricultura mal adaptada y combinada con explotación de mano de obra barata y mal calificada.

Con sus cifras frías y sus mapas bien coloradas, el primero capitulo de la PPND y el anexo exponen algo muy simple pero al vez difícil a asimilar: si intentamos a seguir por este camino por menos que una generación más, todo Nicaragua será como hoy la zona medio desértica entre León y Chinandega, despalada, envenenada y sin agua ni para los pájaros ni mucho menos trabajo para nadie, dicho de otra forma Nicaragua como país dejaría de existir por carecer de las mas elementales condiciones.

La perspectiva y su asimilación se puede ilustrar con una persona cayendo de un edifico de 100 pisos acercándose cada vez más rápido al impacto final pero contando: 10 pisos y todo va bien, 30 pisos y todo va bien, 80 pisos y todo va bien ... Es tan difícil a asimilar, dado que el hombre está acostumbrado a buscar sus modelos para el futuro en su única fuente supuestamente seguro, el pasado o al menos en lo aspirado como ideal en el pasado.

La PPND dice que 482 años han legado a su fin ineludible. Hay que tomar otro rumbo. De la misma forma descarta 182 años de lucha intestina como fatal y denuncia la paradoja que aunque sin leyes e instituciones el estado, la esfera pública, ha sido el motor del desarrollo del país. En esto no hay diferencia entre el empujón al café al finales de los 30 años e inicio de los liberales bajo Zelaya o el BND y el INFONAC como instrumentos en los tiempos de los Somoza o el Gobierno como dueño de los medios de financiamiento y planificación en la década sandinista, pues siempre se mantuvo el concepto de la expansión colonial territorial respaldado manu militari por el gobierno del turno. Bajo esta óptica el auge somocista del algodón como el auge sandinista del estado son las últimas convulsiones de la misma muerte, dejando detrás, no obstante lo ya moribundo del modelo, tierras y sociedades arrasadas.

La PPND nos reta. En lugar de continuar la colonización interna en base de la expansión de la agricultura con la subsiguiente dispersión de la población en el territorio nacional, la lógica de desarrollo dominante por 482 años, se propone frenar hasta invertir el proceso, concentrándose en centros poblacionales y tácitamente zonas del país, donde pueda haber condiciones de producción pos-agrícola competitivas. Es un cambio radical, de fondo y con consecuencias dramáticas, porque en perspectiva hace de las ciudades y no del campo el motor del desarrollo.

Vamos a enumerar rápidamente algunos otros conceptos mitológicos a descartarse según la PPND: (1) la supuesta mejor distribución de la población entre pacificó y mar Caribe, colonizando desde ambas riberas las zonas centrales se desnuda como el caso del máximo daño ecológico posible; si no me creen, echan un vistazo a las mapas en la PPND. (2) la supuesta desgracia de una migración acelerada del campo a la ciudad se revela como refugio argumentativo de un romanticismo intelectual con sesgo anti-industrial, que no quiere saber ni que los salarios peores en la maquila sobrepasan a creces los ingresos de un minifundista ni que en la mas horrible fabrica de la zona franca hay condiciones mas saludables que en una milpa de Bosawás; si no me creen, echan un vistazo a los datos de MITRAB y MINSA. (3) la supuesta lucha por el poder es un jueguito de inmaduros, iluso y con consecuencias insignificantes e intranscendentes comparándolo con institucionalidad y legalidad como condiciones sine-qua-non; si no me creen, echan un vistazo a los libros de la historia de Nicaragua. (4) no son los ciudadanos que se deben a la patria, si no es esta misma patria que se debe a los ciudadanos. Si no me creen, preguntase porqué el 70% de los jóvenes sueña con haber nacido en otra.

Más sin embargo –sepultada en la PPND la ruptura necesaria bajo centenares de hojas de papel con contenido interesante, bien documentado pero intrascendente- me temo que aún no hay las condiciones mentales para darse cuenta, a las alturas del décimo piso, de la urgencia de activar el paracaídas sea como ha lugar; si no se sigue discutiendo como primario cual cooperante –si a caso- nos podría financiar el mejor modelo en qué colores. Ojalá tal discusión termine antes de impactar en el sótano.

Lo primero del “Plan Nacional de Desarrollo”

Al leer en conjunto todo el texto de la Propuesta para un Plan Nacional de Desarrollo, se puede reconstruir su probable proceso de redacción: al inicio hubo muy probablemente dos textos, el primero reflejando las insostenibilidades del camino recorrido hasta el momento y como segundo el texto de la Estrategia Reforzada de Crecimiento Económico y Reducción de Pobreza, ERCERP.

El segundo texto es la base acordado con FMI, Banco Mundial y Comunidad Cooperante para la iniciativa HIPC. Entonces la nueva propuesta tenía que presentarse como afinamiento de la ERCERP y conserva de la misma en gran medida la estructura global. El hipotético primer texto, con antecedentes hasta en textos para la reunión del Grupo Consultivo de Estocolmo después del Mitch, no obstante se diferencia de fondo de la ERCERP.

La ERCERP está impregnada por la convicción de la Comunidad Cooperante, en que para Nicaragua ya no hay oportunidad del desarrollo propio mas allá de la mitigación de la pobreza por medio de programas focalizadas y efectivas de asistencia social, opinión compartida por la mayoría de entes encargados de canalizar dicha asistencia, desde instituciones públicas hasta las ONG.

El hipotético primer texto habrá argumentado en contra de esta convicción, mostrando que bajo la dinámica prevaleciente hasta ahora ni siquiera a medio plazo un programa de asistencia social resultará sostenible en vista del desarrollo demográfico. Por tanto propone romper con esta dinámica. Es un rompimiento de fondo: en lugar de continuar la colonización interna en base de la expansión de la agricultura con la subsiguiente dispersión de la población en el territorio nacional, la lógica de desarrollo dominante por casi 500 años, se propone frenar hasta invertir el proceso, concentrándose en centros poblacionales y tácitamente zonas del país, donde pueda haber condiciones de producción pos-agrícola competitiva. Es un cambio radical, de fondo y con consecuencias dramáticas, porque en perspectiva hace de las ciudades y no del campo el motor del desarrollo.

Después de la adaptación del hipotético primer texto al lecho de Procrustes llamado ERCERP al parecer vino una tercera fase, en la cual se invitó a los diferentes sectores del gobierno a completar y complementar el texto. Entonces, quizás porque no hubo un texto guía disponible, o los autores de los textos complementarios no querían leerlo o lo leyeron pero no asimilaron lo profundo del cambio propuesto, cada sector hasta cada subsector del gobierno metió sus textos ya existentes, a veces con menores cambios a veces sin ni siquiera estos, desde de la descripción de proyectos ya en ejecución hasta justificaciones de una u otra política ya en marcha.

Como resultado tenemos hoy un texto muy heterogéneo, en partes repetitivo hasta contradictorio, puesto que al parecer no hubo tampoco un equipo único de redacción final, que hubiese tomado las aportaciones diversas netamente como material y procurado su integración dentro del concepto global. Esta diversidad facilita ahora que unos dicen, que la PPND no es más que la continuación de la misma política económica iniciada en los 90. Otros la ven como importación esquemática de conceptos, los clúster, desarrollados para otras partes del mundo o un programa dictado por el afán de atraer como ha lugar al capital extranjero.

En vista que cada uno encuentra su pedazo de texto en la PPND para criticarlo o apoyarlo, existe el peligro real que no se discute primero lo primero: el propuesto cambio radical en la filosofía del desarrollo sustituyendo dispersión y expansión territorial por la concentración e intensificación. De ejemplo no cabe la menor duda, que la pobreza actualmente se concentra en el campo, ni la PPND lo niega. Sin embargo llegar de tal hecho a que ésta pobreza rural pueda y deba superarse donde y como está, no es en nada obvio. Al mismo tiempo dudo, que ciudades y municipios ya estén preparados para asumir más migración desde el campo como oportunidad y no solamente como carga. Me parece entonces más apremiante, que pospongamos el debate de los detalles de la PPND hasta que haya consenso en el punto central y claridad sobre las consecuencias del cambio propuesto o sobre las consecuencias de no hacerlo.

El texto referido: http://tiny.cc/u85fa

jueves, 9 de junio de 2011

Adolfo Acevedo: ¿CRECER MÁS PARA GENERAR MAS EMPLEO?

¿CRECER MÁS PARA GENERAR MAS EMPLEO? ¿DE VERDAD?

Adolfo José Acevedo Vogl

Algunos amigos parecen pensar que lo determinante para crear mucho más empleo, es que la economía crezca a unas tasas mucho más altas. Pero no se puede olvidar que el propio crecimiento de la economía, es decir del PIB, está limitado por el crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada, y de la productividad de esta (por definición crecimiento del PIB = crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada * crecimiento de la productividad).(VERASE GLOSARIO MAS ABAJO)

Por lo tanto, la tasa de crecimiento económico está limitada por el la tasa de crecimiento de la fuerza de trabajo, y la única manera en que el PIB puede crecer a tasas más altas que los limites que le impone el crecimiento de la fuerza de trabajo, es mediante incrementos en la productividad....aunque ciertamente esto no resuelve nuestro problema inicial...el crecimiento de la productividad hará que la economía crezca a un ritmo más rápido, pero no hará que la fuerza de trabajo ocupada, es decir el número de empleos, crezca más rápido.

Por su parte, el crecimiento de la fuerza de trabajo o Población Económicamente Activa (PEA) depende de dos factores: del crecimiento de la Población que cada año alcanza la Edad de Trabajar, la cual solo está creciendo a una tasa promedio anual de 1.8%, y del crecimiento de la Población Económicamente Inactiva (PEI, ver glosario).

Pueden decirnos, por supuesto, que la fuerza de trabajo o Población Económicamente Activa (PEA) crecerá más rápido que lo que lo ha venido haciendo hasta ahora por la incorporación a la misma de gran parte de la denominada Población Económicamente Inactiva (PEI), integrada por estudiantes, amas de casa, jubilados, discapacitados, etc.

Pero que la PEA crezca por la incorporación de la Población Económicamente Inactiva implicaría que decenas de miles de estudiantes dejaran la escuela de manera prematura, para incorporarse al mercado de trabajo – es decir, decenas de miles más de los que ya lo hacen -, o que decenas de miles de mujeres de los hogares de menores ingresos que solo lograron alcanzar una bajísima calificación - que son aquellas que de acuerdo a las EMNV se incorporan en menor proporción al mercado laboral - se incorporen a la fuerza de trabajo.

En el caso de los estudiantes, que dejen de estudiar aún más masivamente, sin haber alcanzado siquiera el umbral mínimo de escolaridad requerido, implica que solo podrían encontrar, el resto de su vida adulta, predominantemente empleos precarios e informales - exactamente lo que les ocurre a los decenas de miles de jóvenes de hogares pobres que cada año deben dejar de estudiar de manera prematura para ganarse el sustento -; por supuesto, esta sería la mejor receta para dejarlos, a ellos y al país, con perspectivas disminuidas de futuro.

Por su parte, incorporar a cientos de miles de mujeres, de muy baja calificación, al mercado laboral, significaría que lo hicieran, igualmente, en empleos precarios e informales.

De hecho, esto fue lo que ocurrió en 2010. La fuerza de trabajo o PEA creció en un impresionante 8.9%, o en 222.3 mil personas, pero lo hizo, principalmente, porque hubo una masiva incorporación de población económicamente inactiva (PEI) al mercado laboral. La PEI contribuyo con 151.4 miles de personas al incremento de la PEA. Además 70.9 miles de jóvenes arribaron a la edad de trabajar y también se incorporaron a la PEA.

INDICADORES DEL MERCADO LABORAL 2009-2010 (EN MILES DE PERSONAS)

CONCEPTOS

2009

2010

VARIACION

Población en Edad de Trabajar (PET)

3,869.9

3,940.8

70.9

Población Económicamente Activa (PEA)

2,589.5

2,811.8

222.3

Población Económicamente Inactiva (PEI)

1,280.4

1,129.0

(151.4)

Personas Ocupadas

2,391.0

2,591.7

200.7

*Empleo Pleno

  925.3

  844.9

(80.4)

*Subempleo

  956.4

1,391.7

435.3

*Empleo a Tiempo Parcial

  509.3

  355.1

(154.2)

Desempleo Abierto

  198.5

  220.1

21.6

Posiblemente, la reducción de la tasa neta de matrícula secundaria que muestra la Encuesta de Hogares de FIDEG de 2010 obedezca a la incorporación de jóvenes en edad de asistir a la secundaria, al mercado laboral. Asimismo, el incremento en el porcentaje del empleo informal de las mujeres, pueden estar mostrando que cantidad importante de mujeres, que antes formaban parte dela población económicamente no activa, se incorporó a la actividad económica.

Esta masiva incorporación de personas que hasta entonces eran económicamente inactivas a la PEA fue lo que permitió que el número de personas ocupadas se incrementara en 200.7 miles, en 2009 respecto a 2010. La diferencia entre el crecimiento de la PEA (222.3 miles de personas) y el crecimiento del número de personas ocupadas (200.7 mil), se reflejó en un incremento de 21.6 miles en el número de personas que padecen desempleo abierto, que paso de 198.5 miles en 2009 a 220.1 miles en 2010.

Pero estas personas que se incorporaron a la población económicamente activa - es decir al mercado laboral - en una cantidad tan importante, y con tanta fuerza, encontraron predominantemente empleos informales y precarios, equivalentes al subempleo. Así, el subempleo paso del 40% de los ocupados en 2009 al 53.7% en 2010, mientras el empleo pleno se redujo del porcentaje de trabajadores con empleo pleno se redujo del 38.9% en 2009 a 32.6% en 2010.

Por lo demás, como lo muestra el ejemplo de lo que ocurrió en 2010, la economía solo pudo absorber un crecimiento tan fuerte de la fuerza de trabajo a costa de una caída en la productividad. Si la economía creció 4.5% y la PEA ocupada 8.4%, esto significa que la productividad media del trabajo se redujo en un -3.9%.

Esto es el resultado de que dicha fuerza de trabajo se incorporó a actividades de baja productividad, que solo pudieron absorberla reduciendo todavía más sus ya bajos niveles de productividad.

Obsérvese de paso que con solo que se hubiese creado empleo de la misma productividad media que en 2009, el PIB hubiese crecido en 8.4%, en vez de solo 4.5%.

De cualquier manera, estos incrementos coyunturales o temporales tan fuertes en la fuerza de trabajo o PEA, debido a la disminución de la Población Económicamente Inactiva (PEI), es insostenible, es decir, no se puede mantener por mucho tiempo, porque el tamaño de la PEI es limitado (solo 1,129 miles de personas en 2009), y la misma no puede seguir decreciendo hasta reducirse a cero (ya en 2010 se redujo en un 11.8%); de mantenerse este crecimiento coyuntural extraordinario de la PEA, a costa de la PEI, no duraría mas de algunos años, antes de dejar las escuelas secundarias sin alumnos.

Por lo tanto, desde el punto de vista del tema que nos ocupa, el principal problema de la economía nicaragüense no es la falta de creación de empleos, cuando crece la economía, sino la terriblemente pobre calidad del empleo que se crea, es decir, que el tipo de empleos predominante que se crea, se genera en actividades de muy baja productividad.

Precisamente, su bajísima productividad les permite absorber la mayor parte del empleo, y pueden absorber estos crecimientos extraordinarios de la PEA con descensos mayores de su ya baja productividad.

Es decir, no es el crecimiento económico el que limita el crecimiento de la fuerza de trabajo ocupada, es decir del empleo; por el contrario, es el crecimiento de la fuerza de trabajo (dado por factores socio- demográficos), pero sobre todo, la productividad del trabajo estancada o declinante (dada por factores económicos), lo que limita las posibilidades de un mayor crecimiento económico, y de un mayor incremento del ingreso per cápita.

En el caso de Nicaragua lo que está ocurriendo es que, frente al crecimiento de la población en edad laboral, y a la incorporación de población inactiva a la PEA, lo que la economía está generando, de manera predominante, son empleos precarios e informales, de muy baja productividad, sin ningún tipo de protección. Este tipo de empleos únicamente demanda, para su desempeño, de una fuerza de trabajo de muy baja calificación, y normalmente proporcionan a quienes los desempeñan una pobrísima remuneración, la cual con frecuencia coloca a sus perceptores y sus familias bajo el umbral de la pobreza.

De manera que, por un lado, este tipo de empleos, precarios y de muy baja productividad, es el único capaz de absorber a la mayor parte de una fuerza de trabajo con las características de la nicaragüense: a saber, una fuerza de trabajo caracterizada por bajísimos niveles de escolaridad.

Por otra parte, el hecho de que este tipo de empleos, que representa la mayor parte de los empleos generados, no demande de altos niveles de calificación, significa que el sistema económico no genera suficiente presión sobre la sociedad para efectuar la inversión requerida para elevar de manera significativa los niveles educativos de la población.

Esto explica el circulo vicioso que se produce entre el bajo nivel de escolaridad de la fuerza de trabajo, y el hecho de que la economía genere, principalmente, empleos precarios e informales.

Por una parte, los empleos formales y bien remunerados, de mayor productividad, requieren niveles de calificación cada vez más altos.

Por por otra parte, el "estilo de crecimiento" que muestran los sectores de la actividad económica con más peso en la creación de empleos, determina que el empleo generado en ellos, predominantemente precario e informal, no requiera, para su desempeño, sino de muy bajos niveles de calificación, de manera que esto posibilita que la gran masa de trabajadores nicaragüenses que se caracterizan, precisamente, por sus bajos niveles de escolaridad, pueda refugiarse en ellos.

La actual coyuntura temporal de altos precios internacionales, el cual durante algunos años dará lugar a un ciclo de expansión, y a una cierta aceleración de la creación de empleo, no puede desperdiciarse como los anteriores; debe aprovecharse para modernizar, intensificar, capitalizar y diversificar el aparato productivo agropecuario y urbano, y para desarrollar crecientes sinergias y encadenamientos intersectoriales.

Para esto resulta indispensable un banco y otras instituciones de fomento, capaces de jugar un papel de alguna manera similar al que desempeñaron el Banco Nacional y otras instituciones de fomento en los años 50 a 70.

También se requerirá, como complemente indispensable, una importante inversión en capital humano e infraestructura básica y servicios de apoyo, como parte integral de esta estrategia de transformación productiva.

Solo mediante este esfuerzo nacional y concertado de transformación, modernización y diversificación del aparato productivo - y de construcción de nuevas cadenas de valor -, este comenzara a generar los empleos de calidad, de mayor productividad y bien remunerados, que se requieren para aprovechar el denominado bono demográfico. Al mismo tiempo, este tipo de empleos demandara una calificación mucho mayor de la fuerza de trabajo, y de infraestructura y servicios de apoyo, de manera que el esfuerzo nacional de inversión en educación pública y en infraestructura y servicios de apoyo será mas importante que nunca.

Esta es, en efecto, la manera en que se podrá aprovechar el tiempo que resta del bono demográfico, antes de que arribemos a la fase de envejecimiento poblacional.

GLOSARIO

La Población en Edad de Trabajar convencionalmente esta representada por la población de 15 a 59 años, aunque el INIDE para las Encuestas de Empleo cataloga como población en edad de trabajar a las personas de 14 años y mas (es decir, a todas las personas del país mayores de 13 años).

No todas las personas en edad de trabajar se incorporan al mercado de trabajo. Mientras unas lo hacen y se convierten en población económicamente activa (ACTIVOS), otras no se incorporan al mercado laboral y constituyen una población económicamente inactiva (INACTIVOS: estudiantes, amas de casa, jubilados, discapacitados, personas que no estudian ni buscan empleo, etc).

De los que se incorporan al mercado laboral y constituyen en la población económicamente activa de la sociedad, unos encuentran empleo (OCUPADOS) y otros permanecen en la desocupación (DESEMPLEADOS).

Finalmente, de entre los empleados, unos lograran encontrar empleos formales (FORMALES), y otros empleos informales, predominantemente empleos precarios y de baja productividad (INFORMALES).También pueden clasificarse como Empleados Plenos o Sub-Empleados.

miércoles, 8 de junio de 2011

Cornelio: El equilátero Valores - Reglas - Economía

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Al analizar el funcionamiento de una sociedad, se puede hacerlo comenzando desde diferentes ángulos: se puede investigar los valores y las creencias personales, se puede analizar las reglas sociales tácitas -las conductas consideradas aceptables- y las reglas explícitas tal como codificadas por medio de leyes y similares y al fin se puede investigar cómo la gente se gana la vida y cómo la vive, desde en qué trabaja y de dónde obtiene sus ingresos hasta qué y cuánto come o qué clase de alojamiento tiene.

Valores, reglas y la economía real están entrelazados. Por medio de educación y formación las reglas externas se convierten en valores internos, las que a la vez a luz de las experiencias sufren modificaciones. Valores y reglas inciden sobre el comportamiento de las personas en la economía real, igual como las expectativas de que la otra persona se comporte en el marco de las reglas tanto las tácitas como las explícitas. Obviamente hay también un traspaso entre generaciones, o sea cada quién se cría dentro de un contexto creado por las generaciones anteriores.

Al comparar diferentes sociedades y en diferentes momentos de su desarrollo histórico, independiente con qué lado de ese triángulo se haya comenzado, se va a encontrar ciertas correspondencias, a veces más a veces menos firmes. Al parecer ciertos valores van mano a mano con ciertas reglas y con cierta economía real. Basándose en esas correspondencias, hay quienes adjudican al lado “valores y creencias personales” un role determinante, intentando desde ahí explicar las diferencias entre el Norte de las Américas y los países de América Latina, y en particular Nicaragua. Según esa explicación la religión católica y sus valores son el causante principal de los presentes problemas económicos como fue “el protestantismo y su ética” que originó la prosperidad allá.

Esa explicación a veces hace referencia al ensayo famoso de Max Weber “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”. Sin embargo, leyendo ese ensayo mismo, uno se da cuenta que el propio Max Weber NO basa el origen de la ética protestante en un otro sistema de valores y creencias sino en un control más estricto de las reglas socialmente aceptadas, posible ante todo en los ambientes urbanos, de lo cual resultan paulatinamente como internalización otros sistemas de valores y creencias.  Mas particular según Weber en el régimen protestante-ciudadano se supera la separación de poder entre poder civil-laico de los señores feudales y el poder religioso-eclesiástico de la institución iglesia. Dentro de las ciudades protestantes y de las comunidades protestantes hubo un control mucho más totalitario de las conductas de cada quién. Al final no era tan importante tener ciertas convicciones sino comportarse como si se las tuviera.

Cabe la observación que el supuesto análisis de Weber NO concuerda con la historia económica concreta de Europa tampoco. Resulta –por ejemplo- que el Norte y el Noreste de Alemania, protestante-luterano desde de los inicios de la reformación, hasta hoy día son –exceptuando la capital Berlín- la parte MENOS industrializada de toda Alemania, mientras la industrialización en base de carbón y acero se inicia en regiones predominantemente católicas, como la cuenca del Ruhr y Silesias. Si uno analiza la historiografía, resulta que –incluyendo Suiza- la disponibilidad de fuentes de energía –antes del vapor, la hidráulica-  y la ausencia de latifundios eran mucho más importantes que las creencias religiosas, donde la geografía misma –tierras montañosas y accidentadas pero con muchos riachuelos verso tierras planas- creó las condiciones iniciales. Vaya en Nicaragua las diferencias entre “Los Pueblos” y Masaya verso Chinandega y León.

Pero esa simplificación, identificando valores y creencias personales como origen principal, tampoco es una descripción correcta de lo que pasó en Hispanoamérica respectivamente América del Norte, pues se traspasó a las colonias no solamente las creencias sino equiláteros enteros. Cuando se ve más de cerca los otros lados del mismo, se detecta que esos otros lados han tenido –y tienen hasta la fecha- un peso al menos igual sino hasta superior.

Recapitulamos: al mismo tiempo respectivamente poco antes que se establecieran en Nicaragua León viejo y Granada, en España se elimina la autonomía de las ciudades, se prohíbe la manufactura artesanal, se declara cualquier oficio salvo terrateniente o funcionario de la corona como no-apto para nobles y se expulsa a los judíos y se presiona a los conversos por la Santa Inquisición hasta su emigración.  Se traslade el modelo latifundio a América Latina, provocando el traslado de la agricultura de las tierras calientes de Extremadura y La Mancha un colapso poblacional en Nicaragua tal que el país –incluyendo los territorios de hoy Costa Rica- no se recuperara hasta inicios del siglo XX. Se establece un modelo de economía exterior, en lo cual las colonias proporcionan metales preciosos y otras materias primas. España los usa para pagar sus importaciones de productos de manufactura desde Flandes y otras parte de Europa –manufactura prohibida tanto en España como la colonias-  para exportarlos vía España también a las colonias.

En la parte legal-administrativa, la Corona intenta la administración centralizada por medio de leyes y decretos dictados allá combinados con instrumentos de supervisión y control igualmente centralizados. El intento falla, tanto por las distancias –barcos tardan aún meses en cruzar el Atlántico- como por la resistencia local de los encomenderos. La Corona misma orienta a aplicar las reglas solamente “hasta donde se pueda sin arriesgar fines superiores de la Corona”. Teniendo los auditores y supervisores ningún poder propio para tomar medidas directas en el lugar sino dependiendo en todo de orientaciones directas y específicas, los procesos de supervisión degeneran en mera acumulación de evidencias y testimonios, mas aún cuando se los ejecuta al final de un nombramiento. Solamente a veces, según conveniencia, se castiga a supuestos culpables.

En esa situación la iglesia se convierte en la única instancia con presencia local efectiva y la única, donde de prima a primera intereses institucionales prevalecen sobre intereses personales. Dependiendo económicamente de los aportes de los feligreses locales libres –los encomendados NO aportan el décimo ni sus señores tampoco- la iglesia se convierte en la instancia natural de defender sus intereses, sin olvidar que el sincretismo tolerado, hasta promovido permite importar las deidades de antes arropándolas como santas y santos. La misma religión como practicada difiere en su contenido real del catolicismo español inquisitorio original. Por tanto no hay ni quiera “EL catolicismo”. 

Ahora bien, la primera colonia inglesa permanente en el continente americano –Jamestown- se establece 1607 –84 años después de Granada y León- en condiciones completamente diferentes. Nace como esfuerzo de una corporación privada aunque con apoyo de la Corona inglesa. Su organización administrativa se basa en un contrato formal entre los colonizadores mismos, manteniendo ciertas obligaciones con la corporación financiadora. Desde su primer gobernador, se elige los gobernadores entre y por los colonizadores mismos.

Ese esquema –con sus variaciones- de auto-gobernación se repite no solo en todas las otras colonizaciones inglesas – de ejemplo tanto en la protestante Pensilvania como en la católica (!) Maryland- sino también en las colonizaciones holandeses –Nieuwe Amsterdam, hoy Nueva York- y escandinavas. Todas esas colonizaciones desde sus inicios aceptan a inmigrantes de otras nacionalidades y creencias, siempre y cuando el inmigrante aportaba habilidades útiles para el desarrollo de la colonia y se sometió a las reglas como establecidas en las respectivas chartas de fundación y sus posteriores modificaciones, mientras el inmigrante no-español a Hispanoamérica necesitaba un patente especial extendida por la Corona misma.

En lo económico las colonias del norte apostaban desde el inicio a la auto-sostenibilidad, teniendo al comercio exterior como complemento no como esencial, sin por eso menospreciar la exportación de timbre, de tabaco y de posteriormente algodón en el sur. La revolución del 1776 se da cuando la Corona británica intenta a dar macha atrás en la auto-gobernación y a controlar la economía limitando a la producción local y al comercio exterior. Igual como en Europa, el factor determinante para el inicio de la industrialización son la existencia de fuentes de energía y la existencia o no de latifundios, no la religión. En el choque entre el norte industrializado y el sur agrario .. ambos son igual predominantemente protestantes. Se impone a manu militari la economía industrial del norte sobre la economía de exportación de materias primas agrarias del sur.

En resumen pues, hay diferencias abismales entre TODOS los 3 lados de los respectivos equiláteros, no solamente en la parte de valores y creencias personales, mas de cierta forma son diferencias, que persistan hasta hoy día, pues en Nicaragua la base del modelo económico NUNCA se cambió y hasta la iglesia católica sigue como única institución respetada por perseguir intereses institucionales más allá de lo personal.

martes, 7 de junio de 2011

Adolfo Acevedo: Las debilidades del sistema de educación secundaria

LAS DEBILIDADES DEL SISTEMA EDUCATIVO: LA EDUCACIÓN SECUNDARIA

A lo largo de la educación secundaria, aumentan la segregación y la segmentación en términos del acceso y el desempeño educativo.

Completar la educación secundaria es un umbral imprescindible para contar con mayores oportunidades de inserción laboral que permitan salir de la pobreza y la exclusión, y lograr movilidad social ascendente. Además, este ciclo es importante porque en él se dan los primeros pasos hacia la emancipación, por lo que la permanencia de los jóvenes en el sistema educativo durante esta etapa es un factor preventivo frente a rutas precarias y prematuras de tránsito a la vida autónoma.

La conclusión universal de la primaria no garantiza la reducción de la pobreza. En ese sentido, surge la preocupación adicional, derivada de la existencia de creciente evidencia de que las personas requieren de niveles de escolaridad que van más allá de la educación primaria, a efectos de tener una mayor probabilidad de salir de la pobreza.

Por tanto, urge incrementar, no solo el acceso y la conclusión de la educación primaria, sino lograr que un porcentaje mucho mayor de niños, niñas y adolescentes logren avanzar hacia la enseñanza secundaria, y culminarla. Tanto la CEPAL como la UNESCO han señalado la necesidad de establecer una meta relativa al incremento de la conclusión de la educación secundaria.

Esta meta se sustenta en la evidencia de que la conclusión de este nivel constituye actualmente un umbral educativo mínimo que eleva significativamente la probabilidad de mantenerse fuera de la pobreza absoluta en la vida activa, toda vez que se traduce en un incremento importante de los ingresos laborales.

Para tener una mejor perspectiva de los desafíos que deberá enfrentar nuestro país en términos de la educación secundaria, comenzaremos evaluando indicadores de acceso. La tasa neta de matrícula en la educación secundaria representa la matrícula de los niños y jóvenes en edad oficial de cursar la educación secundaria como porcentaje de la población correspondiente. La finalidad de este indicador es mostrar el acceso a dicho nivel de niños y jóvenes en edad de cursar la secundaria.

De acuerdo con este indicador el acceso a la educación secundaria continúa siendo extremadamente bajo para los jóvenes en edad de asistir a este nivel educativo. De acuerdo al MINED, la tasa de matrícula secundaria neta de Nicaragua alcanzó un valor del 45.5% en 2007, el cual es muy bajo, en términos comparativos regionales.

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Fuente: CEPAL Y UNESCO

Por otra parte, según datos de CEPAL y UNESCO, la tasa neta de matrícula del primer ciclo de enseñanza secundaria (baja secundaria) ascendió al 42%, mientras que para el ciclo superior de enseñanza secundaria (alta secundaria), la tasa neta de matrícula se reduce al 15%.

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Sin embargo, debemos recordar que la tasa neta de matrícula secundaria es un promedio, y  que tras dicho promedio se ocultan profundas desigualdades. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Nivel de Vida 2005, es en los hogares de menores de ingresos que se concentran las menores tasas netas de matrícula secundaria, evidenciando una fortísima correlación entre el status socioeconómico de los hogares y el acceso a la enseñanza secundaria.

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FUENTE: En base a EMNV 2005

En secundaria la brecha entre la tasa neta de matrícula secundaria de los niños provenientes de los hogares de mayores ingresos y los provenientes de los hogares de menores ingresos se ensancha de manera abrupta. En promedio, la brecha entre la tasa neta de escolaridad secundaria neta de los adolescentes pertenecientes al quintil más pobre de los hogares y los pertenecientes al quintil de mayores ingresos se eleva a 58 puntos (17.4% contra 75.7%).

Los problemas de acceso a la secundaria, para los hogares de menores ingresos, obedecen al hecho de que, mientras mayor es la edad de los niños, niñas y adolescentes, y a medida que van avanzando dentro del ciclo educativo hacia niveles más altos, va aumentando el costo de manutención, y los desembolsos que deben hacer los hogares – gastos de transporte, uniformes y calzado, libros de texto y materiales escolares – para enviarlos a la escuela, hasta el punto en que para los hogares más pobres se torna cada vez más difícil seguirlos costeando.

Al mismo tiempo, a medida en que los adolescentes van alcanzando la edad laboral, se torna más imperioso para los hogares de menores ingresos que estos se incorporen a la fuerza de trabajo para contribuir al sustento del hogar. Sobre todo al enfrentar el ciclo de alta secundaria, los jóvenes ya tienen oportunidades para incorporarse al mercado de trabajo, lo que desincentiva su retención, sobre todo si enfrentan condiciones adversas de carácter económico. Por esta razón la tasa de matrícula neta de la alta secundaria desciende de manera abrupta, en relación a la de la baja secundaria.

Los siguientes gráficos ilustran, por un lado la correlación que existe, en Nicaragua y otros países latinoamericanos, entre la tasa de desempleo adolescente y el porcentaje de adolescentes fuera del sistema educativo, y por otro las tasas de empleo adolescente por países y edad.

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Fuente: SITEAL, en base a las Encuestas de Hogares

TASA DE EMPLEO ADOLESCENTE SEGÚN PAÍS Y EDAD CCA 2008.

PAÍS / EDAD

13 años

15 años

17 años

Argentina

2,0

5,0

14,4

Bolivia

26,9

30,7

32,6

Brasil

9,4

19,9

38,0

Colombia

9,4

14,3

24,0

Costa Rica

s/d

9,0

19,9

Chile

0,7

2,8

7,4

República Dominicana

3,2

8,6

22,1

Ecuador

11,6

20,8

31,8

El Salvador

14,6

19,5

26,5

Guatemala

33,3

45,0

47,8

Honduras

13,4

29,6

38,1

México

12,4

20,5

36,1

Nicaragua

17,8

30,6

40,5

Panamá

9,5

17,4

24,3

Paraguay

20,3

28,2

46,7

Perú

s/d

35,6

48,5

Fuente: SITEAL, en base a las Encuestas de Hogares

Es así que no solo la cobertura de la educación secundaria es sumamente baja, sino que quienes acceden a ella con mucha frecuencia la abandonan antes de completarla, debido al que el costo para las familias de enviar a los niños a la escuela se eleva considerablemente en secundaria, y la necesidad de generar ingresos, aunque sean precarios, desde una edad temprana.

A efectos de medir de modo directo e insesgado la conclusión de la educación secundaria se requiere verificar la proporción de personas de un determinado segmento de la población (grupo de edad, área de residencia, género, etc.) que ha logrado una escolaridad equivalente al menos a la duración de la educación secundaria. En este caso, se utilizó la población de 20 a 25 años de edad.

JOVENES DE 20 A 24 AÑOS QUE CULMINARON LA EDUCACION SECUNDARIA

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Fuente: CEPAL, en base a Encuestas de Hogares

El hecho de que unos porcentajes importantes de niños, niños y adolescentes no logren culminar la educación primaria, y que menos de la mitad de los que deberían asistir a secundaria se matriculen en este nivel educativo, y que de ellos menos de la mitad logre culminarla, determina que los jóvenes nicaragüenses se incorporen al mercado laboral con niveles de escolaridad extremadamente bajos.

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Fuente: en base a ENMV 2005

Si examinamos el nivel de escolaridad alcanzado por los adultos jóvenes de entre 23 y 29 años, que recién salieron del ciclo de edad escolar, incluyendo el universitario, por Quintiles de bienestar, encontramos, de acuerdo con la EMNV 2005, un nivel de escolaridad de casi 4 años en el 20% más pobre de los hogares o Quintil 1, de 5.3 años en el Quintil 2, 6.8 años en el Quintil 3, 8.4 años en el Quintil 4 y es hasta que arribamos al Quintil 5 que se alcanza una escolaridad promedio de 11.3 años.

Si recordamos que en los tres primeros Quintiles, es decir en el 60% más pobre de los hogares, sobrevive la mayoría de los niños y adolescentes del país, esto significa que la mayoría de los jóvenes, que son aquellos que provienen de los hogares de menores ingresos, en el periodo inmediato anterior tendieron a alcanzar niveles de escolaridad extremadamente bajos.

Esto tiene implicaciones decisivas. Existe una asociación muy estrecha, en todos los países del mundo, entre los niveles de escolaridad que alcanzan las personas y el ingreso laboral que alcanzan en su vida adulta. En cualquier país del mundo se puede encontrar una correlación muy fuerte entre el nivel de escolaridad de las personas y el ingreso laboral que van a percibir en el mercado de trabajo.

En Nicaragua también puede apreciarse esta fuerte correlación entre el nivel promedio de escolaridad alcanzado por las personas en cada Quintil y el ingreso laboral que perciben las personas de ese mismo Quintil. Puede apreciarse que los Quintiles que tienen los niveles de escolaridad promedio más bajos, alcanzar un ingreso laboral promedio que también es muy bajo. Entre más bajo el nivel de escolaridad, más reducido es el ingreso laboral que se obtiene, y viceversa.

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Por consiguiente, puede esperarse que los jóvenes provenientes de los hogares de menores ingresos estén ingresando al mercado laboral con niveles de calificación muy bajos. Esto significa que por los siguientes 50 años de su vida adulta, sólo van a poder encontrar, principalmente, empleos precarios e informales, que los mantendrán bajo el umbral de la pobreza.

Esto es así porque para encontrar empleo formal bien remunerado se requieren niveles de calificación – representados por un umbral mínimo de 11 años - que la mayor parte de los niños y adolescente en Nicaragua no logran alcanzar.

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El último “Reporte de Pobreza” para Nicaragua del Banco Mundial encuentra que las personas con un nivel de escolaridad inferior a la secundaria completa, es decir aquellas con menos de 11 años de escolaridad, están condenadas, con una certeza casi absoluta, a vivir bajo el umbral de la pobreza. Es hasta que alcanzan once años de escolaridad – la secundaria completa - que los ingresos laborales comienzan a superar (apenas) el umbral de la pobreza. Otros estudios confirman la validez de esta estimación[1]/.

Otro estudio del Banco Mundial, relacionado al mercado laboral nicaragüense, indica que “los bajos niveles de educación entre los pobres parecen estar restringiendo su acceso al sector más dinámico de la economía, el sector manufacturero de la maquila, en la medida en que el empleo de este sector requiere una educación secundaria completa”. Es decir que para poder trabajar como operario en la Zona Franca, se requiere cada vez más por lo menos haber completado la secundaria.

Dada la baja escolaridad que han logrado acumular, la mayor parte de los adolescentes y jóvenes, y sobre todo los provenientes de los hogares de menores ingresos que se incorporan al mercado laboral, se insertan en el mismo predominantemente a través de empleos precarios e informales.

La Encuesta de Hogares para la medición del Empleo de Noviembre de 2007 muestra que el 68.5% de las 305.2 miles de personas de 10 a 19 años que se encontraban incorporadas al mercado laboral, encontró ocupación en el sector informal de la economía, y que solo el 27.7% lo hizo en el sector formal. Las tasas de desocupación entre los jóvenes de 18 a 29 años alcanzaban entre un 7% y un 8.3% mientras que la tasa de desempleo promedio nacional era del 5.9%..

EMPLEO FORMAL E INFORMAL POR GRUPOS DE EDAD

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Fuente: INIDE, Encuesta de Hogares para la Medición para el Empleo Noviembre 2007

Se trata de empleos en los que predominan el auto empleo y los empleos sin remuneración, desempeñados principalmente por familiares, y asalariados de micro unidades informales. Estos empleos generan unos ingresos muy bajos, que mantendrán a quienes los desempeñan, por el resto de su vida, bajo el umbral de la pobreza.

El rezago que experimenta Nicaragua en la cobertura y calidad de la enseñanza secundaria, está asociado a la inversión absolutamente raquítica en este nivel de enseñanza. Al respecto, es importante remarcar aquí el hecho de que el Gasto por Estudiante de Secundaria representa apenas la tercera parte del Gasto por Estudiante de Primaria.

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En términos de comparación con los niveles regionales, encontramos que Nicaragua muestra un rezago especialmente grande en el Gasto por alumno de la enseñanza secundaria.

No sólo el Gasto por estudiante de Secundaria como porcentaje del PIB per cápita en casi todos los demás países es mayor que el Gasto por alumno de Primaria, a diferencia de lo que ocurre en Nicaragua, sino que el nivel del Gasto por estudiante de secundaria como porcentaje del PIB per cápita en Nicaragua, es tres veces menor que el promedio de América Latina y El Caribe, e inferior al de todos los demás países de la región, con la sola posible excepción de Haití.

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Fuente: UNESCO, UIS.

El Proyecto para la Educación en Nicaragua (NICARAGUA: EDUCACION PROJECT) del Banco Mundial, resaltaba el hecho de que: “Nicaragua es quizás el único país en el hemisferio donde los gastos por estudiante de secundaria son menos de la mitad los gastos por estudiante de primaria” (en la actualidad representan solo un tercio, como hemos visto). El gasto por estudiante de secundaria tan reducido que evidencia Nicaragua, resulta muy difícil de justificar, porque, como se argumenta en el mencionado Proyecto, “la provisión de educación en el nivel secundario requeriría un nivel de gastos comparativamente más elevado - profesores con conocimiento especializado en las materias, libros de textos más grandes a lo largo de más materias, otros materiales didácticos tales como equipo y materiales de laboratorio, y así sucesivamente”.

Podría argumentarse que quizá Nicaragua invierte muy poco por estudiante de secundaria, como porcentaje de su PIB por habitante, porque es un país pobre. Por ello, resulta interesante comparar los niveles de inversión por estudiante de primaria y secundaria como porcentaje del PIB per cápita de Nicaragua, con los niveles que muestran los países del África sub-sahariana, muchos de ellos tan pobres (Lesoto) o mucho más pobres (Kenia, Malawi) que Nicaragua.

Como puede apreciarse en el siguiente gráfico, la mayor parte de ellos muestran un nivel de prioridad relativa asignada a la inversión por estudiante de secundaria varias superior al de Nicaragua, y casi todos ellos invierten mecho más por estudiante de secundaria que por estudiante de primaria.

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Fuente: UNESCO, UIS.

Fortalecer considerablemente la inversión en la Educación Secundaria y Técnica adquiere especial importancia en la fase de la transición demográfica que atraviesa Nicaragua. El fuerte crecimiento de la población infantil que se produjo en la fase anterior, se traduce hoy - mientras la tasa de crecimiento de la población infantil se torna negativa - en una fortísima entrada de decenas de miles de jóvenes al mercado laboral (se estima que en promedio unos 78 mil ingresarán al mercado laboral cada año en los próximos años).

Si estos jóvenes y adolescentes – particularmente aquellos provenientes de los hogares de menores ingresos -continúan ingresando al mercado laboral con una escolaridad muy baja, estarán siendo condenados a encontrar por el resto de su vida adulta fundamentalmente empleos precarios e informales, que los mantendrán bajo el umbral de la pobreza absoluta. El país perderá definitivamente la oportunidad representada por el denominado “bono demográfico”, y se incrementarán los niveles de descomposición y desintegración social.


[1] / Véase José Ramón Laguna Torres, “AÑOS DE ESTUDIO Y SUPERACIÓN DE LA POBREZA EN NICARAGUA. EL CASO DE LA RED DE PROTECCIÓN SOCIAL¨: “Mediante distintas estimaciones se observa que la educación disminuye la probabilidad de ser pobre en un 80% para 11 años de estudio (desde el punto de vista de la frecuencia relativa) y en un 4% por cada año de estudio adicional al utilizar un modelo probabilística que incluye un conjunto de variables que inciden en el fenómeno de la pobreza. Por último, se confirma que la educación es un instrumento clave para superar la pobreza. Más que emprender esfuerzos paliativos o asistencialistas, se debe pensar en una política de Estado que entregue a los nicaragüenses el nivel mínimo de escolaridad para superar la pobreza (11 años de estudio). En tal sentido, y aunque significa un enorme esfuerzo, el gobierno, la sociedad civil y los partidos políticos deben estar conscientes que de no hacerlo, implicará la perpetuación de la pobreza y el subdesarrollo”.