sábado, 6 de noviembre de 2010

Cornelio: Un cuarto de siglo “Ingeniería de Software” en Nicaragua

Hace hoy ya un cuatro de siglo, un 7 de Noviembre del 1985, se inauguró en la Universidad Nacional de Ingeniería el Taller de Computación  "Jorge Bolívar Campos", nombrado por un muchacho ya inscrito en la UNI pero caído en Marzo del mismo año en los combates contra ARDE -liderada por Edén Pastora- ahí mismo en las riberas del Río San Juan, donde hoy Costa Rica reclama como suyo lo que, según Nicaragua, el laudo Cleveland y sus anexos le dieron hace más que un siglo atrás. Ese Taller constituía el primer laboratorio propio de la UNI, en un edificio en lo demás aún en ruinas. Era un aporte módico de profesionales en computación de Alemania, Gran Bretaña y Suiza al desarrollo de las Ingenierías en Nicaragua.

De la izquierda a la derecha: Taller UNI 1985La secretaria de turno nocturno, Doña Estela, Raquel Rodríguez, Leyín Gonzales, Imara País, Álvaro Calero estudiantes del 4 año nocturno y de día docentes de Introducción a la Computación en otras carreras, la secretaria del vespertino y yo; quien era el director de la Escuela de Ingeniería en Computación.

Una semana después se presentó el reformado Plan de Estudios para la Ingeniería en Computación con la intención de reabrir la carrera, la misma que el Consejo Nacional de Educación Superior CNES ya había cerrado para abrir una Licenciatura en Ciencias de la Computación en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua. Para diferenciarse de esta última, el nuevo plan se enfocaba por un lado más en las aplicaciones productivas de la computación y menos en usos financieros-administrativos, que eran los únicos usos conocidos en Nicaragua en aquel tiempo, y también, para justificar su existencia en la UNI, en la Ingeniería de Software, un término aquel entonces completamente desconocido en Nicaragua. Se tuvo que re-escribir varias veces la introducción del nuevo plan, puesto que -según CNES- éste tenía una visión demasiado futurista y optimista en un momento, en lo cual -según de nuevo el CNES- el país debería concentrar todo su esfuerzo primero en sobrevivir al ataque que la revolución sufría por los EU y no andar tanto en sueños.

Con el limitado equipo donado, se inicia ya en 1987 la enseñanza de Unix, Bases de Datos Relacionales, y el lenguaje de programación C, usando una PC con 1 MB de memoria y 20 MB de disco duro, cuando aún en 1988 la UCR de Costa Rica andaba en equipos Mainframe IBM, DB-2, y COBOL y RPG como lenguajes de programación. La UNI se conecta en 1988 a UUNET –aquel entonces el nodo central para e-mail del mundo académico-tecnológico- y tramita a finales de este año el dominio nacional (.ni) en la Internet como 4to dominio de América Latina, siendo la contraparte el DDNMIL, una instancia del Departamento de Defensa DoD de los EU. Costa Rica se conecta en 1989 a BITNET, la red de la IBM, y obtiene su dominio Internet no hasta el 1990.

Instruido por docentes de Alemania, Argentina, Cuba, Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Suiza y la Unión Soviética, todos al menos de nivel maestría y con años de experiencia profesional y en investigación, el joven equipo de la UNI pasa su prueba de fuego en 1989, montando en el tiempo record de 4 meses el primer padrón electoral electrónico de Nicaragua, usando equipos donados por Alemania Federal y España. Se dispone del Centro de Computo más grande del país y los listados producidos en la UNI resultan cruciales para garantizar una participación amplia y masiva en las elecciones transparentes de 1990.

Hoy, 25 años después de ambos acontecimientos, quizás valga la pregunta: se alcanzó, al menos en algo, cumplir con los objetivos principales planteados en aquel entonces, como era crear una Ingeniería en Computación capaz a empujar el uso de la computadora en quehaceres productivos, desde el agro, pasando por la construcción y la fabrica para llegar al final a usos como en las telecomunicaciones, la televisión digital o la tecnología automotriz contemporánea, y por el otro formar ingenieros lo suficientemente competentes para no solamente usar sistemas y plataformas importadas, sino participar en el desarrollo de estos mismos a la par de países más avanzados, como entre otros todo lo que hoy se conoce como Software libre.

La respuesta, cruda pero honesta, es NO. Ha habido un desarrollo cuantitativo, una expansión, impresionante, sin embargo, en lo cualitativo Nicaragua como país quedó tan dependiente de la importación de conocimiento y tecnología como hace 25 años, sin menospreciar el nivel bueno a muy bueno en conocimiento y experiencia de unos tantos cuantos profesionales y el dominio bueno a muy bueno de las herramientas importadas para el desarrollo de sistemas que hacen unas pocas empresas.

Mientras en 1985 había en todo el país unos 70 profesionales y unos 300 estudiantes en computación, el censo del 2005 reporta más que 10,000 profesionales con título universitario en computación, de los cuales, sin embargo, solamente unos 7,000 tenían un empleo estable. Hay unas 48 carreras en Computación ofrecidas en unas 43 instituciones autorizadas por el CNU atendiendo a por lo menos 12,000 estudiantes.

Sin embargo, lo que se pretendía -una Nicaragua como generador propio aunque a pequeña escala de conocimiento y tecnología, apropiándose de la misma para empujar su propio desarrollo-, a ese objetivo no se llegó ni de cerca. En el periodo de 25 años hubo exactamente 3 eventos nacionales para presentar lo propio y lo apropiado -1992, 2004, 2006-. No hay cámara u otra organización representando a las empresas desarrolladoras de TIC, ni tampoco organización profesional representativa y de peso. No hay coordinación alguna entre las instituciones en cuanto a planes de estudio y perfiles (empresa privada – universidades), ni mucho menos, de proyectos universitarios de desarrollo o investigación de importancia relevante para el país, puesto a parte una u otra actividad de transferencia tecnológica foránea. 

Costa Rica cuenta desde hace más que 10 años con Cámara y Asociación, organizan cada año una feria de lo propio y lo apropiado, además coordinan los planes de estudio, de desarrollo e investigación por medio del Ministerio de Ciencia y Tecnología. Y ... Costa Rica exporta -sin incluir la Zona Franca de INTEL- anualmente más que 900 millones de dólares en productos y servicios tecnológicos.

Me consta, que el desarrollo tan desigual de Nicaragua no se debe a la falta de recursos, ni a una desigualdad en las condiciones iniciales, sino a la falta de visión de las autoridades, tanto públicas como académicas y empresariales, así como a la falta de un compromiso serio y sostenido para con el desarrollo de Nicaragua entera, extendiéndose tales faltas a la abrumadora mayoría de los profesionales del área misma. Todos están tan ocupados en fortalecer, al menos mantener, su propia posición, que decenas de veces no se hizo por no saber cómo, pero tampoco se dejó hacer a otros. El estancamiento auto-infligido entonces resultó como consecuencia inevitable.