viernes, 14 de mayo de 2010

“Cornelio: Algunas reflexiones sobre el país de mis hijos y sus universidades

El texto abajo fue escrito hace casi 15 años .. pero lamentablemente no ha perdido nada de actualidad.

para mis hijos y mis estudiantes

por Cornelio Hopmann

Haga lo que hagas, pero siempre de una forma tal que la razón de tu actuar pueda convertirse en ley general para todos

Immanuel Kant, Imperativo Categórico

  1. La historia se repite ?
  2. Todo viene desde afuera ?
  3. Todo solo para la Primaria ?
  4. Recibir para no invertir ?
  5. Estudiantes pobres ?
  6. Universidades públicas para los ricos?
  7. Estallido anunciado ?
  8. Una ley de la Transición
  9. La Universidad como cuartel ?
  10. Un intento, fracasado antes de iniciarse
  11. Urgen cambios de fondo !

Miércoles, 13 de diciembre 1995: en los alrededores de la Asamblea Nacional, estudiantes y otra gente pobre se enfrentan a estudiantes y otra gente pobre, unos vestidos como tal, los otros disfrazados como policías. Resultado del choque: por lo menos 30 heridos, 6 de ellos de gravedad con consecuencia de por vida, 2 muertos.

Quien los ha puesto ahí ? Quien los ha opuesto así ? Sea mera coincidencia que los humos de las bombas lacrimógenas disparadas frente a la Asamblea Nacional invadieron también los salones de Olof Palme, donde en esos precisos momentos se llevó a cabo la reunión con los países y organismos donantes ?

Desde el mismo día abundan las explicaciones, donde por todos lados se insiste en establecer paralelas históricas: un masacre como el de la guardia de 59, una vez más las turbas sandinistas por el otro. Ninguna de estas supuestas explicaciones explica, más bien parecen síntomas de una nostalgia, que pretende volver por lo menos en palabras a tiempos y un mundo en lo cual por un lado todo pareció fácil de juzgar -los buenos y los malos- y donde por el otro todavía el amanecer era tentación.

La historia se repite ?

Comparto con el país solamente un poco más que 10 años de su historia, pero si todas las esperanzas que el país sea mejor para nuestros hijos. Sin nostalgia por tiempos, que no he vivido, armado solamente con conocimientos por lectura, pero si con la pregunta si esta historia se extenderá a mis hijos, veo otra constante: Desde de los tiempos de la independencia hasta, al parecer nuestros días, se repite la misma historia: las fracciones de la capa líder del país miden sus fuerzas en el campo de batalla, antes de sentarse a negociar entre si las cuotas de poder e ingresos. Sospecho que hasta la relativa relación numérica se ha mantenido desde aquellos tiempos: Unos -la mayoría- poniendo los combatientes, víctimas y espectadores-, los otros como fracciones fraccionándose y alienándose como en un caleidoscopio de un día al otro.

Lo que habrá cambiado serian la cifras absolutas de cada parte, no la relación. Los actores cambian, de vez en cuando nuevos actores entran, otros se repliegan, pero la pieza sigue igual.

Igual la inherencia invitada parece constante: Desde de los días de William Walker hasta los días de John Maisto, se invita o se combate a que desde afuera se financie y por tanto decida el desarrollo del país. Igual como las alianzas se cambian de un día al otro, de una hora a la otra se pasa de la invitación a la condena, del rechazo al abrazo. Asombra la facilidad de cambiar papeles y posiciones.

Si -con todo respecto y más bien con mucho cariño- se toma al país como si fuera un persona, entonces Nicaragua presenta todas las características de un adolescente: ya no niño, pero todavía sin criterios propios ganados por experiencia, se cambia de parecer de un día al otro. Por esto a veces me inclina a darle este sentido a aquella frase celebre de Rubén Darío: el joven con todo su futuro por adelante, soñando de ser algún día alguien.Todavía no se conoce a si mismo. Quiere sentirse fuerte pero a la vez inseguro busca como reducir cualquier situación a blanco y negro, facilitándose la elección del camino para mañana.

Ahora bien, en los mismos libros de mi lectura, autores nicaragüenses de todo índole no se cansan en buscar, presentar y hasta inventar razones por lo cual Nicaragua le importaba a otros por ser importante para ellos. Con mis antecedentes en el norte, déjenme constatar que Nicaragua nunca tenia importancia vital para nadie afuera. La corona española mandó siempre la cuarta o quinta categoría de funcionarios, los diferentes emisarios de los EE.UU. eran de igual categoría. La gran mayoría de los embajadores de otros países de antes y de hoy o tenían Nicaragua como su último puesto -antes de jubilarse- o dentro de sus primeras posiciones con responsabilidad en su respectiva carrera diplomática. Excepciones confirman la regla.

En los libros de la historia allá aparece Nicaragua en las notas de pie de pagina, cuando por una u otra condición circunstancial accidentalmente algún suceso sucedió en aguas o territorios nicaragüenses o por circunstancias coyunturales la ubicación geográfica -no el país- llamó la atención.

Aún en la década pasada, Nicaragua figuraba en la agenda del Norte solamente como una carta más de cierto valor en el póker por influencia y poder entre EE.UU., Europa Occidental y el Bloque Socialista.

Adolescentes desarrollan su autoestima en base de que ellos, independiente de su comportamiento o capacidad, siempre importan a alguien: sus padres. Países, como se ve, no tienen tal suerte, sino tienen que valerse desde el primer día de si mismo. Al llegar a la mayoría de edad se aprende, que lo esencial no es importarle a alguien sino de ser respetado por muchos, o dicho de otra forma que la autoestima es condicio sine qua non para el respeto externo y que este respeto es la única base para importancia como tal.

Entonces Nicaragua tiene que confiar en si mismo -es decir que todos y cada uno confíe en su propia capacidad para sacar adelante al país-, porque ningún dirigente ni mucho menos la inversión extranjera van a levantar al país, como a pesar de todas las promesas nunca lo han hecho en el pasado .

Todo viene desde afuera ?

El abismo entre importancia real en el exterior e importancia siempre asumida desde a dentro, tiene su explicación: dado el tamaño del país -en términos económicos no alcanza ni el 20% de Dade-County, Florida- sumas afuera ridículas en el contexto de Nicaragua aparecen como fortunas. De esta forma la influencia externa en los balances internos toma un peso, que en la realidad externa no le corresponde.

Sucede entonces una proyección inversa: en Nicaragua se comienza a suponer que el peso que se da a X institución multinacional o X país en Nicaragua le corresponde un peso igual que este tenga dentro de la lista de puntos de importancia de aquellos. Dudo que el director general del FMI haya pasado una sola noche de insomnio, pensando en Nicaragua.

Por tanto en este momento de la historia, nadie desde afuera esta imponiéndole a Nicaragua una cierta política por algún interés específico en el país. sino se plantea dos cosas muy simples: que se cierre la brecha entre importaciones y exportaciones y que el estado recupere una solidez financiera, que le permite a enfrentar las nuevas deudas. Como alcanzar los objetivos, le corresponde exclusivamente a Nicaragua, salvo que se tiene que presentar argumentos y hechos convincentes que soportan, que la política implementada permitirá alcanzar los objetivos.

Los últimos 15 años no obstante, han encaminado al país por un sendero que, lejos de salir de la dependencia, tanto real como espiritual, nos hunde cada día más. La actividad económica externa de mayor impacto para Nicaragua la constituye la canalización de recursos externos en concepto de donaciones y prestamos. Tal como funciona el mecanismo de obtención y asignación, tanto con el gobierno anterior como el actual, la asignación interna de estos recursos no dependen de eficiencia y eficacia en su uso -es decir de la competencia- sino de influencias, conectes y amarres. La buena intención de ayudar a los necesitados sale por la culata: Como no hay consenso ni criterio que constituya necesidad, hay una carrera inversa y perversa: en lugar de presentarse como eficiente y exitoso, todo el mundo se apresura para presentarse como el más necesitado de todos.

Los efectos letales van más allá: desde de las instituciones del estado hasta la banca estatal, los respectivos ingresos dependen menos de la inversión rentable de los recursos externos y más de que haya un flujo constante, y ojalá creciente, de lo cual se puede apartar porcentajes como costos de manejo, administración y canalización, o sea ingresos de transferencia.

No sorprende pues que un mecanismo absurdo y podrido se convierta en corrupción común por todos lados por un lado y que por otro es consecuencia obvia que el país se descapitaliza cada día más.

Todo solo para la Primaria ?

Dentro de esta lógica fatal, el planteamiento de las autoridades de las universidades del CNU, si tiene coherencia: Lo que ellos reclaman es, que se les canalice en forma directa un porcentaje fijo igual como a otros segmentos de la sociedad de la misma capa.

No confíen, que pueden ganarse este porcentaje a través de servicios, puesto que por un lado se sienten excluidos de los mecanismos de amarre -nadie nos toma en cuenta- y por el otro temen que muchos campos donde sí tendrían capacidad de aportar, no tendrán chance, puesto que los fondos externos ya vienen arreglados en que los trabajos de investigación, desarrollo y consultaría se ejecuten por profesionales del país u organismo donante.

Aducen además, que los organismos internacionales -incluyendo las instituciones bancarias internacionales- se enfoquen en proyectos de necesidades básicas en áreas de educación, salud y prevención de desastres.

Este en el caso de Nicaragua es cierto. Pero no es que estén por principio en contra de apoyar proyectos de alta tecnología o de educación superior -los créditos a largo plazo y la asistencia para el desarrollo concedidos últimamente a Costa Rica lo muestran - sino ellos exigen consistencia y coherencia en los planteamientos nacionales: Si Nicaragua misma presenta como problemas principales la carencia de bienes y servicios básicos en educación, salud y vivienda, entonces ellos no aceptan que el país dirige la mayoría de sus recursos propios hacia otros problemas, esperando tácitamente que la comunidad donante se haga cargo de los problemas básicos en forma permanente e indefinida.

No hay una política de primarización forzada desde afuera, sino se exige, que Nicaragua muestre que la inversión en las universidades esté dentro de las formas más eficientes y eficaces para resolver los problemas señalados por el mismo país como básicos. Hasta la fecha falta tal demostración.

Recibir para no invertir ?

En consonancia con el ambiente del país la meta de todos es participar, donde se distribuye riqueza, y no invertir para producir riqueza. Las actuaciones del mismo CNU lo afirman: Ya en el preludio a la batalla anterior en 1992, el CNU recurrió de amparo contra una disposición del gobierno, por la cual se pretendía asignar por el gobierno porcentajes a inversión y gastos corrientes.

Ganado el juicio por el CNU, no obstante, las universidades no elaboraban por autoridad propia un plan de inversión, sino continuaron a gastar más que un 97% del presupuesto en gastos corrientes. No se conoce tampoco un plan contundente y convincente de inversión por lado de las universidades a donde dirigir con que fines fondos de la cooperación externa.

De este panorama sale solamente la UCA, que usa la aportación estatal más las mensualidades escalonadas -ya no son voluntarias como manda la ley, puesto que el sistema voluntario fracasó- para sufragar su gastos de operación en el pregrado. La UCA ha invertido toda la cooperación externa en un programa de inversión a largo plazo, construyendo edificios y adquiriendo terrenos como nunca antes. Quizás se debe este hecho al que el Rector de la UCA es economista. No obstante aún la UCA piensa, que se requiere del aporte estatal garantizado por unos 2-3 años más, hasta que las inversiones hechas rinden resultados.

Estudiantes pobres ?

Quizás por este objetivo táctico, al parecer el Padre Rector se olvidó de las palabras y argumentos, con los cuales el justificó la política de aranceles del UCA, diciendo que la mayoría de los estudiantes de la UCA no eran pobres, sino cuando mucho clase media empobrecida.

Los estudiantes verdaderamente pobres están en retirada forzada desde hace años. Obviamente la familia de este estudiante está más afectada que otras por la situación económica global. Pero a la vez los mecanismos de selección y ubicación, que aplican todas las universidades, con excepción otra vez de la UCA, cierren año tras año mas las puertas para ellos.

En 1990 se tomó como criterio el promedio de la secundaria, en 1995/96 se ha pasado a un sistema, donde le corresponde un 60% de la nota de clasificación al examen de admisión. Este sistema ha llevado consigo que el porcentaje de estudiantes aceptados correspondientes a escuelas públicas ha bajado de un 65% en 1990 a menos que un 40% en 1995 del total, donde debe tomarse en cuenta además que el universo de escuelas públicas es mucho más grande que el de secundarias privadas, no obstante que muchos padres de familia de clase media aún con sacrificio trasladaron sus hijos a colegios privados, como la gran mayoría de los docentes universitarios. En cifras 1 de cada 30 aspirantes del Ramírez Goyena tiene chance de ingresar, mientras 2 de cada 3 candidatos del Centro América clasifican sin problemas.

Los remedios, como los años o cursos de nivelación y preparación ofrecidos entre otros por la UNI, resultan peor que la enfermedad. De hecho se han convertido en fuente de ingresos adicionales tanto para profesores como para la institución. Solamente el Centro Nacional de Estudios Generales de la UNI cerró en el año pasado 1994 con un superávit de un Millón de C$ -ya restados todos los gastos y costos.

En el año 1995, con una mensualidad elevada de 150 a 250 C$, habrá una superávit aún mayor. Aunque la cantidad de estudiantes que atiendan a estos cursos crece año tras año, solamente un tercio llega a entrar a final a la universidad. Es decir los que no entran, financian a los que entran.

Los cupos reservados para los felices egresados de CNEG, creciendo de un 20% en 1993 van a llegar a un 60% para el nuevo ingreso de 1996, favoreciendo aún más al pudiente.

Cabe la pregunta, cual estudiante pobre tenga los recursos para mantenerse en Managua y además pagar 250 C$ mensualmente. De esta forma, el estudiante pobre de un departamento rural ya es especie en extinción .

Universidades públicas para los ricos?

Todas las universidades estatales han reducido sus cupos para el primer ingreso en los últimos años, hasta casi la mitad como en el caso de la UNI, con una demanda constante hasta creciente. De esta forma el pobre estudiante de un colegio público tendrá un chance 1 : 500 de clasificar, si se atreve a prematricularse directamente. No falta mucho para tener una situación como en Brasil, donde el estudiante rico va gratis a la Universidad pública de prestigio, mientras el estudiante pobre paga por una educación pobre en una seudo-universidad privada. UPONIC y UCCOM ya muestran claramente esta tendencia.

Pero no solamente las puertas de nuevo ingreso para las clases pobres se han cerrado, sino hoy en día solamente asistir a clase es gratis, a veces ni siquiera esto. Desde el pago por el uso de laboratorios, pasando por el pago de fotocopias, folletos y los textos de los examen, hasta el famoso curso paralelo pagado -supuestamente por falta de profesores- el estudiante tiene que incurrir en un sin numero de gastos extra, si el o ella quiere graduarse al final. Y aún no hemos incluido la compra de bibliografía casi obligatoria, que si hay en las librerías pero no en las bibliotecas. Se estima, que un estudiante de ingeniería tiene que organizarse unos 150 C$ mensuales como mínimo para enfrentar estos gastos.

Entonces, agobiados por pagos por todos lados y percibiendo que rápidamente se convierten en minoría, entre los estudiantes de extracción pobre crece día a día desesperación y angustia. Aún más, cuando ellos en muchos casos son los portadores de la única esperanza de toda su respectiva familia, parientes incluidos, para salir de la miseria. No sorprenden entonces la rabia hasta violencia, productos de esta desesperación y cercenamiento dentro de la misma universidad, cuando deliberadamente se incendió la mecha.

Estallido anunciado ?

La situación explosiva se ha venido acumulándose durante los últimos años. Todos los universitarios lo sentimos. Porque entonces estalla hasta ahora y no antes ? La explicación es relativamente simple.

Hace un poco más que un año en las universidades públicas asumieron nuevos funcionarios los cargos de dirección en todos niveles, nuevos solo en los cargos dado que en gran mayoría son funcionarios de carrera administrativa-política desde ya de la década pasada.

Ganaron sus respectivas elecciones con consignas como de 1989/90: Todo será mejor - para todos. Obviamente casi nada resultó mejor, por parte por ineficiencia hasta corrupción, por parte por contradicciones en las mismas promesas: No se puede prometer estudios gratis, mejoras salariales e inversiones al mismo tiempo, sin indicar ni saber de donde saldrían los recursos adicionales.

Al verse confrontado con las promesas incumplidas, las dirigencias, -institucionales, gremiales y por ende estudiantiles- optaron por la táctica del 'pararrayos', o sea había que encontrar al culpable a cualquier costo y por supuesto fuera de la Universidad, adaptando un modelo ya establecido, según lo cual FMI y BM y sus imposiciones son los culpables del desastre económico.

Ellos sabías desde de las negociaciones del año 1994 en torno a las reformas constitucionales, que el presupuesto para 1996 iba a ser en base de los ingresos ordinarios, hasta estaban dispuesto aceptarlo en forma explícita como precio para la inclusión del 6% a la Constitución, como lo muestra la carta del Presidente del CNU del año pasado. Sabían, que como parte del pacto político para la vigencia de las reformas, la ley de autonomía estaría en la agenda, donde el tenor de las negociaciones - mantenimiento del subsidio institucional y en cambio inclusión de UNICA, UAM y Universidades de la Costa- era secreto a voces.

Por el otro lado, la capa líder del país, desde noviembre de 1994 hasta noviembre de 1995 tenia otros puntos más importantes en la agenda, que afectaron en la sustancia los balances de riqueza, ingresos y por ende poder entre ellos mismos. Primero las reformas a la Constitución, después su promulgación e implementación y por ende los problemas relacionados con las leyes de la propiedad y de la privatización de TELCOR. En todos estos puntos estaban en juego fuertes intereses económicos y solamente con mucho esfuerzo se llegó a un nuevo equilibrio frágil entre las fracciones.

El conflicto por el 6% no afecta seriamente a nadie, salvo los inmediatamente involucrados. Por tanto un cínico podría decir que era hasta bienvenido, puesto que sacó los conflictos de fondo -plasmados en los leyes arriba mencionados- del primer plano de la opinión pública.

El conflicto permitió aprobar sin llamar mucho la atención el paquete grueso del presupuesto, un presupuesto completamente dentro de las líneas de canalización de fondos externos como mencionado arriba. Lo muestran el déficit fiscal de un 40% a financiarse por recursos externos y el hecho que los mismos diputados canalizaron 60 Millones de Córdobas a proyectos de desarrollo, propios e individuales por diputado.

Entonces, se estableció una batalla con una consigna única - el 6% para la Universidad-, pero con objetivos y motivos muy diferentes: Los estudiantes de abajo, asfixiados y cada vez más escasos en la misma universidad, con el objetivo de mejorar en forma efectiva su situación o por lo menos frenar el deterioro, la dirigencia del CNU con el objetivo de ganar terreno político/jurídico antes de entrar al debate sobre la ley de autonomía. Para el CNU y otros, que se metieron, los estudiantes eran solamente medio de presión para alcanzar objetivos estratégicos, no los actores principales, reafirmando un patrón histórico, que ya mencionamos arriba.

Los resultados de esta estrategia mutua de los dirigentes -Universidades, Gobierno, Asamblea - los conocemos, donde el desenlace trágico y fatal se produce por ende por la bruta arrogancia del poder militar, que bajo ninguna circunstancia quiso permitir, que los estudiantes se burlaran una vez más de el, como había sucedido los días anteriores, en el MIFIN y en el aeropuerto. O sea las cosas salieron del control de los mueve-piezas, quedándose mártires -es decir una vez más jóvenes sacrificados- en el camino.

Una ley de la Transición

La Ley actual de Autonomía Universitaria, Ley 89, fue concebida en Marzo 1990, como una ley destinada a la defensa de las conquistas de la Revolución desde de las trincheras universitarias. Tomó como base un borrador de 87/88, que pretendía enmarcar las universidades dentro del proceso revolucionario. Nadie, que participó en los debates y que tenga todavía los borradores, observaciones y actas en su archivo como yo, puede negarlo.

Nada resultó como unos temían u otros esperaban. El 'gobierno desde abajo' no se dio, el mismo FSLN lo abandonó como estrategia. Tampoco se dio la concentración de militantes Militantes en las universidades: muchos entraron en 1990 pero no fueron recibidos con brazos abiertos y al final se quedaron solamente aquellos, que no encontraron mejores opciones en otros lados.

El concepto de trinchera no falló solamente por cambios externos, sino por las mismas contradicciones internas: en toda la década de los 80 no se había tratado a las universidades como bastiones del sandinismo sino más bien como reductos de la sociedad burgués, que se pretendía superar. Basta leer el último discurso inaugural de Daniel Ortega para el Año Lectivo 1987.

Precisamente por desconfianza y no por confianza se había montado toda una estructura de control y seguimiento -el aparato del Consejo Nacional de Educación Superior-, para reglamentar y controlar las universidades hasta en los más mínimos detalles. Obvio que en esta década las universidades no tenían ninguna prioridad presupuestaria y el porcentaje asignado no alcanzo ni el 3% histórico. Obvio igual, que las autoridades se nombró por la Presidencia de la República, nada de elecciones, mucho menos de autonomía.

Igualmente las organizaciones gremiales, en lo particular la organización estudiantil, se habían convertido en meros medios de transmisión, donde en lo particular a UNEN le tocó el papel de movilizar y reclutar para el Servicio militar. En consecuencia habían colapsado de hecho, de tal forma que en varias facultades y universidades en 1987, 1988 y 1989 ni siquiera se encontraron candidatos para las elecciones estudiantiles.

La Universidad como cuartel ?

No obstante entonces, que las universidades públicas de hoy están lejos de 'bastiones de sandinistas ortodoxos', como supone equivocadamente el Ministro Belli, si la Ley de Autonomía implementa a dentro de la Universidad un régimen vertical de poder y mando, incompatible con un desarrollo académico. Las personajes más importantes son Rectores y Decanos y sus respectivos comisiones y consejos.

Para mantener el control que antes se tenía a través del CNES, se le dio una posición fuerte y mayoritario a los representantes gremiales, de tal forma que estos tienen la última palabra en los consejos, estableciéndose a la vez exclusividad para los organizaciones gremiales existentes, que en la actualidad de hoy representan solamente la minoría, como muestra claramente la participación escasa en lo particular en las elecciones.

Para prevenir, que alguien nuevo se metiera desde afuera, se estableció al CNU como legislador, juez y parte: Cualquier nueva universidad o Centro de Educación Superior requiere de la autorización del mismo para funcionar legalmente.

Pero no se estableció por lay ley criterios exactos, bajo lo cual el CNU debe conceder tal autorización. Obvio entonces -como admitió públicamente el Presidente del CNU-, que se exigió a la instituciones aspirantes la renuncia previa a la participación en el 6% como condición para autorizar su funcionamiento.

Asignarle a esta universidad el papel de trinchera no resultó viable. Pero si, fortaleció una tendencia de autoexilio aún con signos cambiados, que mantenía la Universidad lejos de su ambiente. Los intentos de romper el circulo, in lo particular de la UNAN Managua y de la UNI en los años 1991/93 por tanto no fructificaron ni adentro ni afuera.

Un intento, fracasado antes de iniciarse

Como resultado del fin de la guerra, en estos mismos años se incrementó en forma explosiva la cantidad de estudiantes. Solo de ejemplo, la UNI de 1990 a 1992 creció de 3500 a más que 7000 estudiantes. Esta explosión, que las universidades no supieron a manejar conjuntamente con reglamentos y planes de estudio vigentes desde de los años 80, forman la base social para el primer movimiento para el 6% de 1992.

Este movimiento nació en forma genuina desde de los bases estudiantiles -a diferencia de 1995-, y los jóvenes reclamaron no solamente un financiamiento adecuado sino también un profunda reforma universitaria. Pero era más: era una generación desmovilizada que reclamaba el papel de protagonista como las generaciones anteriores, una generación la que desde 1985 hasta 1990 había servido solamente como base de reclutamiento y movilización. Entonces, no eran casual las consignas contra el aquel entonces todavía Jefe del ejercito General Humberto Ortega, lanzadas desde de la marcha culminante a la Asamblea.

Con la experiencia en mecánica política ganada en la fase anterior, el aparato logró divertir los objetivos hacia una campaña en defensa del estatus económico, en lo particular de aquellos segmentos docentes y administrativos que no tenían perspectivas fuera de las universidades, salvo de regresar a la secundaria o de engrosar las filas de los desempleados por compactación del estado. Estos segmentos se sentían aún más amenazados porque -a diferencia a los años 80- hay una sobreoferta de personal calificado en la calle, en lo particular por aquellos, que terminaron sus estudios en el exterior y regresaron con títulos de postgrado más experiencias en investigación y desarrollo.

Como cualquier reforma universitaria tiene que incluir una revisión critica de los escalafones y posiciones, para incentivar nivel e iniciativa, la reforma fracasó aún antes de iniciarse. Otra vez, la UCA sale del panorama, quizás porque los gremios en ella no tienen el papel dominante como en las demás universidades.

Urgen cambios de fondo !

Si no se quiere continuar la misma pieza, si, como le corresponde, la Universidad quiere romper hasta con patrones históricamente establecidos, entonces urgen cambios de fondo y no otro arreglo entre poderes y fracciones.

Hay que sacar las universidades públicas del juego político.

Deben encontrarse formas más democráticas, abiertas y participativas para la participación de toda la comunidad en la dirección de la Universidad, superando la camisa de fuerza de los gremios, donde por elecciones indirectas en varias etapas o por planchas amarradas, al final se impone el más astuto en alianzas sobre aquel que argumenta.

No hay debate libre y abierta en busca de consenso o por lo menos convivencia en la diversidad sino las elecciones abiertamente apuntan a conquistar el poder para marginar al oponente.

El estancamiento -tanto en investigación como en docencia y planes de estudio- es resultado directo de esta estructura vertical. Por tanto hay que a la vez democratizar como academizar las estructuras.

El periodo actual de un rector o decano es de 4 años renovables, para despolitizar sería conveniente adoptar un esquema con periodos mucho más cortos de uno a dos años, sin reelección. Por Conrector y Prorector (el rector anterior y el futuro rector ya electo) como miembros de la dirección se puede garantizar la continuidad institucional. Igualmente a nivel de la facultades.

No debe haber elecciones por planchas ni exclusividad en la representación gremial. Para academizar, se debe exigir que las autoridades salen de y regresan al cuerpo docente activo, impidiendo el fenómeno del funcionario, que avance de posición administrativa a posición administrativa, desvinculándose cada día más de la academia, de tal forma que al final ya no tiene vía de regreso.

Hay que establecer formas de participación efectiva, democrática y amplia para los estudiantes

, lejos del sistema del 'Centralismo democrático' de ahora, donde en elecciones de escasa participación se elige una plancha como cúpula nacional, que después baja las orientaciones.

Defiendo -y lo he defendido desde de mis años como dirigente estudiantil en los años 60 hasta la fecha- el derecho del estudiante a participar con peso en la Universidad. Ellos son la razón de ser de esta y -como ya son jóvenes adultos- tienen todo el derecho de incidir en su propio futuro.

Es más, si nuestros profesionales del siglo XXI no aprenderán en la Universidad, como ejercer en forma pensada, sensata y argumentando la democracia, no van a desarrollar este habito una vez ocupando los timones de la sociedad. O sea, una universidad autoritaria y paternalista produce autócratas, y ya no hacen falta más de estos en el país.

Hay que separar el financiamiento del estudio para aquellos, que no cuentan con los recursos propios necesarios, del financiamiento institucional de las universidades.

Sino, se sigue beneficiando a quien no es el más necesitado. Necesitamos un sistema de becas, que -en forma escalonada- cubre desde de los costos directos del estudio -aranceles, libros etc.- hasta los costos de vida.

Esto presupone, que se termina con la ficción de que la universidad pública fuera gratis. Nunca fue así, sino desde décadas hasta la fecha podía costar hasta la vida estudiar. Pero siempre tenían que pagar más los que tenían menos.

El programa puede financiarse -como capital de semilla- por un lado por una aportación sustancial del estado, pero puede ser abierto a que otros también aportan, ONG, Instituciones Nacionales e Internacionales, hasta la empresa privada.

El programa debe dejar al estudiante la elección tanto que como donde estudiar, es decir en universidades públicas igual que en universidades privadas. No es justo, que solamente el rico tenga la opción de elegir.

No obstante pueden haber fondos para programas específicas de becas en áreas, de interés específico sea del estado o de la empresa privada. Cada universidad puede decidir si quiere calificar para un programa así y cada estudiante, si lo quiere estudiar o no.

El programa de becas puede (y debe) contemplar, que el beneficiado devuelve parte de la inversión hecha en el, sea en forma de pagos ya como profesional, sea en forma de servicio social o de contrato de trabajo por tiempo limitado, donde hay tantas posibilidades como necesidades en todas y cada una de las especialidades que ofrecen la universidades.

Hay que terminar con el papel del CNU como legislador, juez y parte.

Es decir hay que establecerse por la ley, cuales son los criterios por igual, que debe cumplir una Universidad o un Centro técnico para funcionar legalmente. El CNU debe limitarse a constatar que un centro haya cumplido con las condiciones establecidos por la ley para integrar nuevas instituciones, donde obvio no se pueda ni se deba exigir, lo que las mismas instituciones ya establecidas no cumplan.

Igualmente debe establecerse por la ley, como y en base de que criterio se distribuye -si acaso- un subsidio institucional entre las instituciones de la educación superior, no como ahora en base de decisiones nunca publicadas del propio CNU.

Dado el nivel de autonomía que la sociedad ha dado por la constitución a la Universidad, la ley debe establecer que ella rinde cuenta públicamente de su hacer en todos los aspectos -por ejemplo en forma de resúmenes semestrales a publicarse obligatoriamente en los medios de comunicación- y no solamente por un informe para la gaveta del controlador sobre la ejecución presupuestaria del aporte estatal como ahora.

Hay que sacar la Universidad de la lógica fatal de presentar miseria para obtener fondos.

Debe haber un fondo nacional -como por ejemplo una fundación nacional para ciencia, tecnología y desarrollo- que asigna fondos para proyectos específicos, donde tales fondos deben tener el carácter de inversión y no de subsidio para gastos corrientes. Esto no excluye, que se contrate los servicios de las universidades en una amplia área, incluyendo las áreas de educación y salud. No obstante, se pagará por el servicio brindado y no se da un subsidio institucional incontrolable. Otra vez este fondo puede financiarse con un aporte sustancial del estado, pero debe ser igualmente abierto para la participación activa de otros.

En la docencia, se debe partir del pleno respecto efectivo a la libertad de cátedra,

definiendo por los planes de estudio solamente los objetivos de asignaturas y no -como ahora- hasta el contenido de cada sesión de clase para los próximos 5 años. Los reglamentos deben limitarse a reglamentar lo imprescindible y no pretender de definir hasta en minutos a que deben dedicarse el docente y el estudiante cada semana del año.

Obviamente más libertad interna debe ser acompañanda por más competencia interna. Por tanto el contrato de por vida debería ser la excepción y no la regla. No debe ni puede haber promoción salarial solamente por antigüedad, sino por desempeño demostrado. Las posiciones deben llenarse por oposición, que se sustenta en trabajos y clases demostrativas. Se debe exigir, que los docentes no solamente imparten clase sino se vinculan a través de proyectos o practica profesional con la realidad afuera.

Si la Universidad pública en verdad pretende ser la opción

de preferencia para egresados de la educación pública, entonces en lugar de sacar provecho del bajo nivel de esta como ahora, entonces ella debe incidir en forma activa en mejorar el nivel de esta educación.

Ha habido tiempos -aún en Nicaragua- en lo cual las facultades de Ingeniería y Ciencia Naturales, se metieron en forma directa a mejorar la enseñanza en ciencia y tecnología del nivel secundario. Hay otra vez un sin numero de formas: desde el desarrollo de curricula y programas, pasando por estudiantes de años superiores, que se ganan su beca enseñando pero con apoyo institucional.

Puede haber, como en Argentina y México, hasta escuelas modelo como proyecto conjunto entre educación pública del nivel primario, secundario y técnico y la Universidad. Para estimularlo podría haber otra vez fondos para proyectos comunes .

... y tenemos la energía para hacerlos ?

Pienso que estamos ya sobre la hora, para que las universidades rompen el patrón del subdesarrollo autoinflingido. Es hora, que ellas se ganan el respecto hacía afuera no por sus reclamos sino por sus contribuciones. Es hora, que se deja a formar futuros empleados, que buscan donde obtener ingresos de transferencia, comportándose los universitarios como aquellos.

Para esto la Universidad tiene que actuar como empresa nacional rentable de inversiones a largo plazo y no como cliente en quiebra dependiente de subsidios para tiempos indefinidos.

Hagamos las universidades lugares atractivos para la cooperación externa, estrategia mas exitosa que la de producir lastima: Mientras Costa Rica cuadruplicó los fondos externos disponibles para ciencia, tecnología y desarrollo en los últimos 3 años, en Nicaragua se han reducido a menos que la mitad.

A nuestras aulas viene una juventud llena de esperanza y de entusiasmo, una juventud, dispuesta a cualquier sacrificio para construir su propio futuro. Y puesto que Nicaragua se hace cada año un año más joven, mientras los países viejos se hacen cada año un año más viejo, esta juventud es una fuente inagotable de energía.

Ahora, si le damos a esta juventud solamente nuevas interpretaciones y promesas, si la engañamos ofreciéndole carreras sin perspectivas e importancia real y peor atrayendo a dichas carreras los más talentosos, si no la hacemos participar a esta juventud activamente en los cambios más que necesarios, entonces cometemos un pecado mortal en contra del futuro y nuestros hijos algún día nos van a pasar la cuenta.

Por otro lado: Si hacemos de la Universidad un instrumento efectivo del cambio mismo, una palanca para terminar con la pobreza, con el subdesarrollo y con la dependencia, si convencemos por hechos que educación, ciencia y tecnología son instrumentos más idóneos para esto que la consigna politiquera o peor las armas, entonces tendremos un potencial mejor que los países desarrollados.

"Sostengo, que el único objetivo de las ciencias sea aliviar las penurias y miserias de la existencia humana. Si científicos atemorizados por potentados egoístas se autolimitan a acumular conocimientos por estos conocimientos, entonces tal ciencia de ustedes podría convertirse en ciencia mutilada y toda nueva maquinaria no implicaría más que nuevas vejaciones. Con el tiempo podéis descubrir todo, que haya por descubrir sin embargo el avance de ustedes no será más que avanzar sobre la humanidad."

Bertolt Brecht, Galileo Galilei

Managua, los Días de Navidad 1995

Cornelio Hopmann, Ex-Catedrático de la UNI