lunes, 13 de julio de 2009

Cornelio: La dignidad humana es intangible

Estimado Andrés,

Escribes: Debo decirte que la historia alemana, sobre todo la del siglo XX, me fascina y me horroriza. Esto le sucede a millones y millones de personas que, como yo, todavía tratan de explicarse porqué falló la música; porqué falló la filosofía; porqué falló la ciencia; porqué, en fin, falló la inteligencia. Nunca terminaremos de explicar a Hitler y nunca terminaremos de entender el Holocausto en una sociedad de artistas y pensadores.

Pues el punto clave a entender es que no fallaron. En los inicios de las SS  era un prerrequisito para ser aceptado, tener al menos el bachillerato alemán (13 años) y algunos semestres de estudios universitarios. Rudolf Höss, el Comandante de Auschwitz, era admirador de Bach, sabía tocar el órgano y formó una orquesta de cámara con músicos judíos profesionales en Auschwitz, antes de mandarlos a las cámaras de gas. Heinrich Himmler, el Jefe de la SS tenía una formación humanística. Dominaba Griego Clásico, Latín, Francés e Ingles, jactándose que había leído toda la filosofía clásica y moderna en los idiomas originales. Escúchalo vos mismo, y te darás cuenta que para Himmler los judíos –y como dijo en otra parte del mismo discurso también los pueblos eslavos- no eran humanos sino bacillos, que se debía tratar como tales.

En su informe sobre el proceso contra Adolf Eichmann, organizador exitoso del exterminio de los judíos húngaros,  Hannah Arendt lo resume: Fue como si en aquellos últimos minutos [Eichmann] resumiera la lección que su larga carrera de eichmann2maldad nos ha enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes., aclarando después que la expresión: «[...] en el informe sólo se expresa la posible banalidad de la maldad a nivel de lo ocurrido realmente, como un fenómeno que sería posible pasar por alto.  Eichmann  no era [...] Macbeth [...] A excepción de una diligencia poco común por hacer todo aquello que pudiese ayudarle a prosperar, no tenía absolutamente ningún motivo.» Nunca habría asesinado a un superior. No era tonto, sino «simplemente irreflexivo». Esto le habría predestinado para convertirse en uno de los mayores criminales de su época. Esto es «banal», quizás incluso «cómico». No se le puede encontrar profundidades demoníacas, por mucha voluntad que se le ponga. Aun así, no es ordinario. «Que un tal alejamiento de la realidad e irreflexión en uno, puedan generar más desgracias que toda la maldad intrínseca del ser humano junta, eso era de hecho la lección que se podía aprender en Jerusalén. Pero era una lección, ni una aclaración del fenómeno ni una teoría sobre él.» (cita de Wikipedia).

Eichmann era solamente un alto ejecutivo, mientras hoy se estima que participaron entre 100 a 150 mil burócratas alemanes, desde la logística de los ferrocarriles, la Auschw01ingeniería de las cámaras de gas y de los crematorios –patentados-, de los comandos guardianes de la SS y al fin de los recicladores industriales y comerciales de millones de zapatos,  miles de toneladas de ropa usada, centenares de miles de  anteojos, decenas de toneladas de oro de prótesis dentales, centenares de toneladas de cabello humano cortado y cuanta cosa mas reciclable un ser humano trae con sigo. Más hubo colaboración local activa en todos los países ocupados, con la excepción de Dinamarca. Dicho de otra forma la operación “Endlösung” era un gran pieza maestra de ingeniería industrial y logística alemana, comparable en sus dimensiones –obviamente no en sus fines- solamente con el Proyecto Manhattan. Y por ésta razón la Shoah no tiene paralelo en la historia humana y ojalá nunca la tendrá.

Hay que añadir, que todo el actuar de la maquinaria del exterminio operaba en el sentido técnico estrictamente legal, o sea en base de leyes, decretos executivos y ordenanzas, donde el Jurista estrella de los Nazi Carl Schmitt había construido la base jurisprudencial desde muchos antes y ayudó a operacionalizarla en numerosas leyes y decretos después, entre otras él redactó la Ermächtigungsgesetz (ley habilitante).

Vos lo citas en tu libro, quizás sin saber quien era: Para Carl Schmitt, por ejemplo, la figura del “legislador omnipotente” que ocupa un lugar central en la teoría del Estado moderno, se deriva de la idea del “Dios omnipotente” cristiano (Schmitt, 1985). El mismo Estado moderno y el principio de la soberanía que forma parte de su desarrollo, también han sido estudiados como creaciones políticas con profundas raíces religiosas. Para mi –con todo respeto- una modernidad que se refiere como testigo a Schmitt es inconcebible, pues resulta –comprobado- en la barbaridad industrializada

Ahora bien, los Padres de la Ley Fundamental de Alemania, promulgada un 23 de mayo de 1949 –hace 60 años- en el primer número de la gaceta legal de la nueva Alemania refutaron a Schmitt en forma tajante:

Ley Fundamental Artículo 1
[Protección de la dignidad humana, vinculación de los poderes públicos a los derechos fundamentales]
(1) La dignidad humana es intangible. Respetarla y protegerla es obligación de todo poder público.
(2) El pueblo alemán, por ello, reconoce los derechos humanos inviolables e inalienables como fundamento de toda comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo.
(3) Los siguientes derechos fundamentales vinculan a los poderes legislativo, ejecutivo y judicial como derecho directamente aplicable.

Es decir el legislador no es omnipotente.

Cómo y en cual contexto concreto se llegó a esta refutación será tal vez otra entrada; como problematizar que la Constitución Nicaragüense ponga al estado primero y hasta después conceda derechos a los ciudadanos, mientras la tradición EE.UU. arranca con la Declaración de Independencia con los derechos inalienables del hombre, precisando después en la Constitución que la enumeración de  Derechos individuales en los Amendment de ninguna forma deba entenderse como una limitación, pues primero hay los derechos de los hombres y hasta después el estado.

Cordialmente
Cornelio