sábado, 31 de enero de 2015

¿Marx o Lenin? (Nicaragua 1979 –1990)

Marx siempre sostenía que las formas de la vida social, incluyendo las formas de gobierno, se basan en la vida real de la gente –eso es cómo vive y qué hace para vivir-. A la vez rechazó categóricamente que concibiendo una sociedad ideal se pudiese, intentando a implementarla, revolucionar desde arriba la vida real. Lo llamaba “socialismo utópico”.

Lenin, por lo contrario, puso precisamente “el asalto al poder” en el centro de su estrategia revolucionaria, doctrina a la cual, con variantes y matices, le siguieron otros revolucionarios durante todo el siglo XX, hasta que a finales de los años 80 resultara que Marx siempre tenía razón y Lenin NO. El caso de Nicaragua, visto así del Octubre 1979 al Febrero 1990, es solamente un ejemplo más, tal como Venezuela ya “fuera de tiempo” ahora comprobación con ribetes tragicómicos.

Hago la salvedad “del Octubre 1979 al Febrero 1990 ”, puesto que la Revolución misma del Julio del 1979 a mi humilde criterio se debe a las transformaciones ECONÓMICAS sin precedente ni sucesor que el país había experimentado en las dos décadas anteriores –eso es transformaciones de la vida real llevando a tensiones insostenibles con las formas de la vida social-, siendo el FSLN solo el detonador pero no el detonante mismo, o sea hubo “Revolución” en el sentido preciso de Marx y por ésta razón no hay vuelta atrás a antes del Julio 1979.

En el mismo sentido, no hay vuelta atrás antes del 25 de Febrero del 1990, que refleja tanto a los cambios en la vida real de antes del Julio del 1979 -que en gran parte la Dirección Nacional había preferido ignorar- como en particular en el campo a cambios -como las diversas etapas y matices de la reforma agraria- que el mismito Gobierno de los 80 había promovido. No se puede fortalecer el peso económico de lxs campesinxs y obrerxs rurales, ni mejorar los niveles de educación en ciudad y campo sin respetar el deseo a más auto-determinación que nazca precisamente de estos cambios de la vida real. En mi humilde criterio de nuevo las tensiones se hicieron insostenibles y se abrieron paso en las elecciones y sus resultados.
De cierta forma de nuevo una "Revolución" en el sentido de Marx.

miércoles, 14 de enero de 2015

Contextos y Perspectivas post "Charlie Hebdo"

(1) Hace menos que 70 años que en Europa continental terminara la matanza organizada de entre 8 a 10 millones de personas solo por ser judío, gitano, gay, testigo de Jehová, comunista, socialdemócrata, liberal etc. etc.

(2) Hace igualmente menos que 70 años que en Europa continental terminara una guerra, que mató a otros 20 millones y dejó destruido las ciudades y aldeas, desde St. Eglise en el oeste hasta Stalingrado en el este, desde Monte Casino en el sur hasta Flensburg en el norte.

(3) Cabe señalar que además en muchos países de ésta Europa Continental ya antes hubo enfrentamientos armados hasta guerras civiles con miles de víctimas entre 1919 a 1939.

(4) Me consta que a los europeos continentales les tomó al menos 3 generaciones –siendo la mía la 2ª- para tomar conciencia de qué había pasado y por qué había pasado.

(5) Consté además que las experiencias (1)-(3) no las comparte el mundo anglófono; sin menospreciar ni muertes civiles ni muertes militares de Gran Bretaña, pero sus perdidas por la 2ª guerra mundial no son comparables con las de ningún país de Europa continental central. (Excepciones: Portugal, Suecia, Suiza, Dinamarca, Noruega).

(6) Ya he mencionado que el proceso de tomar conciencia ha sido largo, tedioso y doloroso. Pero el ¡nunca más! al fin se está imponiendo.

(7) Como parte de la “toma de conciencia” se descartó en esta Europa Continental cualquier discurso tipo “los judíos, los franceses, los alemanes… SON y por tanto…”, a veces más rápido, a veces más lento, a veces más superficial, a veces más profundo.

(8) (4), (6) y (7) han tenido –en diferentes formas- su reflejo en la legislación de los países, tanto en cuanto al reconocer el pasado como “hechos indudables” –costó repito generaciones hasta que se hicieran hechos indudables- como en sancionar por ley como “inadmisibles” aquellos discursos que habían preparado el terreno para tales hechos.

(9) La inmigración masiva a Europa Continental Occidental desde otras partes del mundo, en particular desde lo que los Romanos llamaron “Asia Menor” como de otros países colindantes al mediterráneo así como de las ex-colonias, desde mi óptica les pone a los europeos continentales dos desafíos igualmente complicados:
   (a) ¿Cómo transmitirles a lxs inmigrantes las conclusiones que Europa Continental sacó en un largo proceso por varias generaciones de sus experiencias muy particulares en el siglo XX, y que por tanto NO son experiencias propias de lxs “nuevxs”?
   (b) ¿Cómo extender el principio desarrollado con mucha dificultad de reconocer a las personas antes de todo como personas con su inherente y propia dignidad -y NO como portador de X o Y atributo “genérico” por origen, fe, género, nacionalidad etc.-, a estxs nuevxs con-ciudadanxs?

(10) El proceso no ha terminado ni nadie puede vaticinar a ciencia cierta cómo va a terminar, más aún cuando a menor y mayor grado hay rebrotes de políticas de estado X-fóbicas. (vean por ejemplo el trato que se les da a lxs gitanxs en muchos países de la UE, cuando lxs mismxs tienen unos mil años de cohabitar las mismas tierras). También el tratamiento de los refugiados por el mar mediterráneo no está a las alturas de los principios tan frecuentemente invocados.

(11) SIN EMBARGO: las reacciones de literalmente millones de europeos continentales “de pie” -no solo en Paris ni solo en Francia, sino en casi todos los países referenciados en (8) y en centenares de ciudades y aldeas- ante los acontecimientos de los últimos días –reacciones tan masivas que hasta los gobernantes tuvieron que sumarse, dado que NO las habían convocada- me da cierta esperanza que las generaciones 3 y 4 “post-guerra” sepan a asumir el reto (9) y ponerse a sus alturas.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Memorias de 5 navidades 1983, 1985, 1989, 1995, 2014

Hace 31 años atrás –en diciembre de 1983- inicié mi “misión de evaluación”, averiguar si yo con mi perfil profesional podría “trabajar con sentido” en Nicaragua, misión que culminó en febrero del 1984 con una “carta de intenciones” firmada por el Rector Fundador de la UNI, Juan Sánchez Barquero y mi persona. En diciembre 1983 yo no sabía nada de fondo de Nicaragua. No obstante quedé algo estupefacto cuando en la planificación interna en Managua para el contingente alemán de las futuras "brigadas internacionalistas" se seleccionó a Pantasma y Nueva Guinea, argumentando que tal vez así los "internacionalistas" podrían ayudarle a la Revolución a recuperar terreno perdido por actos propios. Como llevaba apenas 3 semanas en Nicaragua, no comenté nada con nadie pero si el asunto quedó grabado en mi memoria.

Hace 29 años -1985- estaba esperando a mi novia alemana de aquel entonces, que se había quedado varada en Cuba por carecer de una visa para Nicaragua. Legaría en la primera semana de enero del 1986, pero después de una experiencia horrorosa –violación múltiple- en Cuba. La atendieron en el Hospital alemán, pero de ahí en adelante nunca logramos a restablecer una relación de intimidad. En ésta temporada la UNI estaba movilizada a los cortes de café en El Tuma y la Dalia. En Computación hubo algunos estudiantes, que no querían irse. Desde arriba se me pidió que los sancionara con reprobación de clases. En su lugar les pedí la elaboración de un informe y de un mural sobre la importancia del Café para las divisas del país mas cuánto su familia urbana aportó en divisas y cuánto gastó en importaciones, comparándolo con las familias de cortadores tradicionales en El Crucero.

Hace 25 años atrás -1989- pasé este día trabajando en la UNI, en el trabajo arduo de finalizar las listas de electores para las elecciones del 1990, donde las listas resultaron vitales. Cabe señalar que la cantidad de inscritos por JRV en particular en las Zonas de Guerra rebasó cualquier expectativa. En 1500 JRV se inscribieron más que los 500 previstos, tal que sin las listas producidas en la UNI de hecho no hubieran podido votar, con ellas se abrió mesas paralelas. Como consecuencia del resultado de las elecciones se disolvió la Escuela de Ingeniería en Computación para formar parte de la nueva Facultad de Electrotecnia y Computación y de la Ley de Autonomía en adelante quedé vetado para puestos de dirección en las Universidades del CNU.

La navidad del 1995 hace 19 años estaba redactando mi “análisis” de la situación de las universidades del país y del significado real de la “lucha por el 6%”, mi primer texto largo publicado en un periódico de Nicaragua en 5 entregas.  El punto de partida de las Reflexiones sobre el país de mis hijos y sus universidades eran los sucesos poco antes de navidad del 1995 en las cercanías de la Asamblea Nacional, donde 2 de los “luchadores por el 6%” habían caído muertos. Repasé la historia de las universidades en las 80, el vínculo táctico coyuntural entre la lucha por el 6% y la repartición de bienes y poder en Nicaragua en aquel momento para terminar con propuestas cómo la Universidad pudiese recuperar su autonomía y su papel de motor clave para el desarrollo del país.  El único efecto palpable ha sido mi salida del ambiente universitario por 6 años, terminándose el exilio cuando una universidad gringa –University of Mobile, San Marcos- me contrató como docente fluido en inglés, supuestamente. La fluidez más bien llegó como resultado.

Esta navidad 2014 pasé con una familia dividida, 3 de los nuestros en Alemania, 3 acá, y aún una vídeo-conferencia de 2 horas entre ambas mitades no logró a quitar por completo el sabor amargo, a pesar que los de acá desde nuestra visita allá en este año sepamos algo mejor como vivan allá. Y -como todos los últimos años- contamos poco antes con la visita de un grupo de algunas de "mis muchachas", mujeres hoy ya todas muy profesionales, a quienes les acompañé en algún momento de su vida haciéndose tales.

Confieso, aunque para mi vida y trabajo en estos 31 años han hecho sentido, aunque podía congratularme por los resultados “públicos” y “privados”,  me invade ante los sucesos de la Navidad Negra 2014 en Rivas, El Tule y Nueva Guinea la melancolía, sintiendo que en lugar de avanzar resolviendo los problemas reales y serios del país en base de concertación y diálogo, se restablece un camino que lleva solo a muertos sin resolver nada para nadie.

domingo, 16 de noviembre de 2014

La Cultura de la Memoria - el caso Jülich

Con la ciudad en ruinas y metido a las tareas de desescombreo y reconstrucción, la Shoah (o el Holocausto) en los primeros 22 años después de aquel fatal 16 de Noviembre del 1944 no era un tema local en Jülich. Y en la secundaria –me consta- se lo trataba de una forma muy sumaria, aunque ciertamente un monstruoso crimen pero cometido por unos  psicópatas monster sin que la gente común y corriente, todo honrada se hubiese dado la cuenta que estaba pasando.

Esto cambia no hasta 1963, cuando inicia en Frankfurt el Tribunal sobre Auschwitz, la primera vez que se trata en una corte alemana la temática Auschwitz. Yo tenía 13 años y me acuerdo que mi madre casi me obligó a leer a diario los reportajes de la sala de la corte. Al terminar en 1965, quedaron varios asuntos mas claros: una idea al menos de la dimensión de la Shoah y de su organización perfecta, que para llevarlo a cabo se necesitaba la cooperación de decenas de miles de colaboradores de menor a mayor grado y que estos colaboradores necesarios en su vida civil antes y después eran personas como cualquier otro alemán, o sea no tenían nada de psicópatas monster sino  que simplemente cumplieron a cabalidad ordenes, seguros que cumpliendo estaban cumpliendo un deber para con la patria Alemania.  Esto es lo que Hannah Arendt llamaba la Banalidad del Mal.

En la pequeña ciudad Jülich se había quedado una parte de un cementerio judío. Mi madre como recién electa concejal socialdemócrata entonces propuso al concejo en 1966 qusteine como señal se erigiera en este cementerio un pequeño monumento en memoria de los judíos de Jülich, propuesta aceptada por el concejo del la ciudad.
Yo nunca olvidaré como ella regresó de inauguración y desvelo del monumento: furiosa… y furiosa por la inscripción: En memoria de nuestros conciudadanos judíos fallecidos.
Pues estos conciudadanos no habían fallecido sino que fueron asesinados y además ya antes hubo en Jülich como en muchas ciudades alemanas actos contra los judíos, en particular en la Noche de los cristales rotos, en la cual se vandalizó la sinagoga, algo que no se hace a conciudadanos.
Su solicitud en el concejo de corregir la inscripción fue rechazado por mayoria, aduciendo que a ciencia cierta solamente se sabía que había muertos, pero no cómo ni dónde.
Cabe señalar que para mi y varios de mis compañeros de clase era la primera vez que nos movilizamos en pequeñas manifestaciones contra esta Cultura del Silencio, que en otras cosas se manifestaba en eliminar por desescombreo los remanentes de sinagogas o dejar el rebautismo de calles y callejones como hecho por los nazi. Antes se llamaron  Judenstrasse  o Judengasse (calle o callejón judío), después en muchos lugares Grünstrasse o Grüngasse (calle o callejón verde), asi también Jülich.

Acá tres fotos: la sinagoga de Jülich en 1938, como ruina en 1945 y aún 1958, cuando ya se había reconstruido los alrededores.  En 1966 –me acuerdo- ya estaba una nueva construcción en el lugar.

Jülich Synagoge 1938

Jülich Synagoge 1944Jülich Synagoge 1958

 

gedenktafel_synagoge

 

 

 

 

 

 

 

Fue hasta el 9 de Noviembre del 1983 –35 años después- que se desvelara una placa fijada en la casa donde antes estaba la sinagoga, y como iniciativa ciudadana no por alguna instancia pública.
La inscripción dice: primero en hebreo después en alemán la segunda frase de Mose 3-19,18:   amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el SEÑOR.
Para continuar: Acá estaba la Sinagoga, la que fue violada el 9-11-1938.
En memoria y como recordatorio.
Ciudadanos de la Ciudad de Jülich.

 

 

Pero fue hasta 1996 que el Concejo Municipal resolviera An der Synagogea devolverle a la calle, al menos en una parte, su referencia judía original. Hoy el último tramo donde quedaba la sinagoga se llama An der Synagoge (A la Sinagoga), mientras el resto mantiene el nombre Grünstrasse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al fin la ciudad de Jülich así reconoció que la cultura judía había sido parte integral de la ciudad desde el año 1226 y que ya para el año 1348 existía una sinagoga, tradición de más que 700 años, truncada con la deportación y asesinato de los últimos 370 judíos en los tiempos nazi.

mahnmal_probst_bechte_platzPero aún faltaba darles a estos judíos nombres y apellidos para rescatarlos del olvido.

Esto hace un memorial erigido en 2001, cerca al viejo cementerio judío.
Pero ¡ojo! más que 60 años después de los acontecimientos
y de nuevo en base de una iniciativa ciudadana.

 

Para cerrar el círculo a mi juventud: spelthahnla iniciativa empuja nuestro Representante de Clase ya en 1966 y orador en nuestro nombre en la ceremonia de bachillerato del 1968, Heinz Spelthahn y su esposa, acá como guía explicando las inscripciones de una lápida en el viejo cementerio judío.
O sea desde el inicio de nuestra protesta contra la Cultura del Silencio tuvieron que pasar 35 años de mucho y sostenido esfuerzo hasta que se estableciera la Cultura de la Memoria también el Jülich, mas que 60 años después de los sucesos.

viernes, 1 de agosto de 2014

Van 492 años de Conquista

Nos hemos acostumbrado al ver en el campo un problema social –pobreza-, económico –baja productividad-, ecológico –destrucción de ambiente originario-, pero no político, eso es el derecho de la Nicaragua rural a incidir en su propio futuro por medio de participación decisiva y representación propia en la definición de las políticas del país, reclamo que constituyó el trasfondo en el terreno para el auge de la Contra.  

De cierta forma hemos tomado nota solo de las secuelas del esquema político colonial sin superar a este día su esencia, tal como se manifiesta por ejemplo en la Ley 800, que consta un supuesto “derecho” a desalojar, eso es quitarles a otros sus tierras ganadas con esfuerzo y sacrificio por una pinche indemnización. Plata jamáis ha servido como recompensa por un hogar construido a mano propia.

A la inversa, ninguna Propuesta de Nación prosperará sino al fin rompa con 492 años de tradición de conquista colonial dándole a Nicaragua rural el peso y la incidencia política, que la corresponda. Pero hasta donde yo sepa, nadie tiene algo así en su agenda.

miércoles, 23 de julio de 2014

¿Una lucha pacifica por sobrevivir? ¿Desde cuándo?

Desde que a inicios de siglo XX Nicaragua alcanzó de nuevo su población inicial de 1520, las tierras hacia el éste han servido en varias ondas como válvula de escape para la creciente presión poblacional, iniciándose la última con el fin de la guerra de los 80, la que reabrió amplias zonas en la región central a la colonización.
Lo más que se reduzcan las tierras aún colonizables –en 2020-30 ya se agotarán-, lo más crecieron la migración interna y externa, pero a la vez se agudizan los conflictos por la tierra en las regiones ya colonizadas respectivamente sus últimas fronteras como Bosawás. Se trata literalmente de una lucha por la supervivencia, tal que al no ofrecer el país otras alternativas, nadie deba sorprenderse por violencia culminando en vendettas sangrientas.
Al grupo, que domina la esfera pública, le tocó el momento histórico de la etapa final de ya casi 500 años de conquista y colonización forzada. Aunque al parecer existe conciencia que esta historia está por acabarse –por esto entre otros el proyecto del Gran Canal- , no obstante con la misma arrogancia de siempre de los poderosos se ignora las dinámicas socio-psicológicas, que acompañen esta etapa final, y la están por convertir en una lucha final entre los ansiosos mismos a sobrevivir sin alternativas salvo la tierra. Indicios: la desestabilización del ámbito municipal rural por medio de la “toma del poder” en los municipios rurales en las elecciones municipales arregladas del 2008 y 2012, que echó gasolina a un fuego ya latente.
Me temo que los desalojos, que inevitablemente acompañarán la construcción del Gran Canal, aportarán lo que falte aún en dinamita, puesto ya no hay hacia donde reubicar a nadie ni las ciudades en su economía informal ya sobresaturada tampoco ofrecerán alternativas.

martes, 15 de julio de 2014

Raíces

En 1950 nací en una ciudad, donde mis padres se encontraron por casualidad como consecuencia de la II. Guerra mundial. Ahí se habían refugiado sus padres y ahí comenzaron a estudiar. Pero la ciudad Gotinga era protestante y a los católicos apenas en el siglo XVIII se les había permitido construir una iglesia, pero al inicio sin torre. Con los refugiados y desplazados por la guerra, hubo en la perspectiva de los autóctonos toda una invasión católica irreverente en cuanto a las tradiciones de la ciudad, tal que la procesión de Corpus Christi, celebrada después la reformación por primera vez en los años 50 del siglo pasado, se tomó como ofensa y se tenía que proteger altares y el cableado del audio contra vandalismo nocturno. En esta ciudad pasé del Kinder interconfesional a la única y pequeña escuela primaria católica, que hubo en la ciudad. [En casi toda Alemania occidental salvo la Ciudad-Estado Bremen la primaria de 4 años, aunque pública, se organizaba por confesiones hasta medianos de los años 80]. Entonces aunque nací en Gotinga, era desde el nacimiento un foráneo sin verdaderos raíces locales.

A la edad de 10 años, mis padres se trasladaron a otra ciudad Jülich, esta vez en Renania. Aunque importante en la historia, en aquel momento era un pequeño centro de abastecimiento para la agricultura en sus alrededores. De nuevo llegué como parte de una “invasión”: los gobiernos del estado de Renania del Norte/Westfalia y de Alemania federal habían tomado la decisión de establecer en un bosque grande cercano un centro de investigación en energía nuclear más ciencias naturales conexas, y con este centro vinieron unos 500 académicos más técnicos  y asistentes para los laboratorios, en total unos 3,500 empleados del centro con sus familias, un golpe tremendo para una ciudad de apenas 12,000 habitantes, que estaban acabando la reconstrucción de la ciudad después de su destrucción total -98.5%- en los últimos meses de la guerra.

Yo era de los primeros hijos de los invasores, que se matriculó en la única secundaria humanística clásica –Latín como primer idioma, después Ingles, después Griego Clásico- , que había, solo para varones, porque en aquellos tiempos aún se solía a organizar la secundaria en al menos clases sino hasta colegios enteros separados por género. El colegio como tal lo fundó en 1572 el Duque Guillermo V de Jülich. Ya los padres, abuelos y bisabuelos de muchos de mis compañeros de clase locales habían atendido al mismo colegio. Eran los notables –abogados, farmacéuticos,  maestros, médicos, niveles superiores de la administración pública- de la pequeña ciudad. Y rompiendo con las tradiciones de 400 años, mis padres produjeron todo un escándalo al obligar al colegio como único colegio público con bachillerato a admitir a mi hermana como 1ª estudiante femenina en su historia. De nuevo yo era un foráneo durante todo mi tiempo en el colegio.

Para estudiar matemática pura, regresé en 1968 a “mi” ciudad natal, de la cuál tengo así dos conjuntos de memoria: él de mi niñez y él de mis tiempos como estudiante. Mientras en la universidad encontré huellas de mi abuelo y de mis padres en forma de estudiantes o compañeros de estudio en este momento ya profesores, hubo un re-encuentro con solo uno de mis compañeros de la primaria, que se inscribió conmigo en matemáticas. Por el otro algunas cosas de mi niñez ya no existieron, otras, que había visto siempre de afuera, las vi por primera vez adentro, como las iglesias evangélicas, que para mí como niño eran “off limits”; según mis padres no se anda “de turista” en templos en uso.

A pesar de que la universidad era a distancia el empleador más grande de la ciudad, los profesores destacados en 2 siglos de su existencia se honraba con placas en sus casas de domicilio hasta nombre de calles, los casi 20 mil estudiantes en una ciudad de no 100 mil pusieron su sello a la vida diaria y nocturna, no hubo vínculo estrecho entre la vida universitaria y la vida política-social local. Por un lado la ciudad ya existe desde el siglo X, la universidad apenas desde el siglo XVIII  además siempre trayendo más foráneos temporáneos que atendiendo a locales permanentes, por el otro el fascismo nazi ya había conquistado a la universidad en 1931 mientras en la ciudad misma ni en las elecciones de 1933 lograron una mayoría. Pero de esta parte de la historia nadie nos quiso hablar, sino que tuvimos –como estudiantes–  que reconstruirla metiéndonos en archivos y bibliotecas investigando. O sea nada de condiciones para echar raíces.

Mi última estación en Alemania del 1972 al 1985 era Bonn y sus cercanías. En Bonn nacieron mi padre, mis abuelos paternos, mis bisabuelos paternos y la mitad de mis tatarabuelos paternos. Hoy todos están sepultados muy cercanos en el Cementerio de Poppelsdorf. Y hasta hoy día el clan de mi abuela –tenía 14 hermanas y hermanos- se reúne una vez al año en Bonn. Pero como yo no había pasado en Bonn ni mi niñez ni mi juventud ni quiera mis tiempos de estudio, me faltaban los compañeros del Kinder hasta el bachillerato, el vínculo con una parroquia donde se me hubiera bautizado, celebrado la 1ª Comunión y la Confirmación. O sea era la ciudad de la mitad de mis ancestros, pero yo en lo personal no tenía nada de experiencias personales, que me vinculara con esta ciudad.

Ahora llevo 29 años de vivir en Managua –Los Arcos, El Rosario, Linda Vista Norte-, el periodo continuo más largo de mi vida. Hija y 3 hijos nacieron acá donde también pasaron su tiempo escolar, aunque hoy 3 de ellos viven en Alemania. Tenemos desde 24 años una finquita en Dulce Nombre/Jinotepe. Ahí viven las hermanas y el hermano de mi esposa, en el Cementerio de El Rosario están mis suegros. Si todo sale como planificado, a finales de éste año nos retiramos a nuestra finquita. Pero obviamente, llegando a Nicaragua a los 35 años, no soy “nicaragüense nativo” ni nunca seré.

Corolario: al haber sido NUNCA en mi vida “nativo” de donde me tocó a vivir, sino siempre alguien de “afuera”, nunca me quedó otra alternativa que aprender comunicándome con los nativos y estudiando su respectiva historia en libros y artefactos para medio entender mi contexto, algo que los nativos asimilan casi automático al nacer y crecer dentro de él. Sé que para mí nunca será igual aunque cierto quizás precisamente por el proceso consciente de aprendizaje me parece que a veces estoy más consciente del impacto de una u otra condición histórica, hasta más que los nativos.