lunes, 27 de agosto de 2012

Cornelio: ¿Cuál Nicaragua queremos?

Nota del Editor: publicado ya en 2007 por La Primerísima y el Nuevo Diario

"No se nace francés, si no se hace francés en la escuela", escribió hace más que medio siglo el escritor conservador francés Andrés Malraux como Ministro de Cultura del Presidente Charles de Gaulle, resumiendo en esta frase casi un siglo de tradición educativa francesa.
En este sentido la Nicaragua, que tenemos hoy y la Nicaragua, que tendrán nuestros hijos y nietos mañana, es y será en gran medida resultado de la escuela nicaragüense.
Pero parece que, igual como Nicaragua no supo aprovecharse de la abundancia en recursos naturales como bosques y agua, mas bien se apresuró en el afán obtener ganancias rápidas en despilfarrarlos hasta destruirlos, en la misma manera Nicaragua está despilfarrando su recurso más valioso, sus jóvenes. Y cómo hoy los recursos naturales ya escasean, dentro de menos que una generación se hará escaso este otro recurso también..
Hay ya la caída dramática de tasa de fecundidad por mujer, de tal forma que la cantidad de jóvenes menor de 15 años y mayor de 3 años, ya no crece, sino se reduce cada año en un 0.18 por ciento como promedio.
Si la tendencia sigue igual, en el próximo censo poblacional del 2015, Nicaragua tendrá una tasa menor que 2.1 hijos en promedio por mujer, es decir entrará al mismo proceso de envejecimiento acelerado y reducción poblacional al mismo tiempo, que se inicio en países como Alemania y Japón hace medio siglo ya, para expandirse rápidamente hasta a países católicos como España o Italia.
Estos países, como otros, se enfrentan a este proceso demográfico mejorando sistemáticamente sus sistemas de educación, para hacer sus economías más productivas, en vista que en un futuro cercano menos personas económicamente activas tendrán que alimentar y mantener de una forma u otra a una creciente población jubilada.
Mientras, en Nicaragua siguen comentarios bizantinos de editorialistas que le echan la culpa de la aparente sobre-población en las aulas a los proletarios con demasiados hijos, como si se viviera aún en el siglo XIX.
En contraste, Costa Rica lanza un programa audaz de expandir la educación secundaria, incluidos los hijos de los emigrantes ilegales nicaragüenses, quienes, así visto, con razón emigran en millares al país vecino.
Nicaragua tendrá una pequeña ventana de oportunidad de quizás unos 10 a 15 años, en la cual la cantidad de hijos dependientes se está reduciendo, la cantidad de personas en la edad a trabajar esta aún creciendo, mientras aún no habrá la avalancha de personas de tercera edad a sostener.
Si se aprovecha esta ventana, capacitando en forma organizada al millón de jóvenes entre 15 y 25 años para subsanar lo que les faltó en educación, y echándolo todo a mejorar la educación pública para que el próximo millón salga mejor, entonces Nicaragua tendrá aún un chancecito de ser en el año 2050 un país donde se podrá vivir.
Si se pierde está oportunidad única, la Nicaragua del 2050 será una país desértico de ancianos miserables, sin la más mínima posibilidad de remediarlo en algún momento.
Es la pregunta de "ser o no ser" como país, lo que está en juego en este quinquenio, no si el Ministro de Castilla tiene malos modales, o si por falta de atención debida durante décadas ha habido escuelas sin condiciones apropiadas, algo remediable a corto plazo si hay una voluntad como nación, poniendo las prioridades apropiadas

sábado, 4 de agosto de 2012

Cornelio: "El triángulo de las Bermudas" o ¿por qué tanta ayuda al fin no ayudó?

Nota del Editor: eso es otro texto muy viejo de hace más que 12 años.

FUENTE: CONFIDENCIAL, SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS • AÑO 4 • No. 185 / Del 26 de marzo al 1 de abril de 2000
http://www.confidencial.com.ni/archivo/2000-185/html/body_de_portada1.html

Revisando los cuadros del Banco Central sobre la deuda externa de Nicaragua y su  desarrollo en los últimos nueve años, es fácil concluir que Nicaragua recibió en este período 6,000,000,000 US$ (seis mil millones de dólares) de créditos nuevos, más o menos la misma cantidad que seguimos adeudando formalmente.

Aplicando la relación 50:50 —relación promedio entre créditos y donaciones según el saliente Secretario de Cooperación Externa—, se puede inferir que hubo entre 4,000,000,000 a 6,000,000,000 US$ (cuatro mil a seis mil millones de dólares) adicionales recibidos en el mismo período en concepto de donación.

En suma, Nicaragua muy probablemente recibió de 10,000,000,000 a 12,000,000,000 US$ (diez mil a doce mil millones de dólares) nuevos entre 1990 y 1999, la misma suma que —según expertos— ya se recibió entre 1979 y 1990. Ambas sumas o su equivalente en bienes y servicios, a juzgar por los efectos visibles, desaparecieron en un "Triángulo de las Bermudas", sin dejar muchos rastros, salvo deuda externa eterna por un lado y miseria eterna por el otro.

Muchos tienen explicaciones contundentes sobre este "Triángulo", como el despilfarro metódico y la "piñata" después de los sandinistas y/o la corrupción rampante y al parecer omnipresente de ahora. Yo tuve la oportunidad de participar en este proceso de transferencia de fondos en todos los papeles posibles, primero como representante de un organismo donante, después como parte de una institución nicaragüense receptora, y, al final, como consultor independiente, contratado por uno u otro lado, y hasta por ambos al mismo tiempo.

Por mi experiencia, temo que hay mecanismos podridos más de fondo, donde las explicaciones acostumbradas solamente describen los síntomas, pero no la enfermedad, tal como un termómetro indica fiebre sin explicar la causa.

 

La carrera perversa o ¿quién es el más miserable?

Cuando en el mundo de las empresas se buscan fuentes de financiamiento, uno procura presentar las perspectivas rentables de la inversión propuesta. Para darle validez y soporte a la presentación, se incluyen inversiones exitosas anteriores con sus resultados palpables.

Sin embargo, cuando se trata de obtener una porción de los fondos de cooperación externa, de repente la lógica se invierte: el proponente procura presentar a su clientela a los posibles donantes, como la más necesitada de todos, con las menores oportunidades para un desarrollo exitoso, propio y autóctono, y, precisamente por estas condiciones, con la mayor necesidad de recibir ayuda. Es obvio que esta propuesta tiene como base el fracaso.

Para que no se me entienda mal, no me opongo a que se pida caridad para con los niños quemados, ni que se dé —bajo el mismo concepto— cobija y comida a los enfermos, inválidos o discapacitados.

Pero hemos llegado a tal extremo, que se incluye en el presupuesto nacional aquellos proyectos de menor importancia, que parecen como no elegibles para los donantes —por ejemplo, el 6% para las universidades subsidiadas, las carreteras de Tola, Rivas y Masaya, la pista suburbana, etc—, y que se presente al inverso las necesidades reales y supuestamente más importantes —educación básica, desarrollo rural y vías de acceso a regiones remotas, etc.— como proyectos de ayuda a la comunidad donante.

Es decir, estamos trabajando con la lógica inversa: ¿quién es el más miserable? La base del actuar público, y no solamente esto, sino que canalizar ayuda externa, participar en la ejecución de proyectos y por fin ser beneficiado, se han hecho las actividades más rentables del país.

Aun con toda la familia trabajando de sol a sol, un peón no tiene chance ni perspectiva de obtener una casa digna jamás, pero sí cuando le cae la gracia de una desgracia como el Mitch. ¿Cuántos profesionales han obtenido su tarjeta de crédito y su carro, poniendo como respaldo un contrato de consultoría o su puesto en una ONG? ¿Cuántos funcionarios públicos, desde el Secretario Técnico de la Presidencia hacia abajo, reciben su salario o el complemento del mismo por medio de un proyecto de cooperación externa? ¿Y la empresa privada? ¿Acaso no es cierto que los paquetes más grandes de ventas de equipos los MERINCO, Terán y otros se los deben a la cooperación externa?

Admito que elegimos esta carrera perversa. Pero sostengo que si no salimos de esta carrera hacia el abismo, implementando un sistema coherente y consistente de prioridades nacionales para el sector público y para el sector privado, no vamos a salir nunca para ningún lugar mejor.

 

La atomización de la Administración Pública o ¿quién manda?

Cuando se visita en estos meses cualquier ministerio o alcaldía, hay muchas puertas rotuladas, que llaman la atención: ahí está ubicado el proyecto GTZ-XXX, allá el proyecto BM-YYY, y en la próxima puerta se ve el proyecto BID-ZZZ, y en el otro corredor se encuentran las oficinas del Proyecto Dinamarca y del PNUD.

Sin violar secretos profesionales de consultor, puedo afirmar que hay ministerios e instituciones enteras, donde el espacio y el personal de las Unidades Técnicas de Implementación (UTI) de los proyectos ocupan más que 2/3 del espacio disponible y más del 50% del personal trabaja en ellos.

Un funcionario de primera línea me comentó que él se sentía más como director de un albergue para proyectos externos que como jefe de una parte importante de la Administración Pública del país. De hecho, desde de la Presidencia de la República hasta las alcaldías, quienes están a cargo de la ejecución de los proyectos no son las autoridades señaladas por la Constitución y la ley, mucho menos la Administración Pública ordinaria, sino un enjambre de secretarías, fondos, UTI y oficinas de proyectos.

El problema tiene varios orígenes: por un lado, la compactación superficial de la Administración Pública impuesta por el ESAF, que más bien ha provocado la transferencia de responsabilidades fuera del control por los órganos competentes, puesto que no se pueden manejar miles de millones de dólares sin personal calificado. El eufemismo para tapar esta contradicción se llama Programas de Fortalecimiento Institucional, una hipocresía, tomando en cuenta que las mismas instituciones se están debilitando primero por la aplicación esquemática del ESAF.

Por el otro lado, está la desconfianza de los donantes en la eficiencia, eficacia, y, por ende, honestidad de la Administración Pública nicaragüense ordinaria. Cada agencia externa de cooperación se fija —naturalmente— más en el cumplimento a corto plazo de las metas de su proyecto, que en los objetivos estratégicos de la nación nicaragüense a largo plazo —¿cómo puede ser de otra manera, si no son nicaragüenses ni tienen hijos nicaragüenses?—. Las oficinas y su personal nacional y extranjero aparecen y desaparecen con el ritmo de los proyectos.

Pero de nuevo prevalece la lógica inversa: un puesto en un proyecto supuestamente por tiempo limitado es más estable que un lugar en la planilla ordinaria, porque en los proyectos los donantes impiden el cambio "a la nicaragüense" del personal, por favores familiares o razones políticas.

Sin embargo, los efectos para la estabilidad e institucionalidad del país en el largo plazo son fatales: por mera lógica de hecho, las reglas de administración, evaluación y rendición de cuentas las dictan los donantes, no el país. Por tanto, estas tantas oficinas no son sujetas ni a ley ni a reglamento nicaragüense, ni tampoco al control público por la Asamblea Nacional o Concejos, mucho menos por la Controlaría de la República. Actúan como pequeñas islas extraterritoriales, pero metidas en la Administración Pública nicaragüense, atomizando la misma.

Por ejemplo, hay un municipio muy afectado por el huracán Mitch, cuya alcaldía cuenta —Concejo incluido— con diez personas, pero hay 18 organismos donantes, y cada uno insiste en tener su oficina de proyectos. Para ser consecuente con tal planteamiento, el Concejo debería sustituirse por un Concejo de los donantes, puesto que ellos de cualquier forma manejan 500 veces la cantidad de fondos disponibles a la Alcaldía como tal.

Para que no se me entienda mal de nuevo: pienso que la eficiencia, eficacia, y hasta la honestidad de la Administración Pública dejan mucho que desear. Pero pienso igual que en lugar de permitir el atajo rápido de una oficina ejecutora para cada proyecto y cada donante, deberíamos insistir en el fortalecimiento y la estabilidad de la Administración Pública ordinaria como tal, poniendo en el lado nicaragüense, con la mayor brevedad, el marco legal y reglamentario apropiado.

 

Cooperación externa y transparencia

Parte del manejo transparente, es el manejo transparente de la ejecución de un proyecto. Para este propósito Nicaragua está haciendo muchos esfuerzos para perfeccionar sus leyes y sistemas de control. Falta mucho todavía pero —sorpresa, sorpresa, muchos de los proyectos de cooperación, y no solamente aquellos realizados en base de donaciones sino también los impulsados en base de créditos— se quedan hasta legalmente fuera de los mecanismos nacionales de control y supervisión.

Por ejemplo, por la misma Ley de Contrataciones del Estado, proyectos de donantes, pero también de los organismos multilaterales de créditos —como Banco Mundial y BID— no están obligados a aplicar los procedimientos de esta ley.

La Contraloría los ve —cuando mucho— de lejos y casi siempre sus sistemas de control financiero no compaginan con los sistemas nacionales, sea el SIGFA al nivel del gobierno central, sean las leyes y reglamentaciones para los presupuestos municipales. Vale la pena mencionar que un documento oficial del Banco Mundial califica el enlace a la contabilidad  nacional como deseable, pero no como crítico ni indispensable.

Vale la advertencia que una transparencia limitada —solamente para donantes y agencias de financiamiento— no dará ninguna garantía que los fondos se usen verdaderamente en beneficio a largo plazo del país Nicaragua, puesto que ni unos ni otros son nicaragüenses.

Por tanto, la sugerencia: ¿No será conveniente hacer la transparencia para Nicaragua y para los nicaragüenses tema de conversación en la próxima reunión del Grupo Consultivo, exigiendo como mínimo el estricto apego a las leyes nacionales en la ejecución e integración plena de las unidades semi-autónomas a la administración pública ordinaria?

 

Un trío infernal o ¿quién controla a quién?

El micromundo de la oficina de proyectos de Cooperación Externa se presta a procedimientos que se acercan a la corrupción institucionalizada. Como es un tema muy delicado y sensitivo quiero dejar claro desde el inicio que —salvo en unos pocos casos— no hablo de corrupción personal, es decir, del aprovechamiento y uso personal indebido de fondos, sino de una dinámica de relaciones entre los actores, por cuyos efectos colaterales el éxito y ascenso personal se desvinculan de los resultados reales del proyecto. Es decir, una dinámica comparable en lo grande a la dinámica mortal de las sociedades del socialismo real fenecido.

Voy a personificar esta dinámica por medio de tres personajes: el Task-Manager del organismo donante, la contraparte nacional y el consultor o ejecutor del proyecto. Este trío infernal —sin culpa, como vamos a ver— lo constituyen personas ficticias, y corresponden en realidad a varias personas, pero sus características se basan en experiencias mías en más de un caso real.

El Task-Manager es la persona encargada por el organismo donante de canalizar la ejecución del proyecto, una vez suscritos los acuerdos o convenios políticos en niveles superiores. Son ejecutivos jóvenes, en sus 30, para quienes esta función es la segunda etapa de una carrera en su respectivo organismo.

Su evaluación —y por tanto ascenso— depende de la evaluación de la ejecución, no del proyecto como tal, es decir, si hubo flujo de fondos tal como fue programado en el convenio y si se cumplió con los elementos del programa del proyecto en forma y fecha. El funcionario normalmente será cambiado a otro país, una vez terminado el proyecto.

La contraparte actúa como coordinador nacional del proyecto. Por lo general, no es parte del personal ordinario de la institución ejecutora, sino contratado específicamente para este proyecto. De pro forma, su contratación es asunto nacional, pero requiere del visto bueno del Task-Manager —también para extensiones del contrato— y su salario sale del mismo proyecto. Hay que señalar que los salarios de la contraparte superan con creces lo que se paga en el servicio público ordinario, aunque no son tan altos como en el sector privado y quedan a años de luz del Task-Manager.

El consultor —con mucha mayor frecuencia cuando es un consultor foráneo— es alguien que desde años se ha especializado en trabajar en proyectos de cooperación, a veces hasta con un solo organismo. Su situación se vuelve aún más complicada cuando trabaja por cuenta propia y no tiene el respaldo de una empresa. La contratación de los consultores formalmente está al cargo de la contraparte nacional, pero de nuevo depende del visto bueno, de la no-objeción, del Task-Manager.

En este trío, los tres involucrados tienen como prioridad número uno obtener buenas evaluaciones de su actual desempeño: el Task-Manager, porque su ascenso depende de ellas; la contraparte, porque de esto depende su prolongación en el puesto; y el consultor, si quiere obtener otros contratos. Pero ninguno de los tres asume una responsabilidad a largo plazo con los resultados y efectos del proyecto como tal, porque para todos es sólo una asignación temporal.

La evaluación del desempeño se basa en el cumplimiento formal y no en los resultados y efectos reales. En consecuencia, más de una vez he visto que el Task-Manager sugiere a la contraparte, la contratación de X o Y consultor, con el cual él ya ha trabajado antes, y que normalmente ha cumplido en fecha y forma, aunque el resultado quizás a largo plazo no es el más idóneo. La mención del visto bueno para la prórroga de la contraparte es el último argumento persuasivo, si la contraparte aún no se siente protegida por el hecho de que la recomendación viene desde arriba.

El Task-Manager, a la vez, procura dar sólo recomendaciones verbales, para que su expediente no aparezca manchado. Por motivación propia, ni el Task-Manager ni la Contraparte tienen interés en encontrarse con consultores problemáticos, cuyos informes podrían señalar también fallas o problemas en la ejecución. Y el consultor prudente va a evitar problemas para no poner en riesgo su próximo contrato y participa en el juego ya de los tres.

Muy raras veces he visto misiones de evaluación externa que logran romper este círculo vicioso, por lo general, sólo cuando el proyecto como tal ya terminó o está por terminarse. Ni los mismos organismos donantes —bajo mucha presión por la opinión pública en sus respectivos países— ni las instituciones nacionales tienen interés en hacer públicos los fracasos y sus causas. Más bien, todos se llenan de orgullo por los miles de millones canalizados, como se pudo ver hace poco en el traspaso de la Secretaría de Cooperación Externa a Cancillería.

De nuevo, para que no se me mal entienda: yo no pongo en duda las buenas intenciones de las personas que forman parte del trío infernal. Yo mismo he representado cada uno de los papeles. No dudo que cada agencia tenga sus justificaciones para poner su oficina de proyectos.

Lo que pongo en duda es un mecanismo de ejecución sin plan nacional, sin control y seguimiento local verdadero y permanente. En ausencia de tales controles, el mecanismo vigente poco a poco corrompe a las personas y a la sociedad entera.

 

Vivir a expensas de los hijos y nietos o ¿quién pagará al final?

De momento, los más "beneficiados" per cápita y por segmento socioeconómico por la cooperación externa son las clases media-alta y el comercio, no los pobres ni la producción agrícola campesina, si se parte de las sumas en salarios, viáticos y complementos pagados a consultores y ejecutores, más lo gastado en renta de oficinas, en computadoras, y hasta en Toyotonas y en publicidad, y se pone estas sumas en relación con el tamaño del segmento.

A la inversa, un recorte o una caída de la cooperación externa afectaría a estos sectores más que a cualquier otro. O sea, de un día al otro puede terminarse la ilusión seductora del boom, desde de los escaparates de los centros comerciales hasta las nuevas urbanizaciones.

Pero al final, a veces años más tarde, cuando se presenta la factura global de la cooperación externa en forma de negociaciones ESAF y HIPC, todo el mundo se pregunta: ¿dónde desaparecieron los miles de millones sin efecto permanente visible, en un momento en que ya ninguno de los actores directos se encuentra en la escena?

Pienso, por tanto, que es urgente que el país, la nación, retome el control de su desarrollo, implementando mecanismos nacionales de planificación, evaluación y seguimiento, transparentes, permanentes y públicos, que no dependan sólo de los donantes ni sólo de la administración pública nacional.

Me temo que si no combatimos la enfermedad de fondo, hasta nuestros hijos y nietos seguirán viviendo en una sociedad infectada por lo que en inglés se llama el "Welfare-syndrome", es decir, una sociedad de sobrevivientes, sin vigor, de dependientes y de antemano confiados en que otros les vayan a ayudar a sobrevivir.

Si no actuamos ahora, en conjunto y cada cual en su lugar, vamos a dejar endeudados a nuestros hijos y nietos, no sólo con la carga de los cuatro mil millones de dólares de deuda a largo plazo y fuera de la HIPC, sino con decenas de miles de millones de dólares más.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Cornelio: Cooperación externa o la Ley de Oferta y Demanda

Nota del Editor: esa columna es la versión larga de una columna para Confidencial del 2008 (http://www.confidencial.com.ni/archivo/2008-609/analisis_609.html), escrito para la revista ENVIO.   Se anexó para Envío una parte que nunca fue publicado antes, que se refiere más en detalle –desde de la perspectiva 2008- al Gobierno Ortega-Murillo. Consta qué no me equivoqué.

Analizar los mecanismos de Cooperación Externa, tanto la oficial como la canalizada por medio de las Organizaciones no-gubernamentales, en términos de la Ley de Oferta y Demanda, o sea leyes del mercado, permite quizás mejor que cualquier otra perspectiva entender sus mecanismos concretos y a la vez captar por qué Nicaragua está por perder su muy favorable posición mantenida durante largo tiempo en éste mercado.

Igual como en cualquier mercado el comprador, el que tiene la plata representa la demanda y aquél, que ofrece algo a cambio por esta plata, representa la oferta. El monto total de la cooperación externa no lo definen las necesidades de los que la buscan, sino la disposición de los estados cooperantes, de sus gobiernos, parlamentos y por ende electores a gastar sus recursos en este tipo de actividades, donde éste gasto lógicamente compite con otros posibles gastos. Por tanto la oferta la representan los países, que buscan cooperación externa, y la demanda los países e instituciones que están dispuestos a gastar cierta cantidad de sus recursos en proyectos de cooperación.

Se trata de un mercado favoreciendo a la demanda, pues sumando las necesidades de al menos 2/3 de la humanidad hay mucho más oferta en posibles proyectos de cooperación que demanda, es decir dinero y recursos disponibles para engancharse con esta oferta. La demanda puede darse el lujo de elegir entre una muy amplia oferta a aquellos proyectos que más le parezcan, mientras hay una competencia muy feroz entre los oferentes para “ubicar” su producto.

La revolución en los 80

Nicaragua a los inicios de los 80 era un caso emblemático, de tal forma que aún cuando de 1983 en adelante la cooperación oficial de países occidentales y de las organizaciones multilaterales se redujo, en las sumas hubo más que compensación por la cooperación no solamente de los países socialistas sino de muchos otros países, en particular del llamado tercer mundo. La mayor parte de la deuda externa aún no condonada actual de Nicaragua tiene ahí su origen. A la vez -en particular bajo la consigna “Nicaragua debe sobrevivir”- se desarrolló un amplia campaña de “mercadeo”, cuyos protagonista eran literalmente centenares de organizaciones no-gubernamentales en los países occidentales, en particular Alemania, Canadá, Estados Unidos, España, Francia, Gran Bretaña y otros países.

Sin embargo, por ser iniciativas “desde abajo”, aún aquel entonces muchos de estos recursos no pasaron por manos del gobierno central, sino llegaron directamente a cooperativas, municipios y proyectos. La asombrosa cantidad de hermanamientos aún existentes entre municipios acá y allá tiene ahí su origen. Al agudizarse la situación económica, el Ministro de Cooperación Externa Henry Ruiz intentó a inicios de 1986 en vano de canalizar estos fondos a través del ministerio o al menos controlar los proyectos, sin embargo al final se optó por crear una ONG propia, la FACS, pues la alternativa simplemente hubiera sido perder los fondos casi por completo.

La apariencia de las ONG europeas y estadounidenses con sus proyectos en Nicaragua no cumplió solamente con una función de mercadeo externo sino además con un función política interna. Me consta personalmente, que del año 1983 -las brigadas internacionales en los cortes de café- en adelante, la dirección política del FSLN canalizó una buena parte de estos proyectos hacia regiones, sectores o circunstancias, en los cuales el FSLN mismo estaba perdido el apoyo popular -como el Valle de Pantasma, El Cua y Bocay, Nueva Guinea- o que en las circunstancias de la guerra no se podía mantener como prioritario, como educación, desarrollo comunal -hermandades entre municipios-, medios -Barricada, CORADEP, Revista Los Muchachos- u organizaciones gremiales -ATC, CST- y de género -AMLAE-.

Dado la gran diversidad de las ONG participantes, se procuró a presentarle a cada sector de ONG una Nicaragua según sus expectativas: comprometida con los ideales del cristianismo para iniciativas con origen cristiano, comprometida con la clase obrera para iniciativas con origen sindicalista, comprometida con el anti-imperialismo o al menos la emancipación del tercer mundo para iniciativas con origen político; y no sin problemas, puesto que la abrumador mayoría de éstas organizaciones no compartió pero en nada visiones revolucionarias leninistas mucho menos del Socialismo Real. A los representantes de éste último se les presentó una Nicaragua en camino directo al Socialismo hasta como una nueva cabeza de playa para la liberación -después de Cuba- en el hemisferio occidental, sin que a lo interno -más allá de la retórica- se hubiese logrado a implementar un verdadera planificación de la economía. Las funciones del gobierno se limitaron al intento de control el comercio interno -para mantener la ciudad a expensas del campo-, el control de comercio externo y la administración de las unidades de producción, tanto agrarias como industriales, que más por abandono que por expropiación activa y formal cayeron en manos del estado. Al final -sin haber nunca logrado articular un modelo propio de desarrollo- el sistema colapsó, tanto por sus contradicciones internas como por el colapso del Socialismo Real y por tanto del oxígeno externo en forma de bienes industriales, armamento y petróleo.

La cooperación en la transición

Al perder el FSLN las elecciones del 1990, se reanudó el flujo de la cooperación multilateral, igualmente de países como Alemania, EEUU y Francia. Esta vez bajo el eslogan de ayudarle a Nicaragua en la construcción de la democracia, o sea premiando los resultados de las elecciones. Estos flujos más que compensaron el retiro respectivamente colapso de los países socialistas, más aún cuando los aportes de éstos últimos se había usado en primer instancia para sostener la guerra. Cabe señalar que ya en 1988 Nicaragua con el apoyo del Gobierno de Suecia había estrenado una nueva modalidad de coordinar a los cooperantes oficiales, la Conferencia o Mesa de los Cooperantes. Este modelo se ha vuelto casi rutina y lo vemos a menudo, desde Afganistán o el Iraq hasta el sureste de Asia después del Tsunami.

Se apostó que con transferencias masivas en corto tiempo se pudiera reactivar la economía nicaragüense, ignorando consciente o inconscientemente sus problemas estructurales de fondo, en particular el bajísimo nivel de calificación laboral de su mano de obra, el retraso de más que una década en inversiones energéticas y por ende la desarticulación completa de los engranajes productivos en la década de los 80, los que en suma resultan en niveles de productividad en campo e industria sin competitividad alguna. A la vez pocos dueños originales, en particular los que habían emigrado al exterior, tenían interés alguno en recibir de vuelta sus propiedades industriales deterioradas y obsoletas, mucho menos estaba dispuestos a invertir en su modernización. Cabe señalar que la privatización de activos productivos también resultó en una eliminación efectiva de esos activos en los países del antes Socialismo Real, de tal forma que hasta el día de hoy en suma la producción agraria e industrial de estos países -incluyendo Alemania Oriental- está por debajo de los índices de producción del año 1990. Es así, que también la nueva deuda externa se vuelve rápidamente impagable.

En el caso de Nicaragua, había que asumir dos cargas más: la desmovilización de unos 150,000 personas o combatientes o apoyo a los combatientes y un crecimiento acelerado de la población económicamente activa. El Gobierno de Doña Violeta no tenía recursos para financiar la inserción laboral -inserción, puesto que muchos de los desmovilizados no habían tenido ni trabajo civil ni oficio civil antes-, entonces recurrió al distribución del único recurso disponible, tierras y terrenos bajo administración del estado, aunque muchas veces el estado no era legalmente el dueño. Por el otro medio se toleró medio se vio forzado a tolerar la piñata de otros bienes técnicamente en manos del estado en aras de un armisticio con los funcionarios salientes del periodo anterior.

Durante el Gobierno de Doña Violeta se establece al mismo tiempo aún con más fuerza el mecanismo de cooperación por medio de organizaciones no-gubernamentales, nacidos por un lado de la privatización de un sin número de actividades antes públicas, con sus activos y cuadros, en la fase de transición; por el otro, como continuación de actividades ya iniciadas antes con el financiamiento de aquellos grupos en el exterior, que no estaban muy interesados en cooperar con un gobierno percibido como anti-sandinista. Muchos funcionarios del actual gobierno vienen de estas ONG, que le han dado cabida y trabajo durante 16 años.

Cabe mencionar que se cambió paulatinamente el carácter de sus fuentes principales de financiamiento, puesto que tanto internamente como en el exterior se esfumó la apuesta en un cambio revolucionario rápido. Externamente se secaron por colapso los fuentes antes anti-imperialistas, a lo interno se apunta al desarrollo humano alternativo es decir acciones complementarias o sustitutivas para grupos o comunidades pequeñas. A la vez las ONG se ofrecen como canal alternativo y con menor costo administrativa de proyectos de asistencia social.

El nuevo modelo de cooperación entra en una crisis muy profunda ya a finales del periodo del Gobierno Barrios-Chamorro. Visto en abstracto porque de nuevo Nicaragua no logró a articular un modelo propio de un desarrollo coherente, sino todos los sectores se dejaron guiar en sus programas y proyectos por la disponibilidad de fondos externos.

Las ONG bajo Alemán

El fracaso de la cooperación por medio de canales oficiales, hace de las ONG aún más atractivas. Normalmente son proyectos y programas más pequeños, con un costo de administración más bajo y -lo más importante- moldeables según las exigencias de la demanda, es decir se adaptan más rápidamente a las prioridades cambiantes sin la necesidad de entrar en negociaciones complicadas. Simplemente se dice para cual tipo de proyectos hay fondos disponibles, y las ONG comienzan a competir en producir ofertas.

En vista de su origen muchas veces sandinista, las ONG eran objeto de ataque para el Gobierno Arnoldo Alemán desde su primer día. Sin embargo, no logró su objetivo, sino que hasta la Cooperación Oficial iba camino a poner punto final a la Cooperación Oficial preferencial con la condonación de la nueva deuda acumulada. En esta situación el Huracán Mitch viene al rescate. Sin mucha competencia propia y desacreditado por su propia actuación durante el desastre, el Gobierno Alemán se ve forzado a cederles a las ONG un papel aún más protagónico si quiere reactivar también la parte oficial al menos parcialmente. Un gobierno con fama de corrupción no es un buen argumento para convencer a cualquier parlamentario.

El esquema de Bolaños

Aún así, al finalizar su período, la mayoría de los cooperantes oficiales ya había decidido descontinuar su cooperación preferencial para con Nicaragua. El entrante Gobierno Bolaños apuesta a dos nuevas mantras en la cooperación oficial: la coordinación y armonización institucionalizada y la cooperación pública-privada en la ejecución de los proyectos.

No se trata de algo especial para Nicaragua, sino de un esfuerzo con la participación por lado de la oferta de varios países, en su mayoría africanos, y por lado de la demanda de casi todos los gobiernos importantes y de todas las agencias multilaterales. Nicaragua logra a destacar en la implementación piloto de varios instrumentos, como las mesas de donantes por temática o sector, la redacción participativa de estrategias de reducción de pobreza y por ende el modelo del aporte directo al presupuesto. El Gobierno Bolaños promueve la participación de las ONG como actor esencial de la Sociedad Civil. Así Nicaragua se presenta y se presenta a Nicaragua como modelo exitoso en varias conferencias internacionales, haciendo su oferta muy atractiva.

¡Ojo! Lo atractivo no se refiere a resultados medibles por su impacto sino a la concordancia de los planteamientos por Nicaragua con las mantras y los modelos favoritos de la cooperación. Para entenderlo mejor: ningún contribuyente en Alemania, EE.UU. o Suecia recibe un beneficio directo o indirecto por sus impuestos gastados en proyectos en Nicaragua. Por tanto, el efecto real o impacto real es de menor importancia. La formación de criterios depende por completo de la evaluación hecha por los gobiernos cooperantes y del mercadeo que estos -no el gobierno de Nicaragua- hacen en los medios de los resultados. A la inversa, noticias sobre el fracaso visible de proyectos, corrupción o gobiernos ineptos, son puro veneno para la opinión pública en los países cooperantes, puesto que reafirman un prejuicio latente, que países como Nicaragua están como están por culpa propia.

La alianza entre FSLN y PLC -descartado como partido corrupto- pone a las ONG con raíces sandinistas en una disyuntiva: si quieren continuar recibiendo fondos, tienen que cooperar con el Gobierno Bolaños, pues salvo un núcleo muy reducido no hay organizaciones dispuestas en el exterior a apoyar éste proyecto político de Daniel Ortega y su grupo con fondos oficiales.

Después de la euforia por las nuevas mantras ya a finales del gobierno Bolaños, comienzan a salir las primeras evaluaciones del impacto, según los cuales Nicaragua no solamente no avanzó sino retrocedió en varios indicadores. Más que un país cooperante atribuyó está situación al enfrentamiento institucional sin tregua entre Presidencia y Asamblea, esperando que un nuevo gobierno con cierto respaldo parlamentario, sea el ganador que fuera, permitiera a superar la situación.

La era Ortega: ¿Nicaragua o Haití?

El segundo Gobierno Ortega asume con muchas expectativas y voluntades positivas, más aún por aquellos que ahora esperaban un enfoque concertado y más centrado en problemas sociales de fondo, como educación y salud, como los países europeos. Y no solamente los cooperantes pensaron así.

Sin embargo, quedaron bien decepcionados: Primero, el gobierno ha reducido su participación en los contextos -Grupo de París, Grupo ODM- de la concertación entre oferta y demanda. En Nicaragua este retiro no ha llamado la atención de casi nadie, poco sorprendente, pues los medios antes no le habían prestado mucha atención tampoco.

Segundo, Nicaragua también se retiró de otros contextos de concertación regional, concentrándose casi exclusivamente en su relación con Venezuela y el contexto ALBA. Hasta los países latinos aliados o al menos favorables hacia Nicaragua en los 80 como Brasil y México, rechazados por Nicaragua, apuestan a otros países en la región.

Tercero, el gobierno ha venido invalidando casi todos los mecanismos de cooperación, por cuya implementación Nicaragua se había destacado, de tal forma que hoy por hoy Nicaragua ya se rubrica como “ejemplo de fracaso” del modelo de apoyo presupuestario directo. Además no pasa ni un mes, en lo cual Nicaragua no llame negativamente la atención en los medios de comunicación allá. O sea del “destacado de la clase” se está convirtiendo en el “villano de la clase”.

Cuarto, en su afán de controlar a las ONG, el gobierno las pierde como agentes efectivos de mercadeo de una Nicaragua diferente, un papel que las mismas han jugado con mucha efectividad y eficiencia durante más que 2 décadas, conjuntamente con sus organizaciones homólogas o patrocinadoras allá.

En resumen, el Gobierno actual de Nicaragua pone punto final a una “marca” Nicaragua en el mercado de la cooperación, establecida en más que 25 años, sin tener ni de lejos la capacidad de sustituirla por otra, mucho menos que haya compradores alternos, que puedan sustituir a los compradores actuales.

Mientras la Nicaragua de la Revolución era la alternativa paradigmática a Haití, un país quitándose encima una dictadura y haciéndose dueño de su propio destino, aunque accidentado un modelo atractivo para muchas personas solidarias y países, para esos mismos la Nicaragua de hoy está en camino hacía Haití, es decir un país ya sin remedio, digno solamente de la lástima.

La confabulación internacional

El Gobierno y el grupo en el poder atribuyen los efectos negativos ya visibles a una confabulación internacional contra ellos. La hay, sólo que no tiene nada de conspirativo, pues tiene como base un consenso básico tácito entre los gobiernos de los países, que en forma directa o indirecta -por medio de las organizaciones multilaterales e internacionales- apoyan a Nicaragua. Este consenso tiene dos partes, una parte económica, el modelo capitalista de organizar la producción y la distribución, y una parte política, el modelo liberal de organizar la esfera pública por medio de la democracia representativa, de la limitación del ámbito del estado y de balances múltiples horizontales y verticales entre los poderes públicos. Cabe señalar que hasta países como China Popular o Vietnam se suscriben a la primera parte de este consenso, aunque no a la segunda parte para que la nomenclatura partidaria pueda mantenerse en el poder. Este consenso es parte condicionante -llamado Buen Gobierno- de casi todos los convenios de cooperación o donación.

El Gobierno actual sigue suscribiéndose a la primera parte de este consenso. Por ésta razón ha buscado el entendimiento con el nivel superior de la empresa privada nicaragüense, la banca y con una u otra empresa transnacional y ha logrado a mantener sus relaciones con Banco Mundial, BID y FMI. Sin embargo no se suscribe a la segunda parte o al menos intenta a dar marcha hacia atrás, apuntando quizás a un modelo algo entre México en los tiempos del PRI y la Rusia de Putin, pues para establecer un modelo chino o vietnamita no tiene de lejos ni trayectoria pasada ni capacidad ideológica, mucho menos la convocatoria.

Ahora bien, los gobiernos arriba mencionados se conforman con la adhesión a la primera parte -en esencia la globalización del capitalismo como sistema de producción y distribución- en el caso de los países grandes o importantes en las cadenas de producción como China, Rusia y Vietnam, no insisten mucho en avances en aquellos países pequeños, que nunca se suscribieron a la segunda sino solamente a la primera. Sin embargo todo hace indicar que tampoco están dispuestos a aceptar renuncias al concepto del Buen Gobierno por parte de países como Nicaragua, algo lógico puesto que resultaría indefendible ante su respectivo electorado mantener los volúmenes de cooperación con países económicamente insignificantes y en pleno retroceso político. Precisamente ésta preocupación expresa el comunicado conjunto de la Mesa de Donantes.

La teoría del castigo

Hay ahora muchos comentarios sobre un inminente retiro acelerado de la cooperación externa, como sí éste fuera una consecuencia hasta un castigo específico por el comportamiento -malo o bueno según bando- del gobierno actual respectivamente del grupo en el poder, en particular por el manejo de las elecciones recientes, castigo que lastimosamente traspasa el gobierno y castiga a todo el país, posición que curiosamente comparten todos los comentaristas, independientemente del bando y de los estratos, o sea por igual políticos, empresarios, periodistas y por ende entrevistados de ciudad o campo.

Me temo, con todo respeto, que los nicaragüenses se equivoquen dos veces. Primero sobrestiman la importancia externa real de los asuntos internos de Nicaragua en la situación actual global del mundo, pues en vista de una crisis económica tan globalizada como global y profunda, conflictos armados con participación multilateral desde Afganistán hasta el Congo, y amenazas globales como calentamiento y terrorismo, el problema cómo se hace política interna en Nicaragua es completamente insignificante fuera de Nicaragua.

Tampoco tienen mucho peso -salvo como nota de pie- disonancias agudas que uno u otro representante nicaragüense intenta a meter al concierto internacional: después de escucharlos, el mundo sigue con su agenda de puntos mucho más importantes. En este sentido, el debate en la OEA sobre las elecciones no señala ninguna victoria para nadie, mas bien es un señalamiento por los miembros de la OEA casi en su totalidad a Nicaragua entera, que por favor Nicaragua arregle sus asuntos internos en casa sin causarles molestias a los demás, expresando a la vez -como la Unión Europea- la disposición de apoyar al proceso pero sin tomar partido ni partida en la pelea.

Por segundo, se equivocan en el causante: no es uno u otro comportamiento del gobierno o de su presidente, sino la tremenda facilidad con la cual éste sin mucha resistencia en el camino ha logrado desmantelar todo un andamiaje legal e institucional vinculado con la cooperación, una serie de leyes, decretos y procedimientos internos de Nicaragua, cubriendo desde el manejo de las finanzas, el endeudamiento y la rendición de cuentas, pasando por las estructuras y el funcionamiento del sector público incluyendo los municipios, hasta llegar a la participación ciudadana en asuntos públicos incluyendo la educación pública. Aunque todo este conjunto de reglas sin la más mínima duda le compete solamente a Nicaragua, el estado las hizo parte de los arreglos internacionales de cooperación, comenzando con los Planes Nacionales de Desarrollo pero también en forma de referencias específicas, explicitas e implícitas, en casi cualquier convenio de cooperación.

El desmantelamiento de las estructuras creadas

A pocos meses de haber asumido el gobierno actual, por los vías de hecho y por decreto se comenzó a desmantelar o distorsionar -en forma extra-legal, salvo en el caso de la Ley 290, estructura del gobierno- todo, sin embargo no hubo mucha resistencia por lado de los legisladores ni hubo reacciones sustanciales en defensa del andamiaje legal e institucional como tal por lado de otros sectores como empresa privada o sociedad civil, salvo en aquellos casos, cuando se afectó directamente a sus intereses particulares.

Al final el gobierno les anunció en Octubre 2008 -inmediatamente antes de las elecciones- a la comunidad cooperante por medio del nuevo Plan Nacional de Desarrollo Humano, que el grupo en el poder está decidido a llegar a la abolición completa del modelo democrático, representativo y participativo para sustituirlo por su modelo del Poder Ciudadano, eliminando de ésta forma la base mas esencial de los acuerdos anteriores de cooperación, pero por lado de los otros sectores nicaragüenses no hubo ni quiera comentarios, de un debate público o al menos en la Asamblea Nacional ni hablar.

Los cooperantes entonces están tomando los sucesos alrededor de las elecciones municipales como un indicador clave de qué les espera como próximos pasos en la implementación del PDHN; lo están evaluando y con alta probabilidad llegarán a la conclusión que ya no vale la pena invertir en Nicaragua, pues el único supuesto resultado, que valía la paciencia con tantos desmanes, desvíos y tanta corrupción, -más legalidad e institucionalidad- igualmente resultó ser pura ilusión.

Tampoco hay interés desde el exterior en defender una institucionalidad y una legalidad, que al parecer a los Nicaragüenses mismos no les vale tanto, pues hasta el momento han tolerado con estoicismo ya por buen tiempo que el Poder Judicial en sus ramas, la Contraloría y por ende el Poder electoral han dejado de funcionar como se esperaba. Una cosa es apoyar desde afuera las estructuras nacientes, otra muy diferente es tomar partido en conflictos internos en sustitución de esfuerzos nicaragüenses propios o peor echar plata donde no servirá en forma comprobada. ¿por qué y para qué?.

La nostalgia del primer intento revolucionario

Dentro de Nicaragua hay remanentes de una izquierda nostálgica, que aún sueña con que el grupo en el poder de partido y estado rompa no solamente con la segunda sino a la vez con la primera parte, o sea el sistema capitalista de producción y distribución. Por ésta razón siguen apoyando al grupo en el poder y andan celebrando los resultados de las elecciones del 9 de Noviembre como un XIX Brumaire Sandinista, aparentemente ignorando que no hay -salvo quizás Cuba y Corea del Norte- país en el mundo que está aún en esa onda ni muchos menos tomando nota que el grupo en el poder no tiene ni la más mínima intención salirse de ésta parte.

El propio Carlos Marx ya teorizó sobre la imposibilidad efectiva del “asalto al poder”, cuando éste se intenta sin que el mismo desarrollo de las fuerzas productivas y de las relaciones productivas lo hubiesen provocado, o sea asaltos en la línea de pensamiento como concebido por Lenin -negando a Marx- y de una u otra forma imitado en muchos países sin un desarrollo de la producción industrializada. Sin tener una base material desarrollada, es decir sin tener ni infraestructura, ni energía, ni maquinaria, ni la base educativa para permitir una producción de plusvalía sustancial, todos los asaltantes contra-marx se han visto obligados a implementar sistemas de acumulación capitalista primaria de forma aún mas despiadada que el propio capitalismo de Manchester. Así ocurrió en la a Unión Soviética bajo Stalin o la China Popular desde Mao hasta nuestros días, más despiadado porque ni siquiera se les permitió a los explotados en nombre de la vanguardia a organizarse en defensa propia, mucho menos gozaron de los indudables avances, que vienen con la democracia burguesa, los derechos personales, los derechos colectivos y los derechos políticos. Cabe señalar que Rosa Luxemburgo -en su critica fraterna pero directa de la Revolución Bolchevique- ya en 1919 anticipó muchas de las consecuencias, de ahí su consigna que la libertad es siempre la libertad de aquel que piensa opuesto.

Para el caso de Nicaragua, Orlando Núñez ha documentado -en otros tiempos por supuesto- cómo en la década de los ochenta se intentó a mantener la ciudad a expensas del campo. Otros autores, como Andrés Pérez, han documentado como se transfiguró a las organizaciones sociales -asociaciones, sindicatos, cooperativas, organizaciones vecinales y estudiantiles hasta las organizaciones de género y de cultura- en meros instrumentos de transmisión, con la consecuencia que se las tuvo que reconstruir del año 1990 por acá comenzando casi desde cero, reconstrucción paulatina y aún muy parcial, pero posible gracias a los espacios que garantiza el modelo democrático burgués liberal.

El XIX Brumaire Sandinista

Lo que presenciamos, en particular del 9 de Noviembre en adelante, es el intento de limitar hasta eliminar precisamente éstos espacios solamente para estabilizarse como grupo en un poder sin respaldo mayoritario, celebrando los resultados obtenidos en elecciones amañadas como si fuera otro 19 de Julio. Justificar este asalto como acto de defensa aludiendo a los sucesos del Chile de 1973 parece fruto de alucinaciones.

En resumen el proyecto político del grupo en el poder es un proyecto genuinamente reaccionario, remitiéndonos a medias del siglo XIX, es decir hasta antes del pleno desarrollo del modelo democrático burgués liberal y por tanto choca inevitablemente con las tendencias objetivas del siglo XXI sin necesidad de ninguna confabulación internacional adicional. Más aún con sus elementos seudoreligiosos, supersticiosos, providencialistas y anti-feministas hasta retrocede a las épocas antes de la ilustración.

Carlos Marx ya supo analizar éste tipo tragicomedias al escribir en la introducción del XVIII Brumaire de Louis Napoleón: “Según Hegel todos los grandes hechos y personas de la historia para decirlo así, aparecen dos veces, salvo que se le olvidó a añadir que la primera vez como tragedia, la segunda como farsa”.

Por ironía de la historia defender en semejantes circunstancias el capitalismo regulado del siglo XXI así como la plena democracia burguesa liberal equivale a la defensa de conceptos revolucionarios en tiempos ya pasados, pero tiempos que al parecer en Nicaragua aún no han pasado mucho menos culminado.

Nicaragua como tal está por entrar a la historia como otro ejemplo del carácter de doble filo del derecho de los pueblos a instituir entre los hombres gobiernos, de reformar o abolir sus formas e instituir nuevas según su juicio: Si Nicaragua no sabe ejercer prudentemente éste su derecho y hacerlo valer en forma enérgica, entonces debe atenderse a las consecuencias, es decir obteniendo menores y no mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.

domingo, 22 de julio de 2012

Cornelio: Otra faceta del mal nicaragüense: el role de la religión

Esto es otro texto viejo .. que más sin embargo tampoco perdió su actualidad

Como ya mencionado en una entrada anterior, el modelo preconcebido y subconsciente de sociedad para los nicaragüenses es la sociedad vertical, en la cual -como en un campo magnético- los actores se orientan como dictado por los supuestos polos. Con razón muchos comentaristas hablan correctamente de una sociedad polarizada, cuya característica no es tanto el enfrentamiento entre los polos sino la orientación de los actores, la que les impide interactuar horizontalmente entre ellos mismos.

Este modelo preconcebido determinó también la asimilación de los textos clásicos de los teóricos del socialismo, puesto que de todo el análisis detallado y minucioso de la génesis y del funcionamiento del capitalismo hecho por Carlos Marx, se quedó sincretizado solamente el esquema de la lucha eterna de los oprimidos contra los opresores, mientras el tipo radicalmente diferente de relaciones sociales niveladas y en condiciones formalmente iguales como las establecen la producción industrial encadenada, el libre mercado y la libre contratación no se quedó casi nada, mientras Marx mismo aún supo apreciar este cambio como liberación de relaciones de servidumbre y dependencia personal.

Mientras Marx aún celebra el colapso del autoritarismo paternalista en todas las esferas -familia, religión, sociedad- como logro y avance -sin menoscabar las consecuencias de una liberación incompleta- los adeptos -comenzando con Lenin y no terminando con Castro- intentan prolongarlo en forma del partido de vanguardia liderado por el padrino político omnipotente secretario general. Puesto que de fondo es un concepto pre-científico ergo religioso, no debe sorprender que -como en el caso de Nicaragua- el discurso fácilmente re-incorpora el lenguaje y los esquemas de argumentación religiosos.

Aun cuando hubo aún partido de vanguardia ateo o laico, los enfrentamientos -por eso tan feroces- con la religión institucionalizada eran por quien ocupara la posición del liderazgo político-religioso no por eliminarlo, una batalla que la nueva religión no pudo ganar en ningún lado ni podrá ganarla tampoco en Nicaragua, puesto que va no solo contra las autoridades religiosas tradicionales sino a la vez contra las exigencias objetivas de la libre economía, la que no lucha contra la religión institucionalizada sino anda minando su relevancia real tanto en la vida común como en la vida política.

Vamos a citar -como muestra hasta donde éste padrón de la sociedad paternalista-autoritaria está presente en el pensamiento de algunos, quienes se auto-define izquierda, parte de una entrevista con William Grisby.

Otro tema es el de la retórica religiosa. Yo no entendí sino hasta hace un par de años esa religiosidad presente en el discurso oficial del Frente Sandinista. Un amigo, Tony Solo, me lo explicó muy sencillamente. "Lo que pasa - me dijo - es que durante todos estos años la gente se fue quedando sola: pobre, hambrienta y sola. Y la única cosa en la que se pudo refugiar fue en Dios. Y había un culto o una parroquia que venía a decirle que tuviera calma, que tuviera paciencia, que se resignara, que si se portaba bien las cosas le iban a salir mejor, y que por la vía de rezar, rezar y rezar se iba a curar, porque en el hospital no habían médicos que lo curaran, entonces tal vez la santa le hacía el milagrito..." Para el que tiene resuelta la vida, esto es ignorancia, atraso cultural, etcétera. Pero para el que ha estado en la situación en la que ha estado el pueblo de Nicaragua, es mucho más complejo.

Vos estás en la sin remedio, sin saber qué hacer, estás desesperado y te vas aferrando a esa figura divina. Según estudios sociológicos hechos en Nicaragua, el 96 por ciento de los nicaragüenses consideran que lo más importante es Dios. Yo me sorprendía, porque uno ve compañeros de lucha de los años 80 y de los 70 que hoy en día se han vuelto fanáticos religiosos. Cuando uno comienza a platicar con ellos y a hablar de las historias personales, entonces uno se encuentra con las tragedias más terribles. Los europeos me dirán que "eso es debilidad ideológica". Pues puede ser, pero habría que ponerse en los zapatos de la persona. Yo no he estado en esos zapatos. Antes yo era muy severo en mis juicios sobre esos compañeros y compañeras.

.....

Lograr comunicarse con un pueblo empobrecido implica, entre otras cosas, hablar con él de esa figura llamada Dios. No te podés comunicar con esa comunidad humana si no hablás su mismo lenguaje. Esto no justifica el que a veces el presidente Ortega y también Rosario Murillo hayan exagerado la nota. A veces se les ha ido la mano con lo de la religiosidad, pero creo que hoy en día, 30 meses más tarde, han moderado esos contenidos y creo que los han colocado en su justa medida.

En torno al tema de Dios se está dando una de las principales disputas ideológicas en el seno de nuestra sociedad: La iglesia católica se había apoderado de la idea de Dios, no sólo como ser superior, sino también como símbolo y representante del poder, como administradores de ese poder. Entonces vienen el presidente Ortega y Rosario y dicen que "cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios". O sea, que le están disputando a la jerarquía católica en su propio terreno la cuestión de quién administra el poder divino ¿lo administran ellos, la jerarquía eclesiástica, o lo administramos todos? Esa es una disputa enconada que ayuda a explicar algunas de las reacciones recientes de la jerarquía católica contra el gobierno.

Es así que -tal como ya vaticino Marx en su tiempo- que de lo revolucionario se queda solamente la ética mas las ansias de poder para hacer le bien desde arriba -o sea en forma paternalista- a la gente, como reconoce el mismo Grisby.

JC: O sea, que las tareas de socializar la economía, etcétera, son tareas que quedan todavía más para el futuro...

WGV: Es que los amigos de la izquierda europea olvidan que el socialismo no es un decreto, no es una cosa de mera voluntad política. Tiene que ver, entre otras cosas, con un desarrollo de las fuerzas productivas. A esto hay que sumarle conciencia, capacidad de organización, modelo, metas, etcétera. El desarrollo de las fuerzas productivas en Nicaragua es nulo. En muchos aspectos, Nicaragua aún tiene relaciones precapitalistas de producción, como en el Caribe, en las zonas ganaderas, en algunas zonas agrícolas, todavía hay gente que alquila tierras bajo formas casi feudales. Nicaragua no es Venezuela, y eso que la realidad de Venezuela también es compleja.

Lo que quiero decir es que el socialismo no se decreta, se construye, y ahí está la debilidad del Frente. Porque en la construcción del socialismo, que es una meta del Frente Sandinista, no basta ir resolviendo problemas materiales si no vas creando una conciencia política, de clase. Debido a que el Frente Sandinista dejó de ser un partido político en funcionamiento, con todo lo que eso implica para un partido revolucionario, lo que tenés ahora es que el gobierno va haciendo obras y no hay un instrumento político que acompañe esa resolución de problemas para que la gente vaya tomando conciencia.

O sea en lugar de que -como cuando Marx- la organización de la sociedad corresponde al nivel de desarrollo de su organización y capacidad productiva,  ahora crear conciencia en lugar de un acto de desmitificación y ilustración usando la razón y la investigación, resultará -supuestamente- en forma de evangelización por obras.

Curiosamente -casos tanto Polonia como Nicaragua- en una fase transitoria la religión institucionalizada se volvió temporalmente aliado en la defensa de la libertad, para perder hasta después su relevancia real, igualmente el argumento religioso -pero ya inter-denominacional- puede mantenerse como elemento del discurso político -caso los EE.UU.- sin embargo sin definir el contenido concreto de la acción política.

El uso de lo religioso como consigna en Nicaragua va a acelerar este proceso, es decir se va a quedar dentro de muy poco como un cascaron sin que las personas organicen su vida política, mucho menos personal, alrededor de la misma.

Y con todo respeto, el revisionismo de Kautsky y Bernstein en comparación era aún mucho más revolucionario, pues ni propusieron el discurso religioso ni mucho menos  la eliminación de las libertades burgueses ya conquistadas, o sea antes que la izquierda europea pienso que William Grisby aún no haya superado la derrota del 1990 al recomendarnos lo plenamente reaccionario como camino.


Cornelio: El mal nicaragüense: la sociedad autoritaria

Esto es un texto viejo .. que más sin embargo no perdió su actualidad.

Dice Carlos Fernando Chamorro: “Ortega instaura el autoritarismo”. Con todo respeto y admiración por su trabajo valiente, me permito contradecir: la sociedad nicaragüense es una sociedad profundamente autoritaria. Daniel Ortega cuando mucho intenta aprovecharse del autoritarismo idiosincrático, no tiene que instaurarlo. Para la abrumador mayoría de los supuestos opositores también el problema tampoco es el autoritarismo como tal sino quien lo ejerza, pero mientras no se supera el autoritarismo como elemento esencial de la cultura pública, Nicaragua continuará girando en los mismos círculos viciosos con reposición cíclica de autoridades sin avanzar ni un ápice.

El autoritarismo es una parte tan constitutiva del pensar y sentir nicaragüense, que hasta los que se revoltaron con las armas contra la dictadura de los Somoza no podían imaginarse otra forma de gobierno a no ser autoritario. El régimen de los años 80 no era una desviación sino una consecuencia inevitable. Los Lideres Máximos actuales son frutos esenciales de una dinámica social global y predominante, no fallas subsanables cambiando solamente a los actores.

En el ámbito público, no debería haber autoridades sino solamente autoridad limitada por la función.
Maestros y directores escolares, profesores, decanos y rectores universitarios no son autoridades generales sino personas encargadas con ciertas funciones en el proceso educativo, responsables ante educandos, padres de familia y por ende ante el público en lo general por sus actuaciones. La ausencia de una participación efectiva de los educandos y de los padres de familia en la gerencia pedagógica y administrativa de las instituciones educativas más las imposiciones verticales siembran la convicción en los educandos como si el autoritarismo fuera algo inevitable.

El empleador tampoco es amo de sus empleados sino el encargado de dirigir la empresa a tal grado que él no pueda disponer como se lo antoja, sino respondiendo ante empleados, accionarios, deudores, clientes y por ende el público en lo general por sus actuaciones. Sindicatos fuertes y otras organizaciones son aquí elementos claves. Su ausencia en Nicaragua es parte del problema del bajo nivel del desarrollo económico.

Los jueces y magistrados se les deben responsabilidad a los afectados y a los acusados, a los litigantes, en fin a la sociedad en su conjunto como instrumentos de la paz social, antes que una sumisión bajo supuestas autoridades de mayor nivel. La actual confusión entre aplicar la ley y desde arriba dirigir a los funcionarios judiciales es otra parte sintomática: la ley como manifestación del poder arriba desde tiempos de la colonia, no como un instrumento de convivencia colectiva.

Las elecciones no son mecanismos para darles poder alguno a presidentes o alcaldes sino para asignar temporalmente la función de legislar respectivamente dirigir en el marco de la ley los trabajos de una parte del sector público, en base de propuestas a presentarse no solamente antes de la elección sino bajo escrutinio permanente por aquellos, los electores, que temporalmente asignaron dichas funciones. Un partido sin democracia y transparencia interna no califica, tal como ya lo establece ley vigente sin cumplirse. Mucho menos los empleados públicos le deben lealtad a solo un partido, cuando ésta pueda entrar en conflicto con su responsabilidad legal para con la nación entera.

Admito, me he criado en el seno de una sociedad, la alemana, que la hizo pagar a la humanidad un precio tremendo -50 millones de muertos- por no erradicar al autoritarismo a tiempo, sino mas bien desde de los tiempos prusianos la ha adulado durante largos tiempos por tan eficiente y efectivo. Conozco entonces la tentación de apostar al autoritarismo por apostar al desarrollo rápido desde arriba. Pero me sobran ejemplos que desarrollo humano y autoritarismo a la larga siempre resultaron incompatibles. Nicaragua es un ejemplo más, donde el autoritarismo siempre la hizo retroceder en lugar de avanzar. Pero hay que cambiar la dinámica de la sociedad entera, porque sociedades autoritarias producen inevitablemente políticos autoritarios.

Un buen comienzo: ¡exigir que se cumpla,no solamente se acata, la ley!

viernes, 29 de junio de 2012

Los medios y el periodismo ante el desafío digital: El Caso de Nicaragua

Un análisis de la situación actual de los medios y el periodismo ante el desafío digital, cubriendo a la vez los cambios en la Libertad de Información durante las últimas dos décadas (1990-2011).
Cornelius Hopmann
María Edith Arce
Leonor Zúniga Gutiérrez

Enlace: http://es.scribd.com/doc/97201252/Los-medios-y-el-periodismo-ante-el-desafio-digital-El-caso-de-Nicaragua

Índice

  • Bienvenidos al nuevo mundo de los medios
  • Introducción
  • Metodología
  • El contexto de Nicaragua
  • 1.1 Las vías del acceso digital
  • 1.2 Penetración de Internet
  • 1.3 Preferencias mediáticas
  • 1.4 Proveedores de noticias
  • 1.5 Boletines informativos en TV análoga
  • 1.6 Contribución de los medios digitales
  • 1.7 Valoraciones
  • II Medios digitales y emisoras de servicio público o estatal
  • 2.1 Instituciones de servicio público
  • 2.2 Digitalización del servicio público
  • 2.3 Ley de servicio público
  • 2.4 Obligaciones de los medios comerciales
  • III Medios digitales y sociedad
  • 3.1 Contenido generado por el usuario (CGU)
  • 3.2 Activismo digital
  • 3.3 Valoraciones
  • IV Medios Digitales y Periodismo
  • 4.1 Impacto en periodistas y salas de redacción
  • 4. 2 Periodismo investigativo
  • 4.3 Diversidad social y cultural
  • 4.4 Diversidad política
  • 4. 5 Impacto en la vida política
  • 4.6 Valoraciones
  • V Medios digitales y tecnología
  • 5.1 Las telecomunicaciones
  • 5.2 Valoraciones
  • VI Propiedad de los medios
  • 6.1 Contexto
  • 6.2 Financiamiento
  • 6.3 Modelos de negocios
  • 6. 4 Valoraciones
  • VII Conclusiones y recomendaciones
  • 7. 1 Conclusiones
  • 7. 2 Recomendaciones
  • Medios de comunicación en la web

miércoles, 16 de mayo de 2012

La Personalidad autoritaria

 

La verdadera fuerza de la ley proviene de la presión social por los semejantes, no de las armas de la policía, son mecanismos que en ingles se llama peer-pressure y es la fuerza mas poderosa para alcanzar la coherencia de grupos sociales.

Sin embargo a veces me parece como si muchos de los nicaragüense, que conozco, tuviesen algo como un reflejo automático en su pensamiento: siempre cuando algo anda mal, pidan a gritos que venga alguien superior para intervenir. Eso comienza con que haya alguien multando a los que boten basura, pasa por alguien mas arriba que componga a las universidades o ponga al COSEP en su lugar para no terminar en que alguien venga de afuera para cambiar el gobierno. Lógico entonces que se clame en última instancia a Dios a que componga el país entero, solo que ya según la biblia Dios se rehúsa a asumir que los hombres puedan por tanto deban pero se niegan a asumir. Libre albedrío se llama ese parte esencial de la tradición judía-cristiano.

Para ilustrar mi punto, voy a contar dos historias de dos universidades diferentes -UNI, AMCA- a diferentes tiempos -inicios y finales del los 90- con el mismo problema:
¿cómo controlar el tiempo de uso de escasos recursos, en es caso de computadoras, en particular en tiempo antes de la entrega de proyectos respectivamente de parciales?

Yo conocía ese problema de mis propios tiempos como estudiante. Y en mis tiempos de estudiante había en la Universidad de Bonn un sistema muy sencillo y muy efectivo. Había una lista de uso, en la cual uno tenía que inscribirse al momento de usar el terminal con su número (PC aún no había). Cada quien tenía garantizado una cantidad X de minutos, que además varía un poco según la hora del día, tal que a las 7 de la madrugada tenías un hora, pero a las 10, 11 solamente 30 minutos garantizados. Quién venía a buscar un terminal y no encontró a ninguno libre, tenía el derecho -y la obligación- a encontrar en la lista al primero con tiempo vencido, irse a donde él/ella y pedirle amablemente que le cede el uso. El sistema funcionaba y además -en horas de baja demanda, por ejemplo altas horas de la noche- proporcionaba automáticamente más tiempo.

Cuando se abrió el primer laboratorio grande -con 25 maquinas PC-siemens- de la UNI después de las elecciones, un profesor visitante de California propuso ese misma sistema para manejar las reservas, que él igual que conocía de sus tiempos de estudio. Para simplificarlo un poco mas papel era aún raro y caro, se modificó el mecanismo. Se construyó un casillero con 12 casillas -6 por cada 10 minutos de la hora- mas 25 fichas -una por cada máquina- y la idea era que el estudiante en lugar de anotarse simplemente pusiera la ficha de la computadora a la casilla correspondiente. Al no encontrar ficha/computadora libre, tenía que agarrar la primera ficha en la primera casilla "fenecida" y proceder como señalado arriba. Cabe señalar que a mi sugerencia -ya no era Director de Escuela- se pasó la administración y supervisión del laboratorio a la misma asociación estudiantil, justificado entre otros porque los mismos estudiantes por medio de colectas, rifas etc.. habían reunido la plata para equipar un segundo laboratorio.

Pero el Sistema NO funcionó tal que después de unos 18 meses la misma asociación (!!) pidió que se pusiera a una "persona con autoridad" para controlar los laboratorios y su uso. Es papel asumió la "veja" secretaria de la escuela, a la que por su edad -ya mayor que los 40- y sus años de experiencia en el manejo de estudiantes los estudiantes respetaron.

Casi 10 año mas tarde se repite la misma historia en AMCA. Ahí yo estaba como Director del Departamento Computer Information Systems (CIS), que manejaba todos los laboratorios para todos los estudiantes de AMCA. En lugar de casilleros, yo mandé a hacer 4 tableros con 15 casillas, cada correspondiente con su número a una computadora. Estaban hechos del material de pizarras blancas y la idea era que los estudiantes se apuntasen en la casilla con la hora de inicio del uso, con reglas y procedimientos similares como arriba descritos.

En ese caso el sistema ni quiera entró en acción. Varios grupos de estudiantes mandaron una carta de protesta al Academic Dean Douglas Schirch y al Presidente Humberto Belli, diciendo que para ellos resultaría humillante y propenso a conflictos entre amigos y por tanto inaceptable, que se les encargaría a ellos mismos a pedirle a una compañera/a un compañero de clase a que por favor le ceda la computadora en uso. Surgieron hasta contratar por cada uno de los 4 laboratorios CPF para que éstos se encarguen.

Al fin la dirección de AMCA orientó que se mantuviera el sistema de anotarse pero que en lugar de irse directo al compañero se podía pedir de antemano la intervención de uno de los asistentes de laboratorio, intervención prevista en mi reglamento solo para el caso que el solicitado no cediera a la solicitud directa. Y así se hizo. Al final hasta se eliminó el sistema de reserva dinámica pasando a un sistema de reserva estática con un día de anticipación, por supuesto mucho menos eficiente en el uso de este recurso escaso.

Yo he tenido más experiencias propias del mismo tipo y escuchado no sé cuantas historias similares, siempre se trató de la incapacidad de establecer sistemas de auto-regulación y control entre pares sin recurrir a instancias superiores.

Moraleja: en lo general -obviamente no todos- las/los nicaragüense NO están dispuestos a reclamar a uno de los suyos ni ceder a uno de los suyos, aún cuando se intente establecer eso como regla, puesto aparte por supuesto el arrebatárselo por la fuerza, lo que establece quién está arriba, quién abajo.. Siempre debe haber alguien encima . Obviamente así inicia la carrera para ser este encima. Como resultado de esas dinámicas sociales, se obtiene lo que Mitscherlich y Richter llamaron personalidad autoritaria, una persona que, con la rapidez y precisión de una brújula magnética, detecta en cada contexto, quien está arriba (norte) para adularlo, quien está abajo (sur) para menospreciarlo, y a quien se pueda ignorar activa- y pasivamente: los a lado este y oeste.

¿Algo típico solamente de muchos nicaragüenses? ¡NO! así era la mayoría de los alemanes hace apenas una, dos generaciones atrás hasta que -generalizándose tal vez con la generación mía- se aprendió que precisamente la personalidad autoritaria había sido un ingrediente indispensable para facilitar Auschwitz.