domingo, 3 de abril de 2011

Rosario Murillo: VIVIR EL AMOR... PARA LA REVOLUCIÓN TOTAL

Nota del Editor: Ese texto descargué de SCRIBD. Me parece importante que se lo conozca lo mas ampliamente posible para que NADIE después pueda decir que no sabia ni pudo saber de qué se trataba con la “Revolución 2.0”.

VIVIR EL AMOR...

PARA LA REVOLUCIÓN TOTAL

La Revolución, la Revolución total, implica experimentar con lo imposible. Y cuando una persona dé un paso en dirección a lo nuevo, a lo imposible, toda la raza humana, viaja con ella...

Vimala Takhar

Rosario Murillo

Managua, Abril 25-06 Mayo, 2004

Cuarto Creciente – Luna Llena

(Citas introductorias de la activista social

y mística india, Vimala Takhar)

i)

Hay mucho potencial inexplorado en cada ser humano. No somos sólo carne y hueso, o una amalgama de condicionamientos. Si fuera así, el futuro en este planeta, no sería muy brillante.

Pero la vida es infinitamente más... y cada ser apasionado que se atreve a explorar más allá de lo fragmentario y superficial, y más hacia el misterio de la totalidad de la vida, ayuda a toda la Humanidad, a percibir lo que es ser enteramente, plenamente, humano.

La Revolución, la Revolución total, implica experimentar con lo imposible. Y cuando una persona dé un paso en dirección a lo nuevo, a lo imposible, toda la raza humana, viaja con ella...

ii)

En nuestros corazones, debe levantarse y reinar una tierna y amorosa preocupación por todas las criaturas vivientes. Eso, sí queremos sobrevivir, como especie, como Humanidad. Y nuestras vidas van a ser verdaderamente bendecidas, solamente, cuando la miseria de uno, se sienta genuinamente, como la miseria de todos... La fuerza del Amor es la fuerza de la Revolución total... Es la fuerza que está allí, latente y desconocida, inexplorada como dinámica de cambio !

Podemos llevar el amor a todas partes, a los mercados, al campo, a las escuelas, al comercio, y transformar completamente...? Podrían decir ustedes que es un desafío utópico, pero, movernos desde y con el Amor,

es el único desafío que marcará una significativa diferencia, el único que es completamente digno del potencial de integridad, de todos los seres humanos.

iii)

“En estos tiempo, cuando la sobrevivencia de la especie humana está en juego, continuar con el statu que es colaborar con la locura... Es contribuir con el caos; Cuando la oscuridad atrapa el espíritu de los pueblos, es urgente, para las personas comprometidas, despertar y alzarse hacia la Revolución !

El llamado no es para aplicar las fórmulas revolucionarias del pasado. Tenemos el coraje de y la vitalidad de dejar el pasado, trascender la visión unilateral de la vida, y abrirnos a la totalidad y a lo completo...? El llamado es a integrar todos los aspectos de la vida, y a movernos, de la fragmentación y la compartimentación, a la revolución total. Debemos reconocer que la acción social colectiva, empieza con la individual, la acción en la vida de las personas.

Nos hace falta, crear una práctica diferente, innovadora, e integradora, que promueva y una la acción, de los y las individuos, hacia las transformaciones sociales impostergables, con la espiritualidad más profunda, genuina y trascendente”.


VIVIR EL AMOR...

PARA LA REVOLUCION TOTAL

Rosario Murillo

“Oh la manera invisible

imperceptible, casi

en que el corazón humano florece

y cambia de color”

(Antigua poesía japonesa)

I

Estoy segura de que tod@s soñamos con un mundo y un país diferentes. Conseguirlo no es tarea de gobernantes o líderes. Es tarea de seres humanos diferentes. Mejores !

Y ser mejor, és posible ! Sólo que és un proceso arduo, y puede ser lento y doloroso. Sobre todo, porque nos exige despojarnos, deponer. Nos exige abandonar todos los condicionamientos mentales, los apegos, dependencias, adicciones, al pasado, a las personas, a las modalidades externas del poder, a las cosas, las ópticas, actitudes, concepciones y formas de comprender y vivir el mundo.

Ser mejor es un proceso que nos exige cuestionar y abandonar todo lo que nos reduce, limita y esclaviza. Todo lo que nos vuelve menos que mujeres, menos que hombres. Menos que Humanidad.

En ese trabajo incesante e inclemente, sobre nosotr@s mism@s, nos corresponde reconocer, con absoluta honestidad, nuestras fracturas, bloqueos, y miedos más profundos... Identificar, (para abandonar), los temores esenciales que generan, en el ser humano, las emociones, acciones, y reacciones más negativas.

Es indispensable trabajar sobre nuestras pequeñas y grandes miserias. Es impostergable. Nos corresponde promover, en cada un@, la vocación del cambio interior más radical y

profundo, si buscamos evolucionar, y si somos honestos, en nuestro deseo de servirnos y servir a la Humanidad

II

Para promover esos cambios, debemos inquietarnos, e investigar cuáles son esas áreas, dolorosas y obstinadas, que nos mantienen girando en órbitas gastadas, hechas de tedio, monotonía, e imposibilidad...

Si vemos con ojo claro y a profundidad... Si botamos las máscaras y armaduras; si hacemos a un lado los prejuicios y vanidades, podemos realizar un extraordinario viaje de auto-descubrimiento, que nos llevará, sin duda, a precisar las zonas que debemos transformar, en ese trabajo amoroso y paciente, que merecemos.

Es posible soñar en un ser humano que se explore a sí mismo y sienta, en lo profundo de su corazón, la necesidad de cambiar, limpiar, deponer y abandonar el pasado, para crecer...?

Es posible pensar en una mujer y un hombre, libres o al menos conscientes, de nuestros miedos, de nuestro egoísmo y desamor, de nuestras dependencias, ambiciones, avaricia, envidia, ira, odio, amarguras...?

Es posible soñar con un país interior, libre de afanes de acumulación y dominio, libre de aferramientos inútiles, libre de autoridad y autoritarismo, de control y agresividad...?

Es posible imaginar que dejamos de engañarnos, pretendiendo llenar nuestros vacíos interiores, con status, posición, materialidades, símbolos efímeros y enfermizos de poder, que no transforman, sino perpetúan los problemas del mundo y la Humanidad...?

Es posible pensar en un paisaje espiritual de integración de nuestra inteligencia, creatividad, libertad y responsabilidad...? Un paisaje armonioso, respetuoso, tolerante, completo... que busque dialogar, no aplastar; que busque entender, no imponer; que procure comprender, no condenar; que propicie comunión, no violencia, ni venganza; que una, y no separe, que propicie alegría, fé, vitalidad...?

Es posible creer que es posible...? El mundo para ser justo, debe ser habitado por seres justos; el mundo para ser solidario, debe estar poblado por seres solidarios; el

mundo para ser amoroso, pacífico, debe estar lleno de seres que crean, tienen, dan, y propician Amor. Seres que viven y practican la armonía y la paz.

III

Los seres humanos, lamentablemente, hablamos en demasía; escuchamos poco, y más poco todavía és lo que realmente hacemos, para disponernos a asumir nuestras libertades y responsabilidades. Aunque, vivamos quejándonos de no poder hacer...!

Y, precisamente, cuando no asumimos la responsabilidad de mover los cambios radicales que el mundo y la humanidad necesitamos; cuando no promovemos desde ya, esos cambios, en nuestros corazones y conciencias, y desde allí hacia lo demás, no tenemos derecho a criticar, a condenar, o a quejarnos...

Porque en todo caso, estaremos criticando, condenando y quejándonos, de nuestra propia debilidad, temor, insignificancia y parálisis.

La sociedad que tenemos; las instituciones, los gobernantes, los líderes, las figuras de supuesta autoridad, existen, están y ejercen su función controladora y dominante sobre nosotr@s, porque nosotros aceptamos su autoridad y su calificación.

Y no es que sean instituciones, líderes o gobernantes válidos, sensibles, responsables, ejemplares, o dignos de respeto. Ell@s son y están, porque con nuestros miedos, condicionamientos y miserias personales, les hemos dado poder sobre nosotr@s. En tanto que proyección de

nosotr@s mism@s, y de nuestras limitaciones, ellos son el fierro, y el grillete, que nos esclavizan.

Mientras el ser humano siga siendo, fragmentario, desintegrado, indiferente e insensible;

Mientras continuemos negándonos a asumir los compromisos y responsabilidades, personales y sociales, que nos corresponden, para cambiarnos interiormente, para transformar nuestras vidas, para consolidarnos, y actuar, simultáneamente, por el cambio de las sociedades, y por la creación de condiciones materiales justas y dignas para tod@s;

Mientras sigamos lamentándonos, sin activar todas nuestras energías, nuestra conciencia, inteligencia y sensibilidad;

Mientras continuemos sin romper con las estructuras psicológicas, espirituales y sociales, que crean miedo, inseguridad, dependencia, comodidad e inercia, seguiremos poniendo a otr@s a decidir, por y sobre nosotr@s. A pensar y hablar por nosotr@s... Y seguiremos siendo aplastados por las instituciones, líderes, gobernantes y supuestas autoridades, que nosotros mismos creamos, engrandecemos y mantenemos.

Es desde nuestra conciencia, limitada y asustadiza, que revestimos de poder, y que otorgamos poder sobre nosotr@s, a ésas figuras que no nos representan; que más bien nos excluyen y reemplazan, y que, en nuestro propio nombre, encogen y aniquilan nuestras posibilidades y sueños.

Porque el mundo, la sociedad, la comunidad donde vivimos, és nuestra responsabilidad personal. Y somos nosotr@s, las personas, quienes, al no asumir nuestras responsabilidades, perpetuamos esos modelos, sistemas y figuras, excluyentes y autoritarios, que tanto criticamos...

IV

Por qué, logramos, todavía, ver más allá de las prácticas sociales habituales, gastadas e infuncionales...?

Por qué continuar siendo seres de segunda mano, sin buscar ni experimentar nuevas modalidades de funcionamiento personal y social, que propicien el despertar de nuestra conciencia, la integración personal y social, el uso, de nuestro potencial y facultades, y la incorporación respetuosa de nuestra inteligencia, a todos los procesos de la vida...?

Cómo crear y hacer funcionar esos nuevos mecanismos que nos lleven, coincidentemente, desde una verdadera comprensión del sentido de la espiritualidad, y del cambio interior, hacia la exigencia y el trabajo por un mundo que procure condiciones materiales indispensables, para que tod@s nos empoderemos, efectivamente, en todos los órdenes...?

Creo que va siendo, cada vez más evidente, que solo una concepción holística, de la vida, puede concebir las respuestas a todas esas interrogantes.

Y ese es el desafío : Construir nuevas teorías, desarrollar nuevas practicas, individuales y sociales, practicas holísticas, integradoras, que, desde la conexión e interconexión, espiritual, personal y colectiva, sean vivencia personal y social, revolucionaria, combativa y transformadora.

V

Somos genuinos en nuestras búsquedas y propuestas, o nos mueve el mismo interés mezquino, que mueve a quienes culpamos de las desgracias del mundo...?

Queremos sustituir un mundo pequeño y ruín, por nuestro propio mundo pequeño y ruín...?

Me pregunto: somos acaso más que ambición, búsqueda, acumulación y acaparamiento, de posición, cargos, títulos,

prestigio, dinero, como símbolos de ese poder externo que divide, aplasta y vence lo mejor de cada ser humano...?

Acaso somos más que la glotonería vivencial que padecemos...? Acaso somos más que la miseria espiritual y cultural, que criticamos, y a la que responsabilizamos por la inercia, y violencia cotidianas...?

Porque, si interiormente no somos más que eso mismo, no tenemos ningún derecho a reclamar, a exigir, o a engañarnos

y engañar, proclamándonos y ofertándonos como banderas diferentes !

VI

Para aspirar a un mundo y un ser humano diferentes, debemos hacernos diferentes. Para cambiar la vida, debemos hacer brotar, en nuestras conciencias, esa revolución total, coherente, integradora, personal y social, que nuestra alma exige al mundo, y que no se exige a sí misma.

Para replantearnos la vida, para crecer, es necesario desarrollar una conciencia, en profundo y permanente proceso de transformación. Una conciencia despierta al sentido trascendente del poder, a la compasión, a la mística del servicio, a la práctica de las búsquedas, verdades y constataciones; al ejercicio de la libertad esencial, del Amor, la justicia, la belleza, el respeto, la solidaridad.

Cómo puede desarrollarse esa transformación personal, que, simultáneamente, activa nuestras luchas para transformar la sociedad...?

Cuál es la vía hacia ese despertar de la conciencia, que nos lleva a asumir, integralmente, nuestra inteligencia, libertad y capacidad...?

Cómo movilizarnos, dinamizarnos, hacernos responsables, participantes, dialogantes, diferentes...?

Empezar por el principio, es saber buscar, y trabajar nuestras propias malezas, para sembrar, en campos interiores, limpios y abonados, una energía nueva y luminosa.

Empezar es reconocernos, unificar nuestra humanidad, y reconectarnos con esa energía universal, de unidad y totalidad...

Es re-conectarnos con esa energía cósmica, que, se inscribe en las leyes y ciclos naturales; que arroja luz y cariño, que muestra su lugar y su dignidad al Ser Humano; que facilita el conocimiento, la comprensión, la compasión. Que posibilita; que afianza la voluntad, y que, por lo tanto, empodera y proyecta grandes esperanzas.

Porque sólo ese despertar, a una vida sin vacíos, donde nuestra creatividad esencial se disponga al auto-descubrimiento, y al empoderamiento, personal y de las personas, sociedades y comunidades;

Sólo un mundo que nos haga sentir libres, dignos, útiles, integrados, participes, comunicantes, capaces de asumir todos los caminos de vida;

Sólo una sociedad y un mundo así, tienen sentido y propósito, y pueden unir a la Humanidad.

Desde lo mejor, de cada un@, debemos trabajar por ese mundo. Crear las condiciones propicias para enfrentar, decididamente, las injusticias, las inequidades; porque resolverlas, es lo único que asegura paz, entendimiento. Lo único que crea bases reales para el desarrollo humano.

VII

Cuando el ser humano vive separado de sí, fragmentado y disperso, es tanta nuestra incoherencia, que muchas ideas e ideales, por más nobles y elevados que sean, sólo nos sirven para memorizar, recitar... y para creernos superiores, pero no para cambiar y mejorarnos, o mejorar la vida.

Al convertir esos ideales en dogmas, plegarias y catecismos, los relegamos a altares, particulares o públicos, sólo para invocarlos o seguirlos santificando, pero nunca, o casi nunca, para aplicarlos en la llamada vida práctica.

Es por esa incoherencia, tan común en el planeta, que con gran facilidad, podemos estar, por un lado, invocando a Dios, y por otro, destruyendo al mundo y a la Humanidad...

Las ideas o concepciones, por muy elevadas y nobles que parezcan o sean, si no se viven, sólo adornan, embelesan, o envanecen. Las ideas, por si mismas, sin coherencia o vitalidad, ni nos cambian el alma, ni cambian el corazón endurecido y materialista de este mundo, hasta hoy bajo el bárbaro dominio imperial !

Muchas ideas, como muy bien sabemos, disfrazadas de nobleza y afán libertario, han servido para abusar, explotar y dominar el planeta.

Con ideas supuestamente iluminadas, y dizque-predestinadas, se destruyen civilizaciones y culturas; se niegan derechos y necesidades esenciales, y se imponen, perversamente, modos de vida, lenguajes y otras necesidades, inventadas y ajenas, que sólo apuntan a satisfacer, los mezquinos intereses económicos y políticos, de los enemigos de la Humanidad.

Son ideas, supuestamente altruistas, las que han envilecido el mundo, aplastando y expropiando las riquezas de las mayorías de la tierra; Son concepciones dominantes, disfrazadas de bondad, las que han impuesto la llamada globalización, o subordinación de la Humanidad a los imperios.

No es de extrañar, entonces, que entre los pueblos, se desaten, las reacciones defensivas más extremas, y desesperadas, como el terrorismo y su secuela de amenaza y muerte.

Pero si algo hemos venido aprendiendo, como seres humanos, a través de tantos caminos, es que más allá de los imperios aniquiladores, más allá de los llamados gobernantes y líderes; más allá de los personajes de supuesta autoridad, el ser humano, si quiere sobrevivir, como ser digno y libre, tiene que saber crear, dentro de sí, y en todas partes, los territorios indispensables, donde ir desarrollando su propia autoridad e integridad. Su responsabilidad y conciencia. Su poder, fortaleza y capacidad, para librar todas las batallas que sean necesarias.

VIII

Es desde esos territorios interiores en lucha permanente, que necesitamos promover, una profunda, auténtica y radical Revolución.

Una Revolución que trascienda, la fragmentación, y compartimentación de la vida; que trascienda la hipocresía y la dualidad; que nos integre, a los seres humanos, en términos existenciales, prácticos, con nuestras ideas e ideales.

Una Revolución radical que promueva el despertar a la unidad, a la totalidad de la vida, y a la coherencia, individual y social, con esa realidad holística.

Cuando me refiero a una Revolución radical, hablo de una verdadera evolución. Hablo de romper con la contradicción, entre nuestras vidas y nuestras ideologías, y proyectos, sociales o espirituales. Porque casi nunca interiorizamos o aplicamos su esencia, para transformarnos y proponernos cambiar, la demencia atroz que hemos entronizado.

Cuando digo Revolución, me refiero a ese cambio radical, que puede hacer cada persona, para oponerse a la sacralización de la crueldad, proponiéndose y realizando transformaciones indispensables, en su conciencia, y en su vida cotidiana... en sus relaciones, en su acción ciudadana, en su comunicación, en su quehacer...

Integrándonos, asumiéndonos como la suma de nuestras creencias, sueños, anhelos, propósitos, éxitos, fracasos, debilidades, aciertos... libraremos luchas interiores y sociales válidas, para transformar toda nuestra realidad, desde nuestra vida personal cotidiana, hasta la institucionalidad y los modelos que no nos representan, ni empoderan.

Siendo coherentes nos reconocemos como totalidad... nos identificamos y movemos con todo... con la belleza y la imperfección, con el vacío y la plenitud, con el cambio y la acción, con los ciclos y las lunas, con todo lo que representa los ritmos, la vibración, la musicalidad, la sinfonía de la vida...

Salir al mundo, con esa visión de unidad esencial, nos permite luchar con fuerza, por las tansformaciones espirituales y sociales, que venimos exigiendo... Porque yo estoy segura, que estos cambios no pueden darse, en la sociedad, o en el mundo, mientras no los realicemos, dentro de cada un@, incorporándolos, visible y sensiblemente, a todos los escenarios y templos de nuestras vidas.

Eso es ser coherentes... es caminar el discurso, practicar la predica, ir sembrando y cosechando resultados, personales y sociales, a la par que surgen nuevos desafíos, nuevas verdades temporales, verdades, como cada un@, en continuo movimiento...

IX

Cuando, como expectadores de la política, de la cultura de ignorancia, miseria, violencia y cerco a la humanidad, nos indignamos y hundimos en la frustración más inútil;

Cuando vemos desfilar ante nuestros ojos cansados, a tanto malabarista y bufón, ofreciéndonos, como si fuera algo nuevo, el mismo entretenimiento perverso, la misma burla, la misma desolación, los mismos porvenires desiertos;

Cuando sentimos que no tenemos adónde girar, adónde ver, adónde fijar la vista para encontrar aliento y esperanza;

Cuando tod@s l@s polític@s y líderes, nos parecen identic@s... agresivos, duros, dominantes, insulsos, descompuestos, vacíos, avaros... Cuando sentimos que sus

gestos, sus lenguajes, sus fórmulas, sus maromas, ni ofrecen, ni engañan, ni representan nada;

Cuando sentimos, una y otra vez, la desesperación agitándose y agitándonos, sacudiéndonos, asfixiándonos, hundiéndonos el pecho;

Cuando nos sentimos cercados, bloqueados, aislados y excluídos, por los protagonistas de las decisiones que nos afectan e involucran a tod@s;

Cuando sentimos que nuestra participación “inteligente” se limita cada vez más, y de manera absurda y ridícula, a la mirada perdida frente a las pantallas y pistas de televisión e internet... los afortunados y elegidos que tenemos televisión o internet;

Cuando la corrupción, el hambre, el desempleo, la des-educación, el desamparo, la violencia, la guerra, la precariedad, la indigencia, la enfermedad, el abandono, la indignidad, el atropello, la locura, a que son sometidas las mayorías del país y del mundo;

Cuando este panorama, a fuerza de repetirse, nos empieza a parecer normal e irremediable, normal e inamovible, normal e indetenible, y hasta lógico...

Cuándo ya no nos conmueve, ni nos mueve, la ruindad, porque creemos que así es, que así és y que así ha sido el mundo y la humanidad... que lo único que cabe es ser “realista” (realpolitik, la llaman !) que ya no es posible cambiar nada... que lo sabio es aprender a sobrevivir, flotando como los corchos, sin hundirse, siguiendo la línea de la corriente...

Cuando aceptamos, aceptamos, aceptamos, y pensamos y decimos que ésta es la modernidad, y éste és el mundo, y éstas son las guerras, y que ocupaciones, traiciones, globalizaciones, aunque impositivas y despojantes, son parte, casi natural de la historia, y son la Humanidad...

Cuando nos sorprendemos así, como fríos analistas, así, tan satisfechos, así, tan tranquilos, con el estado de las cosas, porque a algunos no nos faltan muchas cosas, y a los

que les faltan, ya están acostumbrados, decimos, o ya se acostumbrarán...!

Cuando no hacemos absolutamente nada, o no hacemos nada diferente, o nos seguimos excusando, y acomodando visiones, misiones, ópticas, filosofías, rutinas y modos de hablar, de vivir, de transitar...

Y cuando, ni siquiera gritamos, ni nos indignamos, ni rechazamos o cuestionamos... casi nada ! Porque hablamos y hablamos y hablamos, y nos manejamos, y no decimos nada... Entonces, recordemos, pensemos, preguntémonos...

Queremos seguir en esta cárcel intolerable, que tod@s hemos venido construyendo, y que nos liquida el alma...?

Acaso no vemos que entre tod@s, hemos venido procreando estas monstruosidades, estos monstruos, este paisaje inhóspito, esta naturaleza muerta, que hoy domina el planeta...?

Porque, no podemos negar que nuestro egoísmo, nuestro ego, nuestra comodidad, nuestra avaricia, nuestra indiferencia, nuestras pequeñas y grandes miserias, han venido alimentando y engordando sus entrañas, sus fauces, sus garras destructoras...!

X

Yo me pregunto, y nos pregunto...

Es que deseamos seguir, instalados, en este panorama agresivo, brutal, de aislamiento, desolación y miseria, que hoy se llama patria, bandera, elecciones, democracia, mundo libre, ciencia y desarrollo...?

Es que no podemos crear, innovar, nuevas respuestas, que nos desafíen y que desafíen, el sistema agotado y limitante, que rechazamos...?

Será posible que, sin percatarnos, hayamos venido entregando todos nuestros sueños y pasiones, colocándolas en el mercado, en las ferias de vanidades y pequeñeces, a cambio de aire, aire poluto, que a la vuelta de la esquina, se esfuma, y nos deja más rotos y desolados, más incapacitados, más afligidos y más vacíos que nunca...?

Cuando no somos jóvenes, creemos que todo hemos visto y todo hemos vivido; y cuando somos jóvenes creemos que todo podemos transformar...

Cómo explicarnos y cómo explicar, a adultos, jóvenes, mujeres, hombres, que sí és posible actuar para cambiarnos, para cambiar la vida...

Y que no sólo es posible, sino indispensable, comprometernos, luchar, activar todos nuestros fuegos, desde una conciencia despierta, coherente, amorosa, compasiva, comprensiva, total...

Para ello, debemos creer en nosotros mismos, en nuestra capacidad de crecer, y de sembrar la energía apasionada de una liberación individual y social, que represente y exprese la posibilidad...!

XI

Preguntémonos... es que todavía nos atraen y llenan, las mismas fantasías huecas, el profundo vacío, el mismo idioma y los mismos símbolos, decadentes e ingratos del poder que nos está aplastando...?

Es que buscamos reproducir, en nosotros, ese poder desgastante, para ofertarlo y cambiarle solamente el rostro, el cuerpo, viajando de una teatralidad, a otra, y a otra...?

Porque, si no somos todavía diferentes, si no aspiramos diferente, si no respiramos, si no inspiramos, si no creemos, diferente, si no actuamos diferente, cómo vamos a abrir o a andar nuevos caminos, nuevas esperanzas, nueva luz...?

Andar otro camino es emprender el riesgo maravilloso de los nuevos viajes, de las nuevas aventuras...

Es dejar de disputarnos los espacios gastados, las propuestas huecas, el lenguaje informe, el tono vacío, los gestos chuecos, las promesas ilusas...

Dejar la avidez, (por los cargos, por la posición), por la materialidad del poder...

Dejar las fórmulas agotadas, que ya conocemos, y que nos consta que no funcionan, y buscar, y proponer formas y vías nuevas, novedosas, inéditas, revolucionarias, que promuevan y posibiliten lo más hermoso y fecundo de nuestra Humanidad.

Y es que para ser diferentes... para crear, innovar, revolucionar, transformar... nos toca unir la fuerza del espíritu, con la fuerza de una práctica social vital, experimental, vibrante, brillante, distinta... humana !

Nos toca ser heraldos de una revolución a través de la cual, reconociendo y partiendo de la cultura, la mente, la espiritualidad, las realidades individuales y sociales, nos propongamos transformarnos, en tanto que individu@s, y transformar instituciones y sistemas sociales, injustos y arbitrarios, para crearnos otros y otras... para empoderarnos, empoderar, destacar, y disponer el potencial de cada mujer y cada hombre, al movimiento de cambio, a la evolución del mundo y la vida.

XII

Sinceramente creo que el ser humano es el problema y la llave.

Los políticos nos han aferrado a sus simbologías, actitudes y mitomanías, haciéndonos creer que el camino del poder, es ese espejismo y esa mímica aberrante. Nos han comprado como público expectante. Nos han alistado en sus ejércitos de desempoderados vitales; y les hemos entregado, hasta con ilusión, nuestro poder personal, uniformando nuestros códigos, nuestros símbolos, los colores de nuestro espíritu.

Cómo es posible que creamos que ni valemos, ni somos, si no jugamos con las mismas reglas, en los mismos términos y escenarios, que la decrepitud nos impone...?

Cómo es posible continuar aferrados, y condicionados por tontos mitos de posición, posesión y posesividad; por esas necesidades falsas, e ingratas, como escalar, tener, llegar “alto”... como instalarnos sobre los demás...?

Mientras seamos lo que criticamos, y compitamos por las mismas migajas y roles, mientras sigamos jugando el mismo juego, malévolo, deslucido y estéril;

Mientras sigamos, y sigamos, girando en el mismo satélite varado

ni cambiaremos,

ni buscaremos nuevos caminos,

ni seremos el agua viva,

que reclamamos al mundo,

ni podremos alumbrar los nuevos días, o dar vida a las verdaderas, profundas, e invencibles revoluciones, que tanto decimos buscar...

Por eso digo que el problema y la solución somos nosotr@s, los seres humanos, que debemos despertar. Nosotr@s que debemos alertar nuestros sentidos, nuestra esencia trascendente y dejar de oír designios; dejar de ver aureolas mágicas, dejar de santificar la desgracia... dejar de seguir la música engañosa y decadente, que nos somete a órdenes ajenas y nos vuelve soberbios, míseros, decapitados.

Somos nosotros los que debemos despertar a nuestra propia posibilidad y poder ! Nosotros, la Humanidad, los verdaderos e insustituibles agentes del cambio radical que queremos.

XIII

Desarrollando la conciencia, despertando al Amor, alertándonos, perdiendo el miedo y asumiendo nuestra posibilidad y libertad, podremos reclamar, exigir, participar, hacer, tomar la responsabilidad de nuestras personas, y de la sociedad, en nuestras manos, como nos corresponde.

Sólo despiertos, alertas, cargados de energía posible, podremos trabajar con todas nuestras fuerzas, con alegría, voluntad, con verdadero apasionamiento y mística, con éxtasis, incluso, para realizar, la Revolución más trascendente.

Porque sólo así, sólo entonces, volverá a surgir en nosotros, esa fuerza que no vemos, esa fortaleza que el miedo y la comodidad nos esconde, esa condición formidable que vibra, espléndida, en la libertad, el desprendimiento,

la inteligencia, la creatividad... en el Amor que es

fragancia, y és flor.

XIV

El mundo es como és

porque nos refleja a todos, como realmente estamos siendo...

Y mientras no hayamos re-encontrado, en nosotros mismos, esa savia que nos mueve hacia territorios interiores liberados; hacia el espíritu noble, hacia la generosidad; hacia la compasión, la identificación y la responsabilidad personal, con todo lo que ocurre en este mundo nuestro, mientras nos neguemos a encontrar la esencia de la Revolución total en cada un@, y emprendamos, de una vez, el viaje

de ida, de ida, de ida

no seremos, ni alcanzaremos, ni tocaremos, nunca la región más transparente...

Sólo cuando sepamos escuchar en nuestros oídos, el rumor infatigable de las caracolas; sólo cuando el desapego nos mueva hacia aspiraciones nobles y verdades trascendentes; Sólo cuando no encendamos fuegos fatuos, ficticios, sino hogueras de vida y voluntad...

Sólo cuando estemos dispuestos a asumir la totalidad, en tanto que responsabilidad, espiritual y social sobre nuestra libertad creadora, nuestra inteligencia y sensibilidad...

Sólo entonces, conoceremos el Amor, sabremos que és lucha y desprendimiento, movimiento indetenible, cambio, cambio, cambio, y sabremos que sí, que és posible conducirnos por la existencia, de manera distinta, y que nos toca empezar ya

no más tarde

ni mañana

sino ya...!

XV

Huyamos, de los gobiernos, partidos, agrupamientos, líderes y figuras de supuesta autoridad, que no nos representan, que nos sustituyen, que nos excluyen, que anulan y borran nuestro sentido de posibilidad y poder.

Huyamos de las instituciones, partidos, agrupamientos, líderes que juegan a mantener castradas nuestras sensibilidades, adormecidas nuestras mentes, entumidos nuestros corazones, paralizado nuestro potencial humano.

Huyamos de las así llamadas autoridades que nos castigan cuando no somos dóciles, y nos condenan, o al infierno o al tipo de cautiverio, que más conviene a sus intereses y afanes.

Huyamos y bombardeemos las así llamadas autoridades que reinan sobre seres apagados, muertos, instalados y acomodados en su insólito, sórdido, cálculo y mezquindad.

Huyamos de esas formas autoritarias, alejadas de la esencia divina de lo humano, y procuremos, desde ya la diferencia...

Busquemos ser delegados, misioneros de servicio, no líderes o autoridades, arrogantes, excluyentes, impositivas y castradoras; busquemos ser empoderadores, no emperadores; facilitadores, no obstructores; convocantes, no marginantes; revolucionarios, místicos, ciudadanos del mundo posible que queremos mejorar.

Desde dentro de cada un@... Debemos ser diferentes, desde dentro, desde lo único trascendente, que és nuestro espíritu, hacia todas nuestras relaciones, comunicación, vínculos, proyectos y procesos de vida y sociedad.

Debemos asumir el desafío inmenso de crear nuevos mecanismos de participación y decisión, individual y social, que nos vuelvan, no autoritarios, sino, una gran autoridad, la suma de nuestras autoridades individuales, la suma de nuestras libertades y opciones, la suma de nuestros derechos y deberes, la suma de nuestras responsabilidades esenciales, la suma de nuestras inteligencias y de nuestra capacidades diversas, aplicadas a todas las circunstancias de la vida.

Esa y no otra és la Revolución total ! Porque es la transformación total ! Porque es la revitalización, o la vitalidad... Es redescubrir la alegría y la pasión por la vida... Es agitar y disponer, la plenitud del potencial humano, para la plenitud del potencial humano.

XVI

Podemos promover esa revolución total liberadora...? Podemos ofrecer empoderamiento, no sustitución; despertar, no pesadillas; desarrollar el poderío del espíritu, la mente y el cuerpo de cada ser humano, sin suprimirlo, ni reemplazarlo, sino alzando y elevando nuestras voces y manos para crear-nos y construir-nos fluidos, como los ritmos de la vida...?

Podemos ser agentes, activos, verdaderos, de ese movimiento monumental, efectivo, único...?

Podemos luchar, con todo nuestro corazón, para que la historia nos pertenezca, a tod@s, a la Humanidad entera...?

Podemos crear, hacer, afirmar, asentar esa diferencia, jugándonos el todo por el todo, como corresponde a la dimensión revolucionaria, apasionada, mítica y mística, de la vida, que decimos tener...?

La vida es más que este montón de lágrimas y lamentos inútiles...!

La vida es más que esta naturaleza despojada, donde ya no podemos ni recogernos, ni recargar nuestras energías, porque la hemos alterado y destruido...

La vida es más que esta hojarasca, este montón de cenizas y desechos humanos...

La vida es el revolotear de palomas, las mariposas en vuelo, la coloración de los cielos, las floraciones, las estaciones, el día, la noche, el movimiento...

La vida tiene que volvernos a nacer en el cuerpo...

La vida es la libertad de elegir la vida, y no la muerte !

La muerte es la rutina, el estancamiento, la exclusión, la inmovilidad... es la aceptación de una esclavitud humillante, la instalación de la decadencia, y el entierro de todo los ideales, y esperanzas del espíritu libre de la Humanidad.

Optando por la vida, somos...

Optando por la comodidad, y la repetición de los idiomas y formulas gastadas, estaremos suicidándonos, y asesinando, junto a nuestros propios sueños, los sueños y las esperanzas de los que murieron, de los que hemos sobrevivido, hasta hoy, y los que no sabemos, si sobrevivirán, o sobreviviremos.

XVII

Personalmente, creo que no tenemos derecho a proclamar una nueva, una verdad, una oferta de libertad, respeto y equidad, que no exista, crezca y florezca ya, en nuestras vidas, individuales, y en nuestros corazones !

Pero también afirmo, grito, reclamo, que sí hace falta soñar. Soñar con cambiarnos, y cambiar la vida. Soñar con

cambiar este mundo que nos horroriza. Y puedo asegurar que solo moviéndonos, de inmediato, ya, hacia esa acción personal, desinteresada, profundamente innovadora, profundamente cultural, ideológica, espiritual y humanitaria, estaremos andando el camino, o los caminos verdaderos, hacia esa revolución total, impostergable !

Tengo la plena seguridad de que el Amor, la conciencia, formidable de su infinito poder, es lo único que nos puede mover, a romper las cadenas, destruir las cárceles individuales y colectivas, liberar el alma, y renacer, a la esperanza, a la movilidad, a la posibilidad.

El Amor es lo único que redime y salva. Sin Amor, sin conciencia, el mundo, la Humanidad, caminamos, eso es seguro, hacia nuestra propia, e inevitable, destrucción.

Por, eso, confío, quiero confiar, que vamos, que somos, que creemos en una dimensión diferente. Que sabemos integrar la acción espiritual y la acción social, la espiritualidad y la política, la espiritualidad y la economía, la espiritualidad y la ciencia, la espiritualidad y la tecnología, la espiritualidad y la lucha contra el atraso y todas las formas de exclusión e injusticia; la espiritualidad y la comunidad...

Porque el ser humano es cuerpo, espíritu, mente, y es la suma de todo su entorno, y és conciencia de cambio y trascendencia... Por eso es completo, sagrado, entero, holístico...

El ser humano no puede seguirse viendo a sí mismo, o viendo la sociedad, el mundo, en fragmentos aislados, estáticos, y compartimentados. Porque es así que nos hemos venido paralizando y liquidando, al imponernos, nosotr@s mism@s, hasta con complacencia, este mundo de ignominia y sin-razón...

Cuando hablo de una Revolución total, me refiero a una Revolución profunda de la psiquis, la cultura, el espíritu, la sociedad.. Una Revolución, en viaje transformador permanente... Una Revolución en crecimiento. Yo hablo de, y celebro, con ustedes, una Revolución integradora, tremendamente humana, que estoy segura, és posible...

Brindo por esa Revolución que haremos... y porque sé que podemos hacerla, canto, y les pido que canten conmigo....

Solo la voz del corazón

iluminado y libre

canta

solo su eco, esperanzado

salvará al mundo !

Managua, Abril 25 - 30, 2004

Cuarto Creciente